domingo, 8 de marzo de 2026

La referencia y el significado en "Moriencia" de Augusto Roa Bastos: Memoria popular como imaginación libre versus ciencia histórica como imaginación controlada

                                                                                           Dr. Victor Oxley

Introducción: El problema semántico en la narrativa de Roa Bastos

El cuento "Moriencia" de Augusto Roa Bastos puede ser leído como una dramatización narrativa de un problema central de la semántica filosófica: ¿cómo se construye el referente de un hecho pasado cuando quienes lo recuerdan operan desde regímenes de imaginación radicalmente distintos? La distinción clásica entre sentido y referencia, formulada por Gottlob Frege, establece que la referencia apunta al objeto real, mientras que el sentido es el modo en que una expresión presenta dicho objeto (Frege, 1999, p. 49). Esta distinción resulta fundamental para comprender el conflicto interpretativo que estructura el relato.

La revendedora del tren y el narrador no son meros personajes: representan dos formas antagónicas y complementarias de producir significado histórico. La primera encarna la memoria popular operando como imaginación libre; el segundo, una pulsión crítica que aspira al control metodológico propio de la indagación histórica. En el centro, como referente que resiste ambas construcciones, se encuentra la figura de Chepé Bolívar. Digo "referente que resiste" y no "referente mudo" porque, como se verá, la noción de un referente completamente inaccesible entraña una paradoja: el ensayo mismo se refiere a Chepé, lo nombra, lo convoca. La cuestión no es que el referente sea inalcanzable, sino que todo acceso a él está necesariamente mediado por representaciones.

1. Marco teórico: La formalización lógico-semántica de la referencia

1.1 Sentido y referencia como herramientas analíticas

La semántica filosófica ofrece instrumentos precisos para abordar el problema. Mario Bunge, en su obra fundamental Semántica I: Sentido y referencia, desarrolla una teoría axiomatizada donde "los conceptos clave de esta semántica —referencia, sentido y representación— se construyen y analizan con ayuda de la teoría de conjuntos, el álgebra de Boole y la topología" (Bunge, 2011, p. 15). Desde esta perspectiva, toda proposición puede analizarse en términos de su referente —aquello sobre lo que habla— y su sentido —el contenido conceptual mediante el cual se presenta dicho referente.

Bunge establece formalmente que el significado de una proposición es el par ordenado compuesto por su sentido y su referencia:

M(p) = < S(p), R(p) >

Donde S(p) es el conjunto de proposiciones que se siguen de p y de las cuales p se sigue, y R(p) es la clase de objetos a los que p hace referencia (Bunge, 2011, p. 127). Para ilustrar: si p es "3 > 2", entonces R(p) = {2, 3} y S(p) incluye proposiciones como "3 = 2 + 1" o "existe un número entero mayor que 2". Esta distinción será crucial para analizar cómo distintas versiones de la historia de Chepé pueden compartir un mismo referente putative pero diferir radicalmente en su sentido.

1.2 La referencia de predicados y proposiciones

Para una proposición atómica de la forma P a₁ a₂ ... aₙ, Bunge define la clase de referencia como:

Rₛ(P a₁ a₂ ... aₙ) = {a₁, a₂, ..., aₙ}

Es decir, los referentes son los argumentos del predicado. Para proposiciones compuestas (conjunción, disyunción, implicación), la clase de referencia es la unión de las clases de referencia de sus componentes. Y para fórmulas cuantificadas, la clase de referencia es la del predicado o predicados que figuran en la fórmula (Bunge, 2011, p. 131).

Un predicado n-ario puede analizarse como una función P: A₁ × A₂ × ... × Aₙ → S, donde el dominio es el producto cartesiano de los conjuntos de individuos concernidos. La clase de referencia del predicado es entonces la unión de esos conjuntos: Rₚ(P) = ᵢ Aᵢ. Esta concepción funcional de la referencia será particularmente útil para entender cómo el predicado "Chepé Bolívar" admite distintas interpretaciones según el contexto.

1.3 Explicación científica e imaginación controlada

Carl Hempel, por su parte, establece las condiciones de la explicación científica en historia. Su obra La explicación científica explora "los aspectos pragmático-psicológicos y sistemático-lógicos de la explicación en las ciencias naturales y sociales y en la historiografía, presentando dos modelos básicos de hechos explicativos —el deductivo y el inductivo-probabilístico—" (Hempel, 1988, p. 9). Para Hempel, la historiografía científica requiere generalizaciones que permitan encuadrar los hechos en marcos explicativos contrastables.

1.4 Lenguaje y límites del mundo

La célebre tesis de Ludwig Wittgenstein, "Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo" (Wittgenstein, 1997, proposición 5.6), adquiere relevancia para comprender cómo cada personaje construye una versión distinta de los hechos según las posibilidades de su propio lenguaje. No se trata de que la realidad sea diferente para cada uno, sino de que el acceso a ella y su articulación significativa están limitados por los recursos lingüísticos disponibles.

2. La memoria popular como imaginación libre

2.1 Caracterización semántica de la memoria popular

La memoria popular no opera con criterios de verificación empírica. Su lógica responde a necesidades colectivas: cohesión social, transmisión de valores, catarsis emocional. Para ello despliega lo que denominaremos imaginación libre: una facultad que no está sujeta al control del referente, sino a las demandas simbólicas del presente.

Desde la perspectiva bungeana, podemos formalizar esta situación como una relación referencial lábil, entendiendo por ello una clase de referencia cuyos límites son difusos y expansivos. A diferencia de las clases de referencia bien definidas que Bunge postula para el discurso científico, aquí la clase de referencia del predicado "Chepé Bolívar" en boca de la revendedora se amplía progresivamente para incluir no solo al individuo histórico, sino también atributos heroicos, valores comunitarios y símbolos identitarios:

Rₚ(Chepé Bolívar)ᴿ = {individuo histórico, atributos heroicos, valores comunitarios, símbolos identitarios}

Donde el superíndice ᴿ indica que se trata de la versión de la revendedora, y los corchetes señalan el carácter difuso de esta clase. No se trata de una unión conjuntista estándar, pues los elementos no son homogéneos ni discretamente separables.

Como señala Bunge, "la percepción y la memoria son limitadas y creativas, y están fuertemente coloreadas por intereses y emociones" (Bunge, 1999, p. 156). En la memoria popular, esa creatividad no es un defecto, sino su modo de funcionamiento natural.

2.2 La revendedora como operadora semántica

La revendedora del tren encarna esta modalidad de construcción de significado. El narrador la califica inicialmente como "vieja palabrera" (Roa Bastos, 1986), desconfiando de su versión. Sin embargo, ella despliega un relato que podemos analizar formalmente.

Su versión del heroísmo de Chepé constituye una proposición compuesta que podemos desglosar:

pᴿ = q r s

Donde:

q = "Chepé se negó a transmitir el mensaje falso"

r = "Chepé resistió el soborno y el fusilamiento simulado"

s = "Ni un chiquito se le melló el coraje"

Según la regla bungeana para proposiciones compuestas, la clase de referencia sería:

R(pᴿ) = R(q) R(r) R(s)

Pero en este caso, los referentes individuales (el soborno, el fusilamiento simulado, la negativa) se han fundido en un referente complejo idealizado donde la distinción entre hecho histórico y atributo valorativo se desdibuja.

La revendedora manifiesta todas las características de la memoria popular:

Idealización del personaje: "Dicen que el telegrafista se negó. En Manorá no había ningún otro que supiera manipular el fierrito del telégrafo. Probaron a aceitarle la mano con dinero. Chepé se negó. Le prometieron su ascenso a jefe de estación. Se negó. Hicieron el simulacro de enfrentarlo a un pelotón de fusilamiento. Nada, ni un chiquito se le melló el coraje" (Roa Bastos, 1986).

Simplificación moral: La historia presenta un conflicto nítido entre el bien (Chepé) y el mal (los regulares que provocan la masacre).

Anacronismo y mezcla factual: El narrador corrige sus errores: "La estación no voló en Manorá sino en Sapucai, veinte años atrás". Ella responde: "No importa" (Roa Bastos, 1986). Esta respuesta es reveladora: para su régimen semántico, la precisión referencial es secundaria frente a la fuerza del sentido. El "no importa" no es una negación de los hechos, sino una declaración de prioridades epistémicas.

Oralidad performativa: Su relato está destinado a ser escuchado, no archivado. La frase "¡Para luego es que le voy a contar, la moriencia que hubo!" (Roa Bastos, 1986) revela la función espectacular de la narración.

2.3 El mecanismo de transmisión oral

El narrador advierte que la revendedora "estaba contando una historia que se la habían contado" (Roa Bastos, 1986). Esta observación es crucial: la memoria popular se construye en una cadena de transmisiones donde cada eslabón añade, suprime y modifica.

Formalmente, podemos representar esta cadena como una secuencia de transformaciones:

R₀(Chepé) → R₁(Chepé) → R₂(Chepé) → ... → Rₙ(Chepé)

Donde cada Rᵢ representa la versión transmitida por el i-ésimo narrador. La "distancia" entre R₀ (el referente histórico) y Rₙ (la versión actual) puede expresarse como:

δ(R₀, Rₙ) → máxima

El símbolo δ, aquí, no denota una métrica en sentido matemático estricto (pues no estamos cuantificando diferencias), sino una medida cualitativa de divergencia entre representación y referente. A medida que la cadena se alarga, los elementos factuales tienden a erosionarse y los elementos simbólicos a consolidarse. El referente original se desdibuja progresivamente, pero el significado colectivo se fortalece.

2.4 La legitimidad de la imaginación libre

La frase que la revendedora pronuncia casi sin saberlo condensa su posición epistemológica: "La boca de cada uno es su medida" (Roa Bastos, 1986). Esta afirmación puede interpretarse desde el relativismo lingüístico wittgensteiniano: la medida de la verdad no es externa, sino que reside en quien narra. La comunidad valida esa medida no por su exactitud factual, sino por su capacidad para dotar de sentido a la experiencia colectiva.

Desde esta perspectiva, la versión de la revendedora no es "falsa" en el sentido moral; responde a una legalidad distinta. El "mítico Chepé Bolívar" existe como referente construido, y su realidad es precisamente la de los efectos sociales que produce. Como ha señalado la teoría de la memoria colectiva, "los grupos sociales construyen activamente sus recuerdos y olvidos, seleccionando del pasado aquello que resulta significativo para su identidad presente" (Halbwachs, 1968, p. 78). La versión de la revendedora no documenta un hecho, sino que constituye un acto de memoria identitaria.

 

3. La ciencia histórica como imaginación controlada

3.1 El régimen de la contrastación

Frente a la imaginación libre, la indagación histórica opera con lo que podemos denominar imaginación controlada. No renuncia a la imaginación —toda reconstrucción del pasado requiere conjeturas e inferencias—, pero la somete a controles metodológicos.

Formalmente, la pretensión de la historiografía científica puede expresarse como:

R₀ : δ(Rᵢ, R₀) → mínima

Es decir, se postula la existencia de un referente histórico objetivo R₀, y se busca que las representaciones Rᵢ se aproximen a él mediante procedimientos de contrastación. La función δ, ahora, adquiere un sentido más preciso: designa el conjunto de operaciones críticas (confrontación de fuentes, verificación de testimonios, datación, etc.) mediante las cuales se evalúa la adecuación entre representación y referente.

Siguiendo a Hempel, las explicaciones históricas deben apoyarse en regularidades contrastables y mantener la distinción entre hechos y teorías, evitando tanto el positivismo ingenuo (que cree en un acceso directo a los hechos) como el constructivismo radical (que disuelve lo real en el discurso) (Hempel, 1988, p. 233-246).

3.2 El narrador como operador de control crítico

El narrador de "Moriencia" no es un historiador profesional, pero encarna esa pulsión crítica. Sus intervenciones manifiestan las operaciones propias de la imaginación controlada:

Duda metódica: "Miente la vieja palabrera" (Roa Bastos, 1986) —desconfía de la fuente y establece una distancia crítica.

Corrección factual: "No fueron veinte años" / "La estación no voló en Manorá sino en Sapucai" (Roa Bastos, 1986) —contrasta las afirmaciones con sus propios recuerdos y conocimientos.

Búsqueda de motivaciones universales: Recurre a generalizaciones sobre la naturaleza humana para explicar la conducta de Chepé. Podemos formalizar esta operación como una aplicación del modelo hempeliano de explicación:

x (Humano(x) PeligroMortal(x) → Miedo(x))
Chepé es humano
Chepé enfrentó peligro mortal
Chepé sintió miedo

Esta generalización, por supuesto, admite matices: no todos los humanos reaccionan idénticamente ante el peligro, y el miedo puede manifestarse de múltiples formas. Pero como hipótesis de trabajo, permite al narrador construir una explicación alternativa a la versión idealizada.

Conciencia de los límites de la memoria: Finalmente reconoce: "Puede que no sea así; que a mí también me esté traicionando la memoria" (Roa Bastos, 1986).

3.3 El momento de la desmitificación

El punto culminante del conflicto entre ambos regímenes es el diálogo que el narrador recuerda con el propio Chepé:

"—La vez que lo iban a matar.
—No era coraje, era susto.
—Usted se negó.
—No, yo no podía hablar. No dije nada. Yo tenía una piedra en la garganta. [...] A ellos, no. A mi susto, a mi miedo. No quería morir..." (Roa Bastos, 1986).

Aquí opera la imaginación controlada: el narrador rechaza la versión idealizada y busca la explicación psicológica universal —el miedo— validada por la confesión del propio protagonista. El "mítico Chepé Bolívar" idealizado por la memoria popular queda desnudado como un hombre común vencido por el terror.

Podemos formalizar este momento como la sustitución de una proposición por otra con la misma forma lógica pero distinto contenido predicativo:

pᴿ: Coraje(Chepé) Negativa(Chepé)
pᴺ: Miedo(Chepé)
Silencio(Chepé)

Donde el superíndice ᴺ indica la versión del narrador, obtenida mediante contrastación con el testimonio directo. Nótese que ambas proposiciones tienen la misma estructura lógica (una conjunción de dos predicados aplicados al mismo individuo), pero difieren radicalmente en su sentido y en las implicaciones que de ellas se siguen.

3.4 Los límites de la imaginación controlada

Sin embargo, el narrador reconoce los límites de su método. Su confesión final revela la imposibilidad de eliminar por completo la mediación subjetiva:

δ(Rₙ, R₀) > 0

La distancia entre su versión (Rₙ) y el referente histórico (R₀) nunca puede reducirse a cero. Esta distancia no es meramente epistémica (no sabemos lo suficiente), sino también ontológica en un sentido peculiar: el referente histórico, en cuanto pasado, no está disponible para una inspección directa. Solo tenemos acceso a sus huellas y representaciones.

Como señala Bunge, "la falta de confiabilidad de los testigos es proverbial, y los psicólogos sociales la confirmaron experimentalmente. La razón es que la percepción y la memoria son limitadas y creativas, y están fuertemente coloreadas por intereses y emociones" (Bunge, 1999, p. 158). Incluso el testimonio directo de Chepé está mediado por el recuerdo que el narrador conserva de él, y ese recuerdo es, a su vez, una construcción.

4. El conflicto semántico: inconmensurabilidad de los regímenes

4.1 Criterios de verdad enfrentados

El cuento no resuelve el conflicto entre ambas versiones porque los dos regímenes operan con criterios de verdad diferentes e inconmensurables. Podemos formalizar esta inconmensurabilidad como la inexistencia de una función de evaluación común:

f: {pᴿ, pᴺ} → V

Que asigne valores de verdad comparables desde un mismo marco de referencia. No se trata de que una versión sea "verdadera" y la otra "falsa", sino de que los criterios para determinar verdad son radicalmente distintos en cada caso.

La tabla de criterios enfrentados muestra esta disparidad:

Criterio

Memoria Popular

Indagación Histórica

Verdad como correspondencia

Secundario

Primario

Verdad como coherencia narrativa

Primario

Secundario

Verdad como función social

Esencial

Irrelevante

Exactitud factual

Flexible

Exigente

La revendedora no puede comprender las objeciones del narrador porque para ella la verdad no es principalmente factual. El narrador no puede aceptar la versión de ella porque para él la verdad no puede desprenderse de los hechos.

4.2 La posición del cuento

"Moriencia" no toma partido por ninguno de los dos regímenes. Los yuxtapone, los hace dialogar (aunque sea un diálogo fallido), y permite que el lector habite la tensión. La frase clave:

"Para que iba a discutir; al fin y al cabo, lo que sucedió no se arregla con palabras" (Roa Bastos, 1986)

Esta afirmación puede interpretarse como el reconocimiento de un resto no semantizable: el referente último escapa a toda construcción discursiva. Formalmente:

r R₀ : r ᵢ S(pᵢ)

Donde r es un elemento del referente histórico que no pertenece a la unión de los sentidos de todas las proposiciones posibles sobre él. Este resto no es necesariamente un hecho positivo incognoscible; puede ser también la dimensión experiencial del sufrimiento, del miedo, de la muerte —aquello que las palabras pueden evocar pero nunca agotar.

4.3 El referente como límite de la representación

En el centro del conflicto semántico se encuentra Chepé, quien ya no puede hablar: "Se le iba la memoria y se le iba la voz" (Roa Bastos, 1986). Pero decir que Chepé es "el referente mudo" requiere una precisión: no es que el referente sea inaccesible en sí mismo, sino que todo acceso a él está mediado. Nos referimos a Chepé a través de representaciones, pero esas representaciones son siempre de alguien (la revendedora, el narrador, el propio Chepé en su testimonio recordado). La paradoja se disuelve si distinguimos, con Bunge, entre el referente como objeto extralingüístico y las representaciones mediante las cuales lo aprehendemos.

Podemos representar esta situación como:

R₀(Chepé) = {x : testimonios sobre x, documentos relativos a x, ...}

Pero el acceso a este conjunto está mediado por funciones de percepción y memoria que introducen distorsiones sistemáticas:

Rᵢ(Chepé) = fᵢ(R₀(Chepé)) + εᵢ

Donde fᵢ es la función de interpretación del i-ésimo narrador y εᵢ representa el error o la distorsión introducida. Nótese que εᵢ no es necesariamente "error" en sentido negativo; puede ser también el aporte creativo que hace que el pasado signifique algo para el presente.

El cuerpo de Chepé mismo se convierte en campo de batalla semántico:

Para la memoria popular, es el héroe caído.

Para el narrador, es la víctima del miedo.

Para sí mismo, fue alguien que "no quería morir".

Chepé ya no puede decir quién era "realmente", pero eso no significa que no existiera un Chepé real. Significa que ese real solo nos es accesible a través de las huellas que ha dejado y las representaciones que de él construimos.

4.4 Zonas de contacto entre los regímenes

Hasta ahora hemos presentado los dos regímenes como antagónicos, pero sería más preciso reconocer que existen zonas de contacto entre ellos. La memoria popular no es pura imaginación sin anclaje factual; conserva elementos del referente histórico, aunque los transforme. La indagación histórica, por su parte, no puede prescindir de la imaginación para construir hipótesis sobre lo no documentado. La oposición es de énfasis y de criterios, no de esencias incomunicables.

El propio narrador, a pesar de su escepticismo, no descarta completamente la versión de la revendedora; la corrige, la matiza, pero no la anula. Y la revendedora, a su modo, reconoce la existencia de hechos ("la moriencia que hubo") aunque los integre en una narrativa mitificada.

5. Hacia una complementariedad de los regímenes

5.1 Lo que la indagación histórica no puede capturar

La imaginación controlada puede establecer que Chepé sintió miedo, que no fue un héroe en el sentido tradicional, que su figura heroica fue una construcción posterior. Pero no puede capturar el significado que esa figura posee para la comunidad. La historiografía que solo desmitifica empobrece la comprensión del fenómeno humano, pues ignora la dimensión simbólica que hace que el pasado importe.

Formalmente, podemos definir el significado social M_social de un referente como:

Msocial(Chepé) = ∫T U(Chepé, t) dt

Esta expresión, claramente metafórica, pretende sugerir que el significado social se acumula a lo largo del tiempo mediante la función U(Chepé, t), que representa la utilidad simbólica que la figura de Chepé proporciona a la comunidad en cada momento. No se trata de una cuantificación literal, sino de una manera de indicar que el valor de un referente histórico no se agota en su adecuación factual, sino que incluye su capacidad para generar sentido colectivo.

La revendedora no habla de Chepé como individuo, sino de lo que Chepé representa: la dignidad frente al poder, la resistencia silenciosa, la memoria de una masacre. Una historiografía que solo desmitifica no puede acceder a esa dimensión porque sus herramientas están diseñadas para otro tipo de verdad.

5.2 Lo que la memoria popular no puede capturar

A su vez, la imaginación libre, cuando se absolutiza, pierde de vista el sufrimiento real que está en el origen del mito. Idealizar a Chepé como héroe sin fisuras es también una forma de no escuchar su confesión: "No quería morir".

Podemos expresar esta pérdida como:

Rᴿ(Chepé) ∩ R₀(Chepé) = {elementos compatibles con la idealización}

La intersección entre el referente construido por la memoria popular y el referente histórico se limita a aquellos elementos que no contradicen la narrativa heroica. El miedo, la duda, la fragilidad quedan excluidos porque no sirven a la función social del mito.

5.3 El neologismo "moriencia": un referente nuevo

El título del cuento merece un tratamiento específico. "Moriencia" es un neologismo, una creación léxica de Roa Bastos que no existía previamente en español. ¿A qué refiere? No designa simplemente la muerte, sino un estado particular: esa muerte lenta de la conciencia que Chepé experimenta durante veinte años, esa vigilia perpetua que sigue al trauma.

Podemos analizar "moriencia" como un acto de creación referencial: Roa Bastos constata que el lenguaje disponible no tiene una palabra para designar esa experiencia, y la inventa. El referente existía (el estado de Chepé), pero carecía de representación léxica. La creación del neologismo no crea el referente, pero lo hace visible, nombrable, pensable.

En términos bungeanos, el predicado "moriencia" tiene una clase de referencia que incluye todos los casos de ese estado peculiar. Su creación amplía las posibilidades expresivas del lenguaje y, con ello, los límites del mundo que podemos articular.

5.4 La lección de "Moriencia"

El cuento sugiere que necesitamos ambos regímenes:

Necesitamos la imaginación controlada para mantener la distancia crítica y evitar la ficción complaciente: lim_{n→∞} δ(Rₙ, R₀) → 0 (aproximación asintótica al referente, aunque el límite sea inalcanzable).

Necesitamos la imaginación libre para que el pasado siga vivo, para que los muertos sigan hablando: Msocial(Chepé) → máxima.

Estos dos objetivos son parcialmente incompatibles. La aproximación al referente histórico puede disminuir el significado social (la desmitificación suele ser desencantadora), y la maximización del significado social puede alejar del referente (la mitificación embellece y simplifica). "Moriencia" no resuelve esta tensión, sino que la habita y nos invita a habitarla.

6. Reflexión metacrítica: el lugar del ensayo

Finalmente, es necesario preguntarse: ¿dónde se sitúa este ensayo respecto de los dos regímenes que analiza? Claramente, participa de la imaginación controlada: aspira a la precisión conceptual, se apoya en fuentes teóricas contrastables, formaliza sus afirmaciones, busca la coherencia argumentativa. Pero también participa, aunque sea mínimamente, de la imaginación libre: propone una interpretación, construye un sentido, selecciona unos pasajes y no otros, articula los elementos del cuento en una totalidad significativa.

El ensayo no es un mero registro pasivo del referente "Moriencia", sino una representación activa que construye su objeto tanto como lo describe. En términos bungeanos, podemos decir que:

Rensayo(Moriencia) = fensayo(R₀(Moriencia)) + ε_ensayo

Donde fensayo es la función interpretativa del autor, y εensayo representa el aporte creativo —las conexiones establecidas, los énfasis elegidos, la perspectiva adoptada— que hace de este texto una contribución original y no una mera paráfrasis.

Reconocer esto no invalida el análisis, sino que lo sitúa en su justo lugar: como un esfuerzo controlado por comprender, que asume sus propias mediaciones y no pretende un acceso inmediato a la verdad del texto.

Conclusión: El significado como campo de tensión

Del análisis realizado pueden extraerse las siguientes conclusiones:

Primero: La referencia nunca es directa. Todo acceso al pasado está mediado por regímenes de imaginación que construyen el referente tanto como lo evocan. Formalmente:

p, f: R(p) = f(R₀) + ε

Segundo: Existen dos regímenes fundamentales de construcción de significado histórico. La imaginación libre (memoria popular) y la imaginación controlada (indagación histórica) operan con lógicas distintas, criterios de verdad diferentes y funciones sociales complementarias.

Tercero: Son inconmensurables pero no incompatibles. No podemos juzgar uno con los criterios del otro sin perder algo esencial. La revendedora no es una "mala historiadora"; el narrador no es un "frío desmitificador". Son operadores semánticos distintos que responden a necesidades humanas igualmente legítimas. Además, existen zonas de contacto donde ambos regímenes se solapan y enriquecen mutuamente.

Cuarto: El referente último resiste. Chepé Bolívar es el límite de toda construcción, pero ese límite no es una barrera infranqueable, sino la condición misma de la referencia: nos referimos a él precisamente porque no se agota en nuestras representaciones. Formalmente:

R₀(Chepé) ᵢ Rᵢ(Chepé)

El referente histórico contiene elementos que ninguna representación puede agotar, pero eso no impide que las representaciones sean acerca de él.

Quinto: La literatura como espacio de integración. "Moriencia" es valiosa precisamente porque no resuelve la tensión, sino que la habita. Puede contener tanto la versión de la revendedora como la del narrador, puede mostrarlas en conflicto sin anular ninguna, y puede así ofrecer una imagen más compleja de cómo los humanos construimos —y somos construidos por— nuestras memorias. Además, crea nuevos referentes —como el neologismo "moriencia"— que amplían nuestras posibilidades de significación.

La frase final de la revendedora adquiere así una profundidad inesperada: "La boca de cada uno es su medida". La boca no es solo el órgano del habla individual; es también la voz de la comunidad, el archivo oral de la memoria popular. Y la medida no es una vara rígida, sino un criterio que se negocia, que cambia, que se adapta a las necesidades del presente.

En "Moriencia", Roa Bastos nos muestra que el significado histórico no está ni en los hechos puros —inaccesibles en su inmediatez— ni en las puras construcciones —arbitrarias—, sino en el campo de tensión entre ambos. Y que la tarea de quien quiere comprender no es elegir un bando, sino habitar ese campo con lucidez y humildad, sabiendo que, como el narrador, también a uno puede traicionarlo la memoria. Pero también sabiendo que esas limitaciones y creatividades no son solo obstáculos para la verdad, sino también la única forma en que los humanos podemos hacer que el pasado importe —que duela, que enseñe, que convoque, que signifique.

Referencias

Bunge, M. (1999). Las ciencias sociales en discusión. Una perspectiva filosófica. Sudamericana.

Bunge, M. (2011). Semántica I: Sentido y referencia. Gedisa.

Frege, G. (1999). Estudios sobre semántica. Folio.

Halbwachs, M. (1968). La mémoire collective. Presses Universitaires de France.

Hempel, C. (1988). La explicación científica. Estudios sobre la filosofía de la ciencia. Paidós.

Oxley Ynsfrán, V. M. (2011). La conexión multidimensional de las referencias lingüísticas en la narrativa de Augusto Roa Bastos. ConCienciArte, 1(1), 8-28.

Roa Bastos, A. (1986). Moriencia. En Moriencia. Aims Intl Books Corp. https://ciudadseva.com/texto/moriencia/

Wittgenstein, L. (1997). Tractatus Logico-Philosophicus. Altaya.

 


Traicionar la Música: El precio de hablar en metáforas

                                                                             Dr. Víctor Oxley

1. Introducción: la cuestión de fondo

Se reconoce la funcionalidad práctica del lenguaje metafórico en la música. Se entiende que términos como “color oscuro” o “textura aterciopelada” actúan como atajos eficaces en el taller del creador y en la comunicación entre intérpretes. Son expresiones que, en el calor del ensayo, permiten transmitir rápidamente una intención sonora.

Sea C el dominio comunicativo y T el dominio teórico; las metáforas pertenecen a C, pero no son verificables en T.

Formalmente, podemos decir que estas expresiones cumplen una función pragmática en el dominio de comunicación C, pero no constituyen proposiciones verificables en el dominio teórico T.

Pero existe una objeción fundamental a aceptar que esta sea la única forma, o incluso la mejor, de abordar conceptualmente el fenómeno musical. Lo que se presenta como una necesidad profunda del arte —su supuesta inefabilidad, su resistencia a la precisión— puede interpretarse en realidad como una elección epistemológica cómoda y conservadora.

Quien defiende el vocabulario tradicional argumenta que es “insustituible” porque captura la “experiencia” inefable de la música. Pero desde una mirada crítica, esta afirmación constituye una petición de principio: se asume como verdad incuestionable que la esencia de la música es un núcleo subjetivo e inasible, y se concluye que cualquier intento de precisión es una traición. Al declarar lo más importante como “inefable”, se coloca a la música fuera del ámbito de la verificación y la falsación, convirtiéndola en un reino donde la autoridad última recae en el “criterio” o la “sensibilidad” de una élite iniciada (Oxley, 2025).

2. Ejemplos de mala atribución

La crítica ontológica se hace más clara cuando se analizan ejemplos de atribuciones incorrectas. En todos los casos se trata de predicados mal formados, es decir, expresiones que aplican propiedades de un dominio a objetos que no pertenecen a ese dominio:

Física: afirmar que “un campo electromagnético es un tensor antisimétrico” es un error. Formalmente, si C es el conjunto de campos electromagnéticos y T el conjunto de tensores antisimétricos, la proposición “c C es t T” es inválida. Lo correcto sería decir que un campo electromagnético puede ser representado por un tensor antisimétrico.

Matemáticas: decir que “los números naturales son muy antiguos” es un sinsentido. Los números no tienen edad; son constructos conceptuales. Formalmente, si N es el conjunto de números naturales y A el conjunto de propiedades temporales, la proposición “n N posee a A” es inválida. Lo correcto es señalar que los números naturales fueron inventados por el ser humano en la prehistoria.

Música: sostener que “la música es una expresión de sentimientos” es igualmente un error. La música no es un ser humano; solo los sujetos poseen emociones complejas. Formalmente, si M es el conjunto de obras musicales y E el conjunto de estados emocionales, la proposición “m M posee e E” es inválida. Lo correcto es decir que la música puede inducir emociones en un oyente.

Música: La expresión “la sinfonía es triste porque así lo quiso el compositor” formaliza que la intención del compositor no convierte la obra en portadora de tristeza, sino que condiciona la recepción en los oyentes.

La condición de formación adecuada es: P(x) bien formado x ∈ D. Cuando ∉ D, el predicado es inválido.
Sea un predicado y su dominio de aplicación. Una proposición P(xestá bien formada si y solo si ∈ D. Cuando ∉ D, la proposición es ontológicamente mal formada.
Estos ejemplos muestran cómo se confunden niveles de existencia: se atribuyen propiedades de un dominio (emociones humanas, antigüedad histórica, estructuras físicas) a objetos conceptuales o abstractos que no pueden poseerlas.

3. La metáfora como mapa borroso

Desde esta mirada escéptica, la vaguedad no es una virtud, sino un vicio que frena una comprensión más profunda. Mientras se celebra que “delicado” active una constelación de recuerdos y sensaciones en el intérprete, cabe preguntarse: ¿y si pudiéramos entender y comunicar con precisión cuáles son los parámetros acústicos y kinestésicos que constituyen esa “delicadeza”?

En la literatura musical abundan expresiones que, aunque útiles en la práctica, son ontológicamente problemáticas porque atribuyen propiedades humanas, emocionales o psicológicas a fenómenos acústicos. Ejemplos frecuentes son: La música llora”, “El acorde es melancólico”, “La melodía suspira”, “El ritmo es agresivo”, “La armonía es luminosa”, “El timbre es sensual”, “La cadencia es nostálgica”, etc.

A estas se suman expresiones aplicadas a dinámicas y matices musicales. El problema no se limita al formato sujeto–predicado. También aparece en prescripciones de interpretación y correcciones de matices que se formulan de manera metafórica:

“Toque ese pasaje con más tristeza” (cuando lo que se busca es reducir la dinámica y aligerar la articulación).

“El pianissimo debe sonar como un suspiro” (cuando en realidad se trata de controlar la emisión del aire y la presión sobre el instrumento).

“El crescendo tiene que sonar desesperado” (cuando lo que se requiere es un aumento progresivo de la intensidad sonora).

“El staccato debe sonar juguetón” (cuando lo que se pide es una separación clara entre notas).

“Corrija ese legato, debe sonar más amoroso” (cuando lo que se busca es continuidad y ausencia de interrupciones entre notas).

Formalización lógico-semántica

Sea el conjunto de obras musicales, el conjunto de dinámicas, y el conjunto de estados emocionales. Toda proposición P(xque atribuya es inválida, pues M∉ E.

Una proposición como “El forte es violento” se expresa como V(D), donde V es el predicado “es violento”. El dominio de V está restringido a E, por lo que D E. En consecuencia, V(D) es un predicado mal formado.

De igual modo, una prescripción como “toque con más tristeza” puede formalizarse como T(M, s), donde T es el predicado “inducir tristeza” y s es el sujeto oyente. La música no posee tristeza; lo que ocurre es que puede inducirla en s. Si se omite la variable s, la proposición queda incompleta y se convierte en un error lógico-semántico.

La metáfora, en este sentido, funciona como un mapa borroso: permite orientarse en la práctica, pero pierde resolución y objetividad. Mientras una postura se contenta con un mapa lleno de leyendas y regiones difusas, la otra anhela un mapa topográfico con elevaciones exactas. La metáfora es un algoritmo de compresión, sí, pero es un algoritmo con pérdida: pierde precisión, impide la verificación y bloquea la posibilidad de construir un conocimiento acumulativo y verificable (Bunge, 1980).

4. La objeción del “lenguaje frío”

Frente al argumento de que un lenguaje puramente técnico sería frío y mecanicista, la respuesta es clara: eso solo es cierto si el objetivo único es la instrucción momentánea. Si el objetivo es, en cambio, comprender la música como un fenómeno que emerge de leyes acústicas, perceptuales y cognitivas, entonces ese lenguaje es no solo útil, sino esencial.

Sea S el conjunto de sujetos y F el conjunto de fenómenos acústicos. La relación correcta es R(F, S): el fenómeno induce una vivencia en el sujeto. No es F ∈ E, sino R(F, S⊆ E.

Un forte en trombones a tempo rápido puede inducir en el oyente la percepción de violencia, pero no es violento en sí mismo.

La ciencia no “mata” la experiencia; la toma como el dato a explicar. Al rechazar de plano este camino por “deshumanizador”, se estaría cerrando la puerta a una posible revolución en la comprensión del arte sonoro (Kivy, 1999).

5. Propuesta crítica

No se propone abandonar la poesía en la sala de ensayos, sino dejar de confundir la poesía con el conocimiento riguroso. La metáfora puede ser una excelente herramienta en la práctica, pero es un pésimo fundamento para una teoría que aspire a ser más que una colección de impresiones subjetivas.

El pragmatismo tradicional no es la solución al problema del lenguaje musical; es la consagración de su problema fundamental. Mientras se siga aferrando a la vaguedad como un talismán, se estará condenando a la teoría musical a ser un ejercicio de hermenéutica antes que una empresa de descubrimiento (Sharpe, 2000).

La objeción de que el lenguaje técnico es “frío” o “deshumanizador” se responde recordando que la ciencia no elimina la experiencia, sino que la explica. Comprender cómo la música produce efectos emocionales no reduce su valor artístico; lo enriquece.

Sea R1 el registro ordinario y R2 el registro técnico. Toda proposición en R1 denota experiencias subjetivas (ψ), mientras que en



R2 denota hechos musicales objetivos (φ). El error expresivista consiste en asumir que ∈ R1 tal que Denota(P)⊆ φ.

La música es nostálgica” en R1 se traduce en R2 como ‘modo menor, tempo lento, timbre controlado’. Esto muestra cómo se puede pasar de metáfora a parámetros técnicos.

6. Conclusión

La música no debe ser traicionada por la confusión de niveles. La metáfora pertenece al ámbito fenomenológico; la teoría exige precisión ontológica. Reconocer esta diferencia nos permite mantener la riqueza expresiva del lenguaje ordinario sin renunciar al rigor del análisis técnico.

Solo distinguiendo ambos registros podremos construir una teoría musical sólida, capaz de acumular conocimiento y dialogar con otras ciencias. La metáfora puede seguir viva en la sala de ensayo y en la crítica poética, pero no debe confundirse con conocimiento riguroso.

La música no debe ser traicionada por la confusión de niveles. Formalmente, mantener la partición R1 R2∅ en cuanto a denotación garantiza que la metáfora siga viva en la práctica, pero no contamine el conocimiento riguroso.

La música puede emocionar, pero no sentir; puede inducir tristeza, pero no ser triste. Reconocer esta diferencia es la clave para no traicionar la música.

Referencias

Bunge, M. (1980). Epistemología. Barcelona: Ariel.

Davies, S. (1994). Musical Meaning and Expression. Ithaca: Cornell University Press.

Kivy, P. (1999). New Essays on Musical Understanding. Oxford: Clarendon Press.

Oxley Insfrán, V. (2025). Music ontology. A construction from the semantic hylo-realism of Mario Bunge. Itamar. Revista De investigación Musical: Territorios Para El Arte, (11), 44–63. https://doi.org/10.7203/itamar.11.29920

Sharpe, R. A. (2000). Music and Humanism: An Essay in the Aesthetics of Music. Oxford: Oxford University Press.

P.D.: este artículo es una versión simplificada de divulgación, de un paper que se publicará en una revista de investigación musicológica.