Dr. Victor Oxley
Introducción: El ser como condición, el sentido
como construcción
La
filosofía de José Ferrater Mora, particularmente en su obra capital El ser y
el sentido (1967), se articula en torno a una tesis que funciona como principio
regulador del pensamiento crítico: “el
ser tiene sentido, pero el sentido no tiene ser”. Esta afirmación
contiene una advertencia epistemológica fundamental: la realidad (el ser) es
condición de posibilidad de toda significación, pero las construcciones
conceptuales que erigimos (los sentidos) no deben ser hipostasiadas, es decir,
no deben ser tratadas como si poseyeran el mismo tipo de existencia que las
cosas del mundo.
Conviene
precisar que Ferrater Mora no formula esta tesis en clave kantiana de
“condición trascendental”, sino dentro de su proyecto integracionista. Para él,
el ser no es un fundamento externo, sino el horizonte en el que se articulan
conceptos límite (como ser/devenir, naturaleza/razón) que funcionan como polos
complementarios. Decir que “el ser tiene sentido” significa que el ser es
inteligible, no absurdo; y decir que “el sentido no tiene ser” significa que
las construcciones conceptuales no deben confundirse con realidades
independientes.
Esta
advertencia conecta con la crítica del positivismo lógico a la metafísica
tradicional. Rudolf Carnap, en La superación de la metafísica mediante el
análisis lógico del lenguaje (1932), denunciaba los enunciados metafísicos
como pseudo-proposiciones que violan las reglas lógico-sintácticas y carecen de
verificabilidad empírica. Cuando Heidegger afirma “la nada misma nada”, está
tratando la “nada” como un sustantivo que puede funcionar como sujeto de un
verbo, generando una pseudo-proposición que, aunque sugestiva, carece de
contenido cognoscitivo.
La
relación entre Ferrater y Carnap debe entenderse con matices: Carnap formula su
objeción en términos de corrección lógico-lingüística y verificabilidad,
mientras que Ferrater advierte contra la hipóstasis conceptual desde su
ontología integracionista. No se trata de que Ferrater introduzca un “principio
trascendental” en sentido kantiano, sino de que ambos coinciden en señalar el
riesgo de convertir construcciones lingüísticas o conceptuales en supuestos
entes.
Para
ilustrar esta diferencia, puede proponerse una reconstrucción analítica —no una traducción literal de sus textos—
que muestre el contraste de enfoques:
Carnap: (¬SintacticoCorrecto(p)
∨ ¬Verificable(p)) ⇒ ¬Cognoscitivo(p)
Ferrater: Si un sentido es tratado como ente
⇒ Reificacion
Este esquema
debe entenderse como una herramienta didáctica para mostrar la divergencia
entre una crítica lógico-semántica (Carnap) y una advertencia ontológica
(Ferrater), sin atribuirles un sistema formal que nunca formularon.
1. La reificación en el realismo científico:
constructos que se toman por cosas
El debate
sobre el realismo científico ofrece un terreno fértil para observar la dinámica
reificadora. El realismo científico, en sus diversas formulaciones, sostiene
que las entidades postuladas por las teorías científicas exitosas existen
realmente y que nuestras teorías proporcionan una descripción aproximadamente
verdadera del mundo.
1.1 El realismo ingenuo
La
versión ingenua sostiene que los términos teóricos refieren directamente a
entidades del mundo y que las teorías verdaderas son aquellas que se
corresponden con la estructura de la realidad. Desde la perspectiva
ferrateriana, esta postura constituye un caso paradigmático de reificación: se
toma el constructo teórico (el “electrón” como aparece en las ecuaciones) y se
le atribuye un modo de ser independiente, como si la teoría fuera una
fotografía del mundo y no un artefacto conceptual.
(1) ∃D (D ≠ ∅ ∧ ∀x (T(x) →
∃y ∈ D Ref(x,y)))
De este
modo, se preserva la idea de que todos los términos refieren a entidades dentro
de un mismo mundo, evitando la interpretación de múltiples realidades aisladas.
1.2 El realismo crítico y la reificación de segundo
orden
Una
versión más sofisticada, el realismo crítico, pretende evitar esta ingenuidad
argumentando que, si bien las teorías cambian, lo que permanece es la
referencia a una realidad independiente. Los constructos pueden ser
sustituidos, pero todos ellos apuntan a lo mismo: el mundo real que constriñe
nuestras teorías.
(2) ∃R ∀Mi ∀t (Aprox(Mi(t), R))
Aquí se
afirma la existencia de una única realidad R que sirve de referencia para todos
los modelos sucesivos, lo que refleja mejor la posición del realismo crítico.
La noción de “reificación de segundo orden”
Incluso
con esta corrección, surge una dificultad: la noción de “referencia” se
convierte en un nuevo objeto conceptual. Si definimos:
Ref∗(M, R): =
“M refiere a R”
entonces
Ref∗ es ya un constructo semántico.
La crítica consiste en que, si se trata esta relación como un hecho del mundo,
se incurre en una reificación de
segundo orden: se hipostatiza el puente explicativo mismo.
Conviene
precisar: llamar a Ref∗ “operador semántico” significa que funciona como un recurso dentro de
nuestro sistema de interpretación, no como una entidad ontológica. El riesgo es
que el realismo crítico convierta esta relación en un hecho independiente,
cuando en rigor es parte de la red conceptual que usamos para describir la
relación entre modelos y mundo.
Formalmente,
podemos expresar esta tensión así:
RC: ∃R Ref∗(M, R) ⇒ Advertencia(Reificacion(Ref∗))
Es decir,
el intento de salvar la referencia puede acabar por convertir la relación misma
en objeto. No se afirma que el realismo crítico necesariamente incurra en esta
reificación, sino que debe demostrar que su noción de referencia no la presupone.
2. La teoría de la verdad como correspondencia en
cuestión
Lo que
subyace a ambas formas de realismo es la teoría de la verdad como
correspondencia. Según esta teoría, una proposición es verdadera si se
corresponde con los hechos:
(3) TC: V(p) ↔ ∃f (F(f) ∧ Corresp(p, f))
Donde:
V(p): p
es verdadera
F(f): f
es un hecho
Corresp(p,
f): p se corresponde con f
Problemas principales
1.
Problema del acceso Para
verificar Corresp(p, f), necesitaríamos acceso independiente a p y a f. Sin
embargo, el hecho f ya está mediado por categorías conceptuales y lingüísticas.
Formalmente:
¬∃Acc(p, f)
⇒ ¬Verificable(Corresp(p, f))
Esto
significa que la verificación de la correspondencia es imposible sin un punto
de vista externo, el cual no poseemos.
2.
Reificación del hecho El hecho
f no es un objeto bruto, sino la realidad ya organizada proposicionalmente.
Así, F(f) implica que f es ya un sentido. Comparar p con f es comparar dos
sentidos, no un sentido con el ser.
Comparacion(p,
f): = (Sentido(p) ∧ Sentido(f))
3.
Indeterminación de la correspondencia La crítica de Quine y Putnam señala que siempre es
posible múltiples mapeos entre lenguaje y mundo. Para reflejarlo con mayor
precisión, debemos reconocer que la relación de correspondencia puede ser
muchos-a-muchos:
∃f ∀p ∃i Correspi(p, f)
Esto
implica que la correspondencia no es única ni determinable, lo que debilita la
pretensión de objetividad de la teoría. Además, la formalización debería
distinguir entre hechos atómicos y moleculares, pues un mismo hecho puede hacer
verdaderas múltiples proposiciones, y múltiples hechos pueden sostener una sola
proposición.
Defensas contemporáneas y sus límites
Conviene
reconocer que la teoría de la correspondencia no ha sido abandonada y sigue
siendo defendida en versiones naturalizadas o causalmente orientadas:
Teoría
causal de la referencia (Devitt, 1991): sostiene que los términos refieren porque están
causalmente conectados con los objetos. Sin embargo, esta defensa no elimina la
mediación conceptual: la conexión causal siempre se interpreta dentro de un
marco lingüístico y teórico.
Semánticas
veritativo-funcionales: intentan definir la verdad en términos de condiciones de verdad para
proposiciones. Aunque más rigurosas, estas semánticas siguen presuponiendo la
existencia de hechos como “lo que hace verdadera” una proposición, lo que
reincide en la circularidad.
Correspondencia
estructural: algunos
autores proponen que lo que corresponde no son proposiciones con hechos
aislados, sino estructuras con estructuras. Esta defensa se acerca al realismo
estructural, pero enfrenta el problema de Newman: sin restricciones sobre los
dominios, la afirmación se vuelve trivial.
La teoría
de la correspondencia enfrenta dificultades persistentes: acceso imposible,
reificación del hecho y la indeterminación de los mapeos. Las defensas
contemporáneas —causales, semánticas o estructurales— intentan salvarla, pero
no logran resolver el núcleo del problema: la tendencia a hipostasiar hechos y
relaciones como si fueran entidades independientes.
En
consecuencia, la verdad debe entenderse no como correspondencia ontológica,
sino como un operador lógico dentro del sistema de sentidos, o como una
relación pragmática de uso y eficacia.
3. El método de Ramsey: suplantación de términos
teóricos y teoría redundante
Frank
Plumpton Ramsey (1903–1930) proporciona herramientas decisivas para abordar los
problemas de la correspondencia desde dos frentes complementarios: un método
lógico para eliminar términos teóricos y una teoría deflacionaria de la verdad.
3.1 El método de suplantación mediante
cuantificadores
Una
teoría científica puede expresarse como un conjunto de enunciados que contienen
términos observacionales (O) y términos teóricos (T):
(4) T[τ1,
τ2, ..., τn]
El método
de Ramsey consiste en reemplazar los términos teóricos por variables
cuantificadas existencialmente:
(5) R(T):
∃x1 ∃x2 ... ∃xn T[x1, x2, ..., xn]
La
oración de Ramsey conserva el mismo poder deductivo respecto a enunciados
observacionales, pero no captura el significado intuitivo de los términos
teóricos, sino únicamente su papel inferencial. Formalmente:
Ded(O) ⊢ T ⇔ Ded(O) ⊢R(T)
donde
Ded(O) representa las deducciones observacionales.
Consecuencias
principales:
Eliminación
parcial del compromiso ontológico fuerte: ya no se afirma “existe el electrón” como entidad
concreta, sino “existe algo que satisface las relaciones”. Sin embargo, este
“algo” sigue siendo un compromiso ontológico, aunque indeterminado.
Primacía
de la estructura: lo que
permanece son las relaciones lógicas y matemáticas entre variables, no la
identidad de las entidades.
Disolución
del problema de la referencia: sin términos teóricos designadores, la cuestión de
si “electrón” refiere queda reemplazada por la satisfacibilidad de la
estructura.
Es
importante subrayar que la oración de Ramsey no elimina la ontología, sino que
la generaliza: el compromiso pasa de entidades específicas a la existencia de
“algo” que cumple las relaciones. Esto conecta directamente con el problema de
Newman, pues sin restricciones sobre los dominios, la afirmación puede volverse
trivial.
3.2 Conexión con la teoría redundante de la verdad
Ramsey
sostiene que el predicado “es verdadero” es redundante:
(6) TR: V(′p′)
↔ p
La verdad
no añade contenido; afirmar que R(T) es verdadero equivale a afirmar R(T). La
conexión entre ambos aspectos puede representarse así:
(7) T[τ1,
..., τn] ⇒ R(T) ⇒ V(R(T)) ↔ R(T)
De este
modo, la verdad de la teoría no es una propiedad misteriosa de correspondencia,
sino simplemente la afirmación de que existe una estructura que satisface las
relaciones postuladas.
Matiz necesario: la equivalencia V(′p′) ↔ p no define la verdad,
sino que muestra su carácter redundante en el uso ordinario del lenguaje. Como
señaló Tarski, la noción de verdad requiere una definición semántica rigurosa
para evitar paradojas. La teoría redundante de Ramsey debe entenderse como un operador de ascenso/descenso en el
discurso (decir “es verdadero que p” equivale a decir “p”), no como una teoría
semántica completa.
4. Crítica al compromiso ontológico mínimo
Aunque la
ramseyficación elimina términos teóricos, introduce cuantificadores
existenciales sobre “algo”:
(8) ∃x1 ... ∃xn T[x1, ...,
xn]
Ese
“algo” constituye un compromiso
ontológico mínimo. La cuestión es cómo interpretarlo y si puede evitar
la reificación. En lugar de una dicotomía rígida, conviene considerar varias
interpretaciones y evaluarlas:
4.1 Formalismo lógico
El
cuantificador existencial no implica entidad concreta, sino únicamente la
satisfacibilidad de la estructura. Mérito:
reduce el compromiso ontológico a pura lógica. Límite: corre el riesgo de trivialidad (problema de Newman), pues
cualquier dominio suficientemente grande puede satisfacer una estructura.
4.2 Condición trascendental
El “algo”
es condición de posibilidad de la experiencia organizada, análogo a categorías
kantianas. Mérito: da sentido
fuerte al compromiso mínimo, vinculándolo con la inteligibilidad del mundo. Límite: reintroduce una forma de
hipóstasis, pues convierte el cuantificador en fundamento ontológico.
4.3 Interpretación pragmática
El
cuantificador indica que la teoría es aplicable, no que algo exista en sentido
fuerte. Mérito: evita la
reificación, pues el compromiso es con la eficacia operatoria. Límite: puede diluir el realismo,
acercándose a un instrumentalismo.
4.4 Interpretación estructuralista/inferencialista
El
compromiso es con la estructura misma o con las reglas de inferencia, no con
objetos particulares. Mérito:
conecta con el realismo estructural y preserva la objetividad en términos de
relaciones. Límite: debe
especificar cómo las estructuras adquieren contenido empírico para evitar
trivialidad.
4.5 La tensión conceptual
La
pregunta decisiva es si este compromiso mínimo puede interpretarse de manera no
reificadora. La formulación inicial sugería una paradoja:
Ramsey(T)
⇒ OntoMin ∧ (OntoMin ⇒ Reificacion?)
Pero más
que una paradoja, se trata de un problema
abierto: no está demostrado que el compromiso mínimo implique
necesariamente reificación. Lo que sí se muestra es que la ramseyficación no
elimina por completo la ontología, sino que la desplaza hacia un nivel más
abstracto.
El
desafío filosófico consiste en evaluar cuál de las interpretaciones es más
consistente:
El
formalismo lógico y el estructuralismo evitan hipóstasis, pero enfrentan el
riesgo de trivialidad.
La
condición trascendental preserva la inteligibilidad, pero reintroduce ontología
fuerte.
La
interpretación pragmática evita la reificación, pero debilita el realismo.
La
tensión es genuina: el compromiso mínimo es inevitable, pero su estatuto
ontológico sigue siendo objeto de debate.
5. Cuestiones abiertas
El
recorrido realizado —desde Ferrater Mora hasta el estructuralismo
metamatemático— deja abiertas varias cuestiones que merecen ulterior
desarrollo:
1. El
estatuto de las estructuras. Si las estructuras son lo que se conserva y lo que
es objetivo, ¿qué tipo de ser tienen? La advertencia de Ferrater Mora sigue vigente:
también la estructura es un sentido, y pretender que ella capture el ser en sí
podría ser una nueva forma de hipóstasis.
Estructura(S)
⇒ Sentido(S) ∧ PosibleReificacion(S)
2. El
realismo estructural y el problema de Newman. Como señaló M.H.A. Newman (1928), si solo se
afirma la existencia de una estructura sin restricciones sobre los dominios, la
afirmación se vuelve trivial: cualquier conjunto de elementos puede organizarse
según cualquier estructura.
∀D ∃S (Aplicable(S, D))
Esto
afecta directamente a la oración de Ramsey: sin restricciones, la afirmación de
existencia estructural puede ser vacía. El realismo estructural debe
especificar cómo las estructuras adquieren contenido empírico para evitar
trivialidad.
3. La
relación entre Ramsey y Sneed. La oración de Ramsey elimina términos teóricos,
pero introduce cuantificadores existenciales sobre “algo”. Ese “algo” sigue
siendo un compromiso ontológico mínimo. La cuestión es si este compromiso es
inevitable y, si lo es, cómo interpretarlo sin caer en reificación.
Ramsey(T) ⇒ ∃x S(x) ⇒ OntoMin
4. La
dimensión pragmática. El
método de Ramsey y el estructuralismo muestran que las teorías pueden
entenderse como herramientas para organizar la experiencia. Esto abre la puerta
a concepciones pragmatistas que evalúan las teorías por su eficacia operatoria,
más que por su verdad como correspondencia.
Valor(T):
= Eficacia(T) más que Correspondencia(T)
5. El
realismo científico después de Ramsey. El realista científico no necesita ser refutado, sino
confrontado con los problemas que su propia posición plantea. El realismo
estructural ofrece una respuesta: mantener el compromiso realista con la
estructura, abandonando el compromiso con entidades particulares. Queda por ver
si esta respuesta es suficiente y si puede articularse sin caer en nuevas
formas de reificación.
Conclusión
La tesis
de Ferrater Mora —“el ser tiene sentido, pero el sentido no tiene ser”—,
conectada con la crítica de Carnap a la metafísica reificadora y con el método
ramseyano de eliminación de términos teóricos, proporciona un marco poderoso
para analizar las pretensiones del realismo científico. La teoría redundante de
la verdad y la técnica de cuantificación existencial muestran que el contenido
cognitivo de las teorías puede preservarse sin compromisos ontológicos fuertes.
El
realismo estructural, iniciado por Sneed y Stegmüller y desarrollado por
autores contemporáneos, recoge estas lecciones y ofrece una vía para mantener
un realismo mínimo centrado en estructuras, no en entidades. Esta posición no
es un ataque al realismo, sino una respuesta a las dificultades que este
enfrenta. El ser permanece como condición de posibilidad de todo sentido; las
estructuras son sentidos que organizan nuestra experiencia de él. Confundir unos
con otro es la reificación que Ferrater Mora nos enseñó a detectar y que Ramsey
nos proporcionó herramientas para disolver.
Incluso
las soluciones más sofisticadas —Ramsey, Sneed, Stegmüller— no están exentas de
tensiones: el compromiso ontológico mínimo, el problema de Newman y la
dimensión pragmática siguen abiertos. La tarea filosófica consiste en mantener
la vigilancia contra la reificación, incluso cuando se adopta el lenguaje de la
estructura y la lógica formal. Más que conclusiones definitivas, lo que se
obtiene es un mapa de problemas
que deben seguir siendo explorados con rigor y matices.
Referencias
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Ferrater
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Newman, M. H. A. (1928). Mr. Russell's causal theory
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Sneed, J. D. (1983). Structuralism and scientific realism. Erkenntnis,
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Stegmüller, W. (1979). The structuralist view of theories. Springer.
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