Dr. Victor Oxley
Introducción:
El problema semántico en la narrativa de Roa Bastos
El cuento "Moriencia" de Augusto Roa Bastos
puede ser leído como una dramatización narrativa de un problema central de la
semántica filosófica: ¿cómo se construye el referente de un hecho pasado cuando
quienes lo recuerdan operan desde regímenes de imaginación radicalmente
distintos? La distinción clásica entre sentido y referencia, formulada por
Gottlob Frege, establece que la referencia apunta al objeto real, mientras que
el sentido es el modo en que una expresión presenta dicho objeto (Frege, 1999,
p. 49). Esta distinción resulta fundamental para comprender el conflicto
interpretativo que estructura el relato.
La revendedora del tren y el narrador no son meros
personajes: representan dos formas antagónicas y complementarias de producir
significado histórico. La primera encarna la memoria popular operando como
imaginación libre; el segundo, una pulsión crítica que aspira al control
metodológico propio de la indagación histórica. En el centro, como referente
que resiste ambas construcciones, se encuentra la figura de Chepé Bolívar. Digo
"referente que resiste" y no "referente mudo" porque, como
se verá, la noción de un referente completamente inaccesible entraña una
paradoja: el ensayo mismo se refiere a Chepé, lo nombra, lo convoca. La
cuestión no es que el referente sea inalcanzable, sino que todo acceso a él
está necesariamente mediado por representaciones.
1.
Marco teórico: La formalización lógico-semántica de la referencia
1.1
Sentido y referencia como herramientas analíticas
La semántica filosófica ofrece instrumentos precisos
para abordar el problema. Mario Bunge, en su obra fundamental Semántica I:
Sentido y referencia, desarrolla una teoría axiomatizada donde "los
conceptos clave de esta semántica —referencia, sentido y representación— se
construyen y analizan con ayuda de la teoría de conjuntos, el álgebra de Boole
y la topología" (Bunge, 2011, p. 15). Desde esta perspectiva, toda
proposición puede analizarse en términos de su referente —aquello sobre lo que
habla— y su sentido —el contenido conceptual mediante el cual se presenta dicho
referente.
Bunge establece formalmente que el significado de una
proposición es el par ordenado compuesto por su sentido y su referencia:
M(p) = < S(p), R(p) >
Donde S(p) es el conjunto de proposiciones que se
siguen de p y de las cuales p se sigue, y R(p) es la clase de objetos a los que
p hace referencia (Bunge, 2011, p. 127). Para ilustrar: si p es "3 >
2", entonces R(p) = {2, 3} y S(p) incluye proposiciones como "3 = 2 +
1" o "existe un número entero mayor que 2". Esta distinción será
crucial para analizar cómo distintas versiones de la historia de Chepé pueden
compartir un mismo referente putative pero diferir radicalmente en su sentido.
1.2
La referencia de predicados y proposiciones
Para una proposición atómica de la forma P a₁ a₂
... aₙ, Bunge define la clase de referencia como:
Rₛ(P a₁ a₂ ... aₙ) = {a₁, a₂, ..., aₙ}
Es decir, los referentes son los argumentos del
predicado. Para proposiciones compuestas (conjunción, disyunción, implicación),
la clase de referencia es la unión de las clases de referencia de sus
componentes. Y para fórmulas cuantificadas, la clase de referencia es la del
predicado o predicados que figuran en la fórmula (Bunge, 2011, p. 131).
Un predicado n-ario puede analizarse como una función
P: A₁ × A₂ × ... × Aₙ → S, donde el dominio es el producto cartesiano de los
conjuntos de individuos concernidos. La clase de referencia del predicado es
entonces la unión de esos conjuntos: Rₚ(P) = ∪ᵢ Aᵢ. Esta concepción funcional de la
referencia será particularmente útil para entender cómo el predicado "Chepé
Bolívar" admite distintas interpretaciones según el contexto.
1.3
Explicación científica e imaginación controlada
Carl Hempel, por su parte, establece las condiciones
de la explicación científica en historia. Su obra La explicación
científica explora "los aspectos pragmático-psicológicos y
sistemático-lógicos de la explicación en las ciencias naturales y sociales y en
la historiografía, presentando dos modelos básicos de hechos explicativos —el
deductivo y el inductivo-probabilístico—" (Hempel, 1988, p. 9). Para
Hempel, la historiografía científica requiere generalizaciones que permitan
encuadrar los hechos en marcos explicativos contrastables.
1.4
Lenguaje y límites del mundo
La célebre tesis de Ludwig Wittgenstein, "Los
límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo" (Wittgenstein, 1997,
proposición 5.6), adquiere relevancia para comprender cómo cada personaje
construye una versión distinta de los hechos según las posibilidades de su
propio lenguaje. No se trata de que la realidad sea diferente para cada uno,
sino de que el acceso a ella y su articulación significativa están limitados
por los recursos lingüísticos disponibles.
2.
La memoria popular como imaginación libre
2.1
Caracterización semántica de la memoria popular
La memoria popular no opera con criterios de
verificación empírica. Su lógica responde a necesidades colectivas: cohesión
social, transmisión de valores, catarsis emocional. Para ello despliega lo que
denominaremos imaginación libre: una facultad que no está sujeta al
control del referente, sino a las demandas simbólicas del presente.
Desde la perspectiva bungeana, podemos formalizar esta
situación como una relación referencial lábil, entendiendo por ello una
clase de referencia cuyos límites son difusos y expansivos. A diferencia de las
clases de referencia bien definidas que Bunge postula para el discurso
científico, aquí la clase de referencia del predicado "Chepé Bolívar"
en boca de la revendedora se amplía progresivamente para incluir no solo al
individuo histórico, sino también atributos heroicos, valores comunitarios y
símbolos identitarios:
Rₚ(Chepé Bolívar)ᴿ = {individuo histórico, atributos
heroicos, valores comunitarios, símbolos identitarios}
Donde el superíndice ᴿ indica que se trata de la
versión de la revendedora, y los corchetes señalan el carácter difuso de esta
clase. No se trata de una unión conjuntista estándar, pues los elementos no son
homogéneos ni discretamente separables.
Como señala Bunge, "la percepción y la memoria
son limitadas y creativas, y están fuertemente coloreadas por intereses y
emociones" (Bunge, 1999, p. 156). En la memoria popular, esa creatividad
no es un defecto, sino su modo de funcionamiento natural.
2.2
La revendedora como operadora semántica
La revendedora del tren encarna esta modalidad de
construcción de significado. El narrador la califica inicialmente como
"vieja palabrera" (Roa Bastos, 1986), desconfiando de su versión. Sin
embargo, ella despliega un relato que podemos analizar formalmente.
Su versión del heroísmo de Chepé constituye una
proposición compuesta que podemos desglosar:
pᴿ = q ∧
r ∧ s
Donde:
q = "Chepé se negó a transmitir el mensaje
falso"
r = "Chepé resistió el soborno y el
fusilamiento simulado"
s = "Ni un chiquito se le melló el
coraje"
Según la regla bungeana para proposiciones compuestas,
la clase de referencia sería:
R(pᴿ) = R(q) ∪
R(r) ∪ R(s)
Pero en este caso, los referentes individuales (el
soborno, el fusilamiento simulado, la negativa) se han fundido en un referente
complejo idealizado donde la distinción entre hecho histórico y atributo
valorativo se desdibuja.
La revendedora manifiesta todas las características de
la memoria popular:
Idealización del personaje: "Dicen que el
telegrafista se negó. En Manorá no había ningún otro que supiera manipular el
fierrito del telégrafo. Probaron a aceitarle la mano con dinero. Chepé se negó.
Le prometieron su ascenso a jefe de estación. Se negó. Hicieron el simulacro de
enfrentarlo a un pelotón de fusilamiento. Nada, ni un chiquito se le melló el
coraje" (Roa Bastos, 1986).
Simplificación moral: La historia presenta un
conflicto nítido entre el bien (Chepé) y el mal (los regulares que provocan la
masacre).
Anacronismo y mezcla factual: El narrador corrige sus
errores: "La estación no voló en Manorá sino en Sapucai, veinte años
atrás". Ella responde: "No importa" (Roa Bastos, 1986). Esta
respuesta es reveladora: para su régimen semántico, la precisión referencial es
secundaria frente a la fuerza del sentido. El "no importa" no es una
negación de los hechos, sino una declaración de prioridades epistémicas.
Oralidad performativa: Su relato está destinado a ser
escuchado, no archivado. La frase "¡Para luego es que le voy a contar, la
moriencia que hubo!" (Roa Bastos, 1986) revela la función espectacular de
la narración.
2.3
El mecanismo de transmisión oral
El narrador advierte que la revendedora "estaba
contando una historia que se la habían contado" (Roa Bastos, 1986). Esta
observación es crucial: la memoria popular se construye en una cadena de
transmisiones donde cada eslabón añade, suprime y modifica.
Formalmente, podemos representar esta cadena como una
secuencia de transformaciones:
R₀(Chepé) → R₁(Chepé) → R₂(Chepé) → ... → Rₙ(Chepé)
Donde cada Rᵢ representa la versión transmitida por el
i-ésimo narrador. La "distancia" entre R₀ (el referente histórico) y
Rₙ (la versión actual) puede expresarse como:
δ(R₀, Rₙ) → máxima
El símbolo δ, aquí, no denota una métrica en sentido
matemático estricto (pues no estamos cuantificando diferencias), sino una medida
cualitativa de divergencia entre representación y referente. A medida que
la cadena se alarga, los elementos factuales tienden a erosionarse y los
elementos simbólicos a consolidarse. El referente original se desdibuja
progresivamente, pero el significado colectivo se fortalece.
2.4
La legitimidad de la imaginación libre
La frase que la revendedora pronuncia casi sin saberlo
condensa su posición epistemológica: "La boca de cada uno es su
medida" (Roa Bastos, 1986). Esta afirmación puede interpretarse desde
el relativismo lingüístico wittgensteiniano: la medida de la verdad no es
externa, sino que reside en quien narra. La comunidad valida esa medida no por
su exactitud factual, sino por su capacidad para dotar de sentido a la
experiencia colectiva.
Desde esta perspectiva, la versión de la revendedora
no es "falsa" en el sentido moral; responde a una legalidad distinta.
El "mítico Chepé Bolívar" existe como referente construido, y su
realidad es precisamente la de los efectos sociales que produce. Como ha
señalado la teoría de la memoria colectiva, "los grupos sociales
construyen activamente sus recuerdos y olvidos, seleccionando del pasado
aquello que resulta significativo para su identidad presente" (Halbwachs,
1968, p. 78). La versión de la revendedora no documenta un hecho, sino que
constituye un acto de memoria identitaria.
3.
La ciencia histórica como imaginación controlada
3.1
El régimen de la contrastación
Frente a la imaginación libre, la indagación histórica
opera con lo que podemos denominar imaginación controlada. No renuncia a
la imaginación —toda reconstrucción del pasado requiere conjeturas e
inferencias—, pero la somete a controles metodológicos.
Formalmente, la pretensión de la historiografía
científica puede expresarse como:
∃
R₀ : δ(Rᵢ, R₀) → mínima
Es decir, se postula la existencia de un referente
histórico objetivo R₀, y se busca que las representaciones Rᵢ se aproximen a él
mediante procedimientos de contrastación. La función δ, ahora, adquiere un
sentido más preciso: designa el conjunto de operaciones críticas (confrontación
de fuentes, verificación de testimonios, datación, etc.) mediante las cuales se
evalúa la adecuación entre representación y referente.
Siguiendo a Hempel, las explicaciones históricas deben
apoyarse en regularidades contrastables y mantener la distinción entre hechos y
teorías, evitando tanto el positivismo ingenuo (que cree en un acceso directo a
los hechos) como el constructivismo radical (que disuelve lo real en el
discurso) (Hempel, 1988, p. 233-246).
3.2
El narrador como operador de control crítico
El narrador de "Moriencia" no es un
historiador profesional, pero encarna esa pulsión crítica. Sus intervenciones
manifiestan las operaciones propias de la imaginación controlada:
Duda metódica: "Miente la vieja palabrera"
(Roa Bastos, 1986) —desconfía de la fuente y establece una distancia crítica.
Corrección factual: "No fueron veinte años"
/ "La estación no voló en Manorá sino en Sapucai" (Roa Bastos, 1986)
—contrasta las afirmaciones con sus propios recuerdos y conocimientos.
Búsqueda de motivaciones universales: Recurre a
generalizaciones sobre la naturaleza humana para explicar la conducta de Chepé.
Podemos formalizar esta operación como una aplicación del modelo hempeliano de
explicación:
∀x
(Humano(x) ∧
PeligroMortal(x) → Miedo(x))
Chepé es humano ∧
Chepé enfrentó peligro mortal
∴ Chepé sintió miedo
Esta generalización, por supuesto, admite matices: no
todos los humanos reaccionan idénticamente ante el peligro, y el miedo puede
manifestarse de múltiples formas. Pero como hipótesis de trabajo, permite al
narrador construir una explicación alternativa a la versión idealizada.
Conciencia de los límites de la memoria: Finalmente
reconoce: "Puede que no sea así; que a mí también me esté traicionando la
memoria" (Roa Bastos, 1986).
3.3
El momento de la desmitificación
El punto culminante del conflicto entre ambos
regímenes es el diálogo que el narrador recuerda con el propio Chepé:
"—La vez que lo iban a matar.
—No era coraje, era susto.
—Usted se negó.
—No, yo no podía hablar. No dije nada. Yo tenía una piedra en la garganta.
[...] A ellos, no. A mi susto, a mi miedo. No quería morir..." (Roa
Bastos, 1986).
Aquí opera la imaginación controlada: el narrador
rechaza la versión idealizada y busca la explicación psicológica universal —el
miedo— validada por la confesión del propio protagonista. El "mítico Chepé
Bolívar" idealizado por la memoria popular queda desnudado como un hombre
común vencido por el terror.
Podemos formalizar este momento como la sustitución de
una proposición por otra con la misma forma lógica pero distinto contenido
predicativo:
pᴿ: Coraje(Chepé) ∧
Negativa(Chepé)
pᴺ: Miedo(Chepé) ∧
Silencio(Chepé)
Donde el superíndice ᴺ indica la versión del narrador,
obtenida mediante contrastación con el testimonio directo. Nótese que ambas
proposiciones tienen la misma estructura lógica (una conjunción de dos
predicados aplicados al mismo individuo), pero difieren radicalmente en su
sentido y en las implicaciones que de ellas se siguen.
3.4
Los límites de la imaginación controlada
Sin embargo, el narrador reconoce los límites de su
método. Su confesión final revela la imposibilidad de eliminar por completo la
mediación subjetiva:
δ(Rₙ, R₀) > 0
La distancia entre su versión (Rₙ) y el referente
histórico (R₀) nunca puede reducirse a cero. Esta distancia no es meramente
epistémica (no sabemos lo suficiente), sino también ontológica en un sentido
peculiar: el referente histórico, en cuanto pasado, no está disponible para una
inspección directa. Solo tenemos acceso a sus huellas y representaciones.
Como señala Bunge, "la falta de confiabilidad de
los testigos es proverbial, y los psicólogos sociales la confirmaron
experimentalmente. La razón es que la percepción y la memoria son limitadas y
creativas, y están fuertemente coloreadas por intereses y emociones"
(Bunge, 1999, p. 158). Incluso el testimonio directo de Chepé está mediado por
el recuerdo que el narrador conserva de él, y ese recuerdo es, a su vez, una
construcción.
4.
El conflicto semántico: inconmensurabilidad de los regímenes
4.1
Criterios de verdad enfrentados
El cuento no resuelve el conflicto entre ambas
versiones porque los dos regímenes operan con criterios de verdad diferentes e
inconmensurables. Podemos formalizar esta inconmensurabilidad como la
inexistencia de una función de evaluación común:
∄
f: {pᴿ, pᴺ} → V
Que asigne valores de verdad comparables desde un
mismo marco de referencia. No se trata de que una versión sea
"verdadera" y la otra "falsa", sino de que los criterios
para determinar verdad son radicalmente distintos en cada caso.
La tabla de criterios enfrentados muestra esta
disparidad:
|
Criterio |
Memoria Popular |
Indagación Histórica |
|
Verdad como correspondencia |
Secundario |
Primario |
|
Verdad como coherencia narrativa |
Primario |
Secundario |
|
Verdad como función social |
Esencial |
Irrelevante |
|
Exactitud factual |
Flexible |
Exigente |
La revendedora no puede comprender las objeciones del
narrador porque para ella la verdad no es principalmente factual. El narrador
no puede aceptar la versión de ella porque para él la verdad no puede
desprenderse de los hechos.
4.2
La posición del cuento
"Moriencia" no toma partido por ninguno de
los dos regímenes. Los yuxtapone, los hace dialogar (aunque sea un diálogo
fallido), y permite que el lector habite la tensión. La frase clave:
"Para que iba a discutir; al fin y al cabo, lo
que sucedió no se arregla con palabras" (Roa Bastos, 1986)
Esta afirmación puede interpretarse como el
reconocimiento de un resto no semantizable: el referente último escapa a
toda construcción discursiva. Formalmente:
∃
r ∈ R₀ : r ∉ ∪ᵢ S(pᵢ)
Donde r es un elemento del referente histórico que no
pertenece a la unión de los sentidos de todas las proposiciones posibles sobre
él. Este resto no es necesariamente un hecho positivo incognoscible; puede ser
también la dimensión experiencial del sufrimiento, del miedo, de la muerte —aquello
que las palabras pueden evocar pero nunca agotar.
4.3
El referente como límite de la representación
En el centro del conflicto semántico se encuentra
Chepé, quien ya no puede hablar: "Se le iba la memoria y se le iba la
voz" (Roa Bastos, 1986). Pero decir que Chepé es "el referente
mudo" requiere una precisión: no es que el referente sea inaccesible en sí
mismo, sino que todo acceso a él está mediado. Nos referimos a Chepé a
través de representaciones, pero esas representaciones son siempre de alguien
(la revendedora, el narrador, el propio Chepé en su testimonio recordado). La
paradoja se disuelve si distinguimos, con Bunge, entre el referente como objeto
extralingüístico y las representaciones mediante las cuales lo aprehendemos.
Podemos representar esta situación como:
R₀(Chepé) = {x : testimonios sobre x, documentos
relativos a x, ...}
Pero el acceso a este conjunto está mediado por
funciones de percepción y memoria que introducen distorsiones sistemáticas:
Rᵢ(Chepé) = fᵢ(R₀(Chepé)) + εᵢ
Donde fᵢ es la función de interpretación del i-ésimo
narrador y εᵢ representa el error o la distorsión introducida. Nótese que εᵢ no
es necesariamente "error" en sentido negativo; puede ser también el
aporte creativo que hace que el pasado signifique algo para el presente.
El cuerpo de Chepé mismo se convierte en campo de
batalla semántico:
Para la memoria popular, es el héroe caído.
Para el narrador, es la víctima del miedo.
Para sí mismo, fue alguien que "no quería
morir".
Chepé ya no puede decir quién era
"realmente", pero eso no significa que no existiera un Chepé real.
Significa que ese real solo nos es accesible a través de las huellas que ha
dejado y las representaciones que de él construimos.
4.4
Zonas de contacto entre los regímenes
Hasta ahora hemos presentado los dos regímenes como
antagónicos, pero sería más preciso reconocer que existen zonas de
contacto entre ellos. La memoria popular no es pura imaginación sin
anclaje factual; conserva elementos del referente histórico, aunque los
transforme. La indagación histórica, por su parte, no puede prescindir de la
imaginación para construir hipótesis sobre lo no documentado. La oposición es
de énfasis y de criterios, no de esencias incomunicables.
El propio narrador, a pesar de su escepticismo, no
descarta completamente la versión de la revendedora; la corrige, la matiza,
pero no la anula. Y la revendedora, a su modo, reconoce la existencia de hechos
("la moriencia que hubo") aunque los integre en una narrativa
mitificada.
5.
Hacia una complementariedad de los regímenes
5.1
Lo que la indagación histórica no puede capturar
La imaginación controlada puede establecer que Chepé
sintió miedo, que no fue un héroe en el sentido tradicional, que su figura
heroica fue una construcción posterior. Pero no puede capturar el significado
que esa figura posee para la comunidad. La historiografía que solo desmitifica
empobrece la comprensión del fenómeno humano, pues ignora la dimensión
simbólica que hace que el pasado importe.
Formalmente, podemos definir el significado
social M_social de un referente como:
Msocial(Chepé) = ∫T U(Chepé, t)
dt
Esta expresión, claramente metafórica, pretende
sugerir que el significado social se acumula a lo largo del tiempo mediante la
función U(Chepé, t), que representa la utilidad simbólica que la figura de
Chepé proporciona a la comunidad en cada momento. No se trata de una
cuantificación literal, sino de una manera de indicar que el valor de un
referente histórico no se agota en su adecuación factual, sino que incluye su
capacidad para generar sentido colectivo.
La revendedora no habla de Chepé como individuo, sino
de lo que Chepé representa: la dignidad frente al poder, la resistencia
silenciosa, la memoria de una masacre. Una historiografía que solo desmitifica
no puede acceder a esa dimensión porque sus herramientas están diseñadas para
otro tipo de verdad.
5.2
Lo que la memoria popular no puede capturar
A su vez, la imaginación libre, cuando se absolutiza,
pierde de vista el sufrimiento real que está en el origen del mito. Idealizar a
Chepé como héroe sin fisuras es también una forma de no escuchar su confesión:
"No quería morir".
Podemos expresar esta pérdida como:
Rᴿ(Chepé) ∩ R₀(Chepé) = {elementos compatibles con la
idealización}
La intersección entre el referente construido por la
memoria popular y el referente histórico se limita a aquellos elementos que no
contradicen la narrativa heroica. El miedo, la duda, la fragilidad quedan
excluidos porque no sirven a la función social del mito.
5.3
El neologismo "moriencia": un referente nuevo
El título del cuento merece un tratamiento específico.
"Moriencia" es un neologismo, una creación léxica de Roa Bastos que
no existía previamente en español. ¿A qué refiere? No designa simplemente la
muerte, sino un estado particular: esa muerte lenta de la conciencia que Chepé
experimenta durante veinte años, esa vigilia perpetua que sigue al trauma.
Podemos analizar "moriencia" como un acto
de creación referencial: Roa Bastos constata que el lenguaje disponible no
tiene una palabra para designar esa experiencia, y la inventa. El referente
existía (el estado de Chepé), pero carecía de representación léxica. La
creación del neologismo no crea el referente, pero lo hace visible, nombrable,
pensable.
En términos bungeanos, el predicado
"moriencia" tiene una clase de referencia que incluye todos los casos
de ese estado peculiar. Su creación amplía las posibilidades expresivas del
lenguaje y, con ello, los límites del mundo que podemos articular.
5.4
La lección de "Moriencia"
El cuento sugiere que necesitamos ambos regímenes:
Necesitamos la imaginación controlada para
mantener la distancia crítica y evitar la ficción complaciente: lim_{n→∞}
δ(Rₙ, R₀) → 0 (aproximación asintótica al referente, aunque el límite sea
inalcanzable).
Necesitamos la imaginación libre para que el
pasado siga vivo, para que los muertos sigan hablando: Msocial(Chepé)
→ máxima.
Estos dos objetivos son parcialmente incompatibles. La
aproximación al referente histórico puede disminuir el significado social (la
desmitificación suele ser desencantadora), y la maximización del significado
social puede alejar del referente (la mitificación embellece y simplifica).
"Moriencia" no resuelve esta tensión, sino que la habita y nos invita
a habitarla.
6.
Reflexión metacrítica: el lugar del ensayo
Finalmente, es necesario preguntarse: ¿dónde se sitúa
este ensayo respecto de los dos regímenes que analiza? Claramente, participa de
la imaginación controlada: aspira a la precisión conceptual, se apoya en
fuentes teóricas contrastables, formaliza sus afirmaciones, busca la coherencia
argumentativa. Pero también participa, aunque sea mínimamente, de la
imaginación libre: propone una interpretación, construye un sentido, selecciona
unos pasajes y no otros, articula los elementos del cuento en una totalidad
significativa.
El ensayo no es un mero registro pasivo del referente
"Moriencia", sino una representación activa que construye
su objeto tanto como lo describe. En términos bungeanos, podemos decir que:
Rensayo(Moriencia) = fensayo(R₀(Moriencia))
+ ε_ensayo
Donde fensayo es la función interpretativa
del autor, y εensayo representa el aporte creativo —las conexiones
establecidas, los énfasis elegidos, la perspectiva adoptada— que hace de este
texto una contribución original y no una mera paráfrasis.
Reconocer esto no invalida el análisis, sino que lo
sitúa en su justo lugar: como un esfuerzo controlado por comprender, que asume
sus propias mediaciones y no pretende un acceso inmediato a la verdad del
texto.
Conclusión:
El significado como campo de tensión
Del análisis realizado pueden extraerse las siguientes
conclusiones:
Primero: La referencia nunca es directa. Todo acceso
al pasado está mediado por regímenes de imaginación que construyen el referente
tanto como lo evocan. Formalmente:
∀
p, ∃ f: R(p) = f(R₀) + ε
Segundo: Existen dos regímenes fundamentales de
construcción de significado histórico. La imaginación libre (memoria popular) y
la imaginación controlada (indagación histórica) operan con lógicas distintas,
criterios de verdad diferentes y funciones sociales complementarias.
Tercero: Son inconmensurables pero no incompatibles.
No podemos juzgar uno con los criterios del otro sin perder algo esencial. La
revendedora no es una "mala historiadora"; el narrador no es un
"frío desmitificador". Son operadores semánticos distintos que
responden a necesidades humanas igualmente legítimas. Además, existen zonas de
contacto donde ambos regímenes se solapan y enriquecen mutuamente.
Cuarto: El referente último resiste. Chepé Bolívar es
el límite de toda construcción, pero ese límite no es una barrera
infranqueable, sino la condición misma de la referencia: nos referimos a él
precisamente porque no se agota en nuestras representaciones. Formalmente:
R₀(Chepé) ⊃ ∪ᵢ Rᵢ(Chepé)
El referente histórico contiene elementos que ninguna
representación puede agotar, pero eso no impide que las representaciones sean
acerca de él.
Quinto: La literatura como espacio de integración.
"Moriencia" es valiosa precisamente porque no resuelve la tensión,
sino que la habita. Puede contener tanto la versión de la revendedora como la
del narrador, puede mostrarlas en conflicto sin anular ninguna, y puede así
ofrecer una imagen más compleja de cómo los humanos construimos —y somos
construidos por— nuestras memorias. Además, crea nuevos referentes —como el
neologismo "moriencia"— que amplían nuestras posibilidades de
significación.
La frase final de la revendedora adquiere así una
profundidad inesperada: "La boca de cada uno es su medida". La boca
no es solo el órgano del habla individual; es también la voz de la comunidad,
el archivo oral de la memoria popular. Y la medida no es una vara rígida, sino
un criterio que se negocia, que cambia, que se adapta a las necesidades del
presente.
En "Moriencia", Roa Bastos nos muestra que
el significado histórico no está ni en los hechos puros —inaccesibles en su
inmediatez— ni en las puras construcciones —arbitrarias—, sino en el campo de
tensión entre ambos. Y que la tarea de quien quiere comprender no es elegir un
bando, sino habitar ese campo con lucidez y humildad, sabiendo que, como el
narrador, también a uno puede traicionarlo la memoria. Pero también sabiendo
que esas limitaciones y creatividades no son solo obstáculos para la verdad,
sino también la única forma en que los humanos podemos hacer que el pasado
importe —que duela, que enseñe, que convoque, que signifique.
Referencias
Bunge, M. (1999). Las ciencias sociales en
discusión. Una perspectiva filosófica. Sudamericana.
Bunge, M. (2011). Semántica I: Sentido y
referencia. Gedisa.
Frege, G. (1999). Estudios sobre semántica.
Folio.
Halbwachs, M. (1968). La mémoire collective.
Presses Universitaires de France.
Hempel, C. (1988). La explicación científica.
Estudios sobre la filosofía de la ciencia. Paidós.
Oxley Ynsfrán, V. M. (2011). La conexión
multidimensional de las referencias lingüísticas en la narrativa de Augusto Roa
Bastos. ConCienciArte, 1(1), 8-28.
Roa Bastos, A. (1986). Moriencia. En Moriencia.
Aims Intl Books Corp. https://ciudadseva.com/texto/moriencia/
Wittgenstein, L. (1997). Tractatus
Logico-Philosophicus. Altaya.

