viernes, 6 de febrero de 2026

La impostura ilocutiva: desmontando un acto de habla “infeliz” de un polemista de turno sobre la dictadura de Alfredo Stroessner

                                                                                           Dr. Victor Oxley

Este escrito aborda el último contexto necesario para cerrar el fantasmagórico, ilusorio y fantasioso pseudo-debate que un polemista de turno intenta hacer pasar como legítimo y urgente. A la luz de la teoría de los actos de habla de John Langshaw Austin, la totalidad de los cuatro análisis filosóficos y su denuncia de las trampas lógicas y lingüísticas, ya hechos (ver en las referencias al pie de este escrito), no representa sino la documentación exhaustiva de un fracaso performativo masivo. Lo que el polemista presenta como un debate histórico es, en realidad, un conjunto de enunciados que, al ser emitidos, no cumplen su propósito declarado de “plantear un debate” o “comprender la historia”, sino que ejecutan otros actos totalmente distintos, buscan rehabiliar, confundir y corromper el espacio público del recuerdo. Austin, en “Cómo hacer cosas con palabras” (1962), nos enseñó que decir es hacer, que ciertas expresiones no describen un estado de cosas, sino que realizan una acción al ser emitidas bajo las condiciones apropiadas. El núcleo de su análisis reside en la distinción entre lo locutivo (el acto de decir algo con un sentido y una referencia), lo ilocutivo (la fuerza que tiene el decir, como ordenar, advertir o afirmar) y lo perlocutivo (los efectos o consecuencias que el decir produce en los sentimientos o acciones del interlocutor). Cuando examinamos los argumentos del polemista (“mató menos”, “fue presidente constitucional”) a través de este prisma, queda al desnudo que su ilocución primaria no es informar o argumentar, sino una performación fraudulenta. Su acto de habla es, usando la terminología de Austin, un “abuso” (misfire o abuse), las condiciones para que la afirmación “fue presidente constitucional” funcione como una aserción histórica legítima simplemente no se cumplen; su emisión es hueca, no porque sea falsa, sino porque es insincera y se apoya en una infracción sistemática de los hechos que la harían aceptable. El polemista no está cometiendo un error; está realizando el acto de pretender debatir.

El análisis popperiano presentado en el texto, que sitúa estos argumentos en el “Mundo 3” del conocimiento objetivo, encuentra su complemento perfecto en Austin. Popper examina la entidad lógica de los enunciados; Austin examina el acto social de su emisión. Para Austin, un enunciado como “fue presidente constitucional” sólo puede aspirar a ser una aserción feliz si existe un acuerdo común sobre los hechos que lo respaldan. Austin señala que “el acto de afirmar, de aseverar algo, es tan susceptible de ser infeliz como cualquier otro” (Austin, 1962, p. 136). Lo infeliz aquí es total, el contexto histórico establecido por la evidencia (golpe de estado, elecciones fraudulentas, terror de estado) anula por completo las condiciones de verdad y de adecuación que harían de esa cadena de palabras un acto de afirmación válido. En consecuencia, lo que se emite no es una aserción, sino una impostura. Su fuerza ilocutiva real no es la de informar, sino la de provocar un efecto perlocutivo específico: el de sembrar la duda sobre el consenso moral e histórico, de desgastar la claridad de los conceptos. Es un acto de habla que, en el fondo, es un acto de sabotaje lingüístico.

La fenomenología de Husserl, también evocada en el compilado, ilumina la intencionalidad detrás del acto. Austin estaría de acuerdo en que todo acto de habla lleva consigo una intención del hablante. El análisis fenomenológico revela que la intención del polemista no es constituir el sentido histórico del stronismo, sino desconstituirlo para reemplazarlo por otro. Austin diría que el acto de habla aquí es esencialmente evaluativo y no constatativo. No busca describir un hecho, sino conferir un valor. Al elegir deliberadamente las palabras “presidente constitucional” sobre “dictador”, el polemista está realizando un acto de nominación valorativa, similar a bautizar. Pero, como Austin aclararía, para que tal bautismo funcione socialmente, requiere de una aceptación comunitaria que en este caso es inexistente y que se busca obtener precisamente mediante la repetición fraudulenta del acto. Es un intento de hacer que el mundo se ajuste a sus palabras, no de ajustar sus palabras al mundo.

 Desde la perspectiva utilitarista y emotivista, la teoría de Austin sobre los actos perlocutivos resulta crucial. El grupo de artículos que desnudan las maniobras del polemista de turno, advierte sobre las consecuencias sociales tóxicas de estos argumentos y desnuda su núcleo emotivo. Austin distinguía cuidadosamente entre el acto ilocutivo (lo que se hace “al” decir) y el efecto perlocutivo (lo que se logra “por” decir). La maniobra del polemista consiste en enmascarar sus efectos perlocutivos deseados —minimizar la condena moral, rehabilitar al dictador, entorpecer la memoria— bajo la máscara de un inocuo acto ilocutivo de “planteamiento de debate”. Él afirma estar realizando el acto de “preguntar” o “cuestionar la hegemonía”. Sin embargo, el análisis de sus palabras y del contexto revela que el verdadero acto ilocutivo es el de “negar” la calificación de dictadura y el de “sugerir” una revaluación moral, mientras que el efecto perlocutivo buscado es la confusión y la relativización. Austin nos previene contra estos desplazamientos: “Debemos distinguir entre el acto ilocucionario y el acto perlocucionario. Así, al advertirle a un hombre, podemos asustarlo o alarmarlo… pero asustarlo no es advertirle” (Austin, 1962, p. 101). El polemista pretende que discutamos sobre si su acto fue o no una “advertencia” legítima sobre la historiografía, mientras que el verdadero efecto, el “susto” o la alarma que busca producir, es la duda sobre la naturaleza criminal del régimen.

Finalmente, la denuncia de la trampa metalíngüística es el punto donde el análisis austiniano se vuelve más contundente. La estrategia del polemista de saltar del lenguaje-objeto al metalenguaje cuando es presionado es el colapso total de la sinceridad que Austin exige para un acto de habla feliz. Él no defiende sus afirmaciones en el nivel en que las hizo (lenguaje-objeto: los hechos), sino que cambia la conversación para hablar sobre el derecho a hacerlas (metalenguaje: el debate sobre el debate). Esto es lo que Austin llamaría una maniobra para evadir la responsabilidad que conlleva todo acto ilocutivo. Al emitir una aserción, uno se compromete con su verdad. Al retirarse al metalenguaje para discutir sobre “hegemonías” y “sentidos comunes”, el polemista intenta eludir ese compromiso, pretendiendo que su acto original no era una aserción sobre hechos, sino una mera provocación metacrítica. Es una retirada cobarde de la fuerza ilocutiva que inicialmente proyectó. Su discurso se revela así como una serie de actos de habla “infelices”, insinceros y abusivos, cuyo único propósito perlocutivo persistente es mantener abierto un espacio fantasmagórico de discusión donde lo incuestionable se vuelva, ilusoriamente, cuestionable. El compilado, al diseccionar estas capas con lógica, fenomenología, ética y análisis del lenguaje, no hace más que demostrar el fracaso performativo de toda la empresa. Lo cierra mostrando que no hay debate posible donde una de las partes no usa el lenguaje para buscar la verdad, sino para realizar el acto hollow, el acto hueco, de simular que lo hay.

Referencias

Austin, J. L. (1962). Cómo hacer cosas con palabras: Palabras y acciones. Paidós. (Trabajo original publicado en 1955 como How to do things with words).

Las palabras del poder o el poder las palabras: Publicado 23 de enero de 2026 en https://www.facebook.com/victor.oxley/posts/pfbid0FrWByR7FzG9sMmWJXSzW8HwBx2F1CSvp4wM8vxNSw4Z6AvHGvCJmMxyvpqVYadp8l

 Imagina que te digo: "Stroessner no fue tan dictador" o "mató menos que otros". Publicado 24 de enero de 2026 en https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=10229298389152097&id=1468595806&rdid=dilSZ1tQCWJK43Rc#

Un siglo y una tesis separan las intervenciones de Juan Emiliano O'Leary y un posmoderno imitador. Publicado 27 de enero de 2026 en https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=10229298389152097&id=1468595806&rdid=eT20r5IzcGeOYqdh

La trampa de las palabras: cuando la defensa de un dictador se esconde detrás de un debate sobre el debate. Publicado 27 de enero de 2026 en https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=10229320968036555&id=1468595806&rdid=8GUqY09i8ujK5Q7H#



No hay comentarios:

Publicar un comentario