viernes, 6 de marzo de 2026

El sentido y su reificación: De Ferrater-Mora al estructuralismo metamatemático

                                                                               Dr. Victor Oxley

Introducción: El ser como condición, el sentido como construcción

La filosofía de José Ferrater Mora, particularmente en su obra capital El ser y el sentido (1967), se articula en torno a una tesis que funciona como principio regulador del pensamiento crítico: “el ser tiene sentido, pero el sentido no tiene ser”. Esta afirmación contiene una advertencia epistemológica fundamental: la realidad (el ser) es condición de posibilidad de toda significación, pero las construcciones conceptuales que erigimos (los sentidos) no deben ser hipostasiadas, es decir, no deben ser tratadas como si poseyeran el mismo tipo de existencia que las cosas del mundo.

Conviene precisar que Ferrater Mora no formula esta tesis en clave kantiana de “condición trascendental”, sino dentro de su proyecto integracionista. Para él, el ser no es un fundamento externo, sino el horizonte en el que se articulan conceptos límite (como ser/devenir, naturaleza/razón) que funcionan como polos complementarios. Decir que “el ser tiene sentido” significa que el ser es inteligible, no absurdo; y decir que “el sentido no tiene ser” significa que las construcciones conceptuales no deben confundirse con realidades independientes.

Esta advertencia conecta con la crítica del positivismo lógico a la metafísica tradicional. Rudolf Carnap, en La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje (1932), denunciaba los enunciados metafísicos como pseudo-proposiciones que violan las reglas lógico-sintácticas y carecen de verificabilidad empírica. Cuando Heidegger afirma “la nada misma nada”, está tratando la “nada” como un sustantivo que puede funcionar como sujeto de un verbo, generando una pseudo-proposición que, aunque sugestiva, carece de contenido cognoscitivo.

La relación entre Ferrater y Carnap debe entenderse con matices: Carnap formula su objeción en términos de corrección lógico-lingüística y verificabilidad, mientras que Ferrater advierte contra la hipóstasis conceptual desde su ontología integracionista. No se trata de que Ferrater introduzca un “principio trascendental” en sentido kantiano, sino de que ambos coinciden en señalar el riesgo de convertir construcciones lingüísticas o conceptuales en supuestos entes.

Para ilustrar esta diferencia, puede proponerse una reconstrucción analítica —no una traducción literal de sus textos— que muestre el contraste de enfoques:

Carnap:  (¬SintacticoCorrecto(p) ¬Verificable(p)) ¬Cognoscitivo(p)

Ferrater:  Si un sentido es tratado como ente Reificacion

Este esquema debe entenderse como una herramienta didáctica para mostrar la divergencia entre una crítica lógico-semántica (Carnap) y una advertencia ontológica (Ferrater), sin atribuirles un sistema formal que nunca formularon.

1. La reificación en el realismo científico: constructos que se toman por cosas

El debate sobre el realismo científico ofrece un terreno fértil para observar la dinámica reificadora. El realismo científico, en sus diversas formulaciones, sostiene que las entidades postuladas por las teorías científicas exitosas existen realmente y que nuestras teorías proporcionan una descripción aproximadamente verdadera del mundo.

1.1 El realismo ingenuo

La versión ingenua sostiene que los términos teóricos refieren directamente a entidades del mundo y que las teorías verdaderas son aquellas que se corresponden con la estructura de la realidad. Desde la perspectiva ferrateriana, esta postura constituye un caso paradigmático de reificación: se toma el constructo teórico (el “electrón” como aparece en las ecuaciones) y se le atribuye un modo de ser independiente, como si la teoría fuera una fotografía del mundo y no un artefacto conceptual.

 (1)  D (D ≠ ∅ ∧ ∀x (T(x) → y D Ref(x,y)))

De este modo, se preserva la idea de que todos los términos refieren a entidades dentro de un mismo mundo, evitando la interpretación de múltiples realidades aisladas.

1.2 El realismo crítico y la reificación de segundo orden

Una versión más sofisticada, el realismo crítico, pretende evitar esta ingenuidad argumentando que, si bien las teorías cambian, lo que permanece es la referencia a una realidad independiente. Los constructos pueden ser sustituidos, pero todos ellos apuntan a lo mismo: el mundo real que constriñe nuestras teorías.

 (2)  R Mi t (Aprox(Mi(t), R))

Aquí se afirma la existencia de una única realidad R que sirve de referencia para todos los modelos sucesivos, lo que refleja mejor la posición del realismo crítico.

La noción de “reificación de segundo orden”

Incluso con esta corrección, surge una dificultad: la noción de “referencia” se convierte en un nuevo objeto conceptual. Si definimos:

Ref(M, R): = “M refiere a R”

entonces Ref es ya un constructo semántico. La crítica consiste en que, si se trata esta relación como un hecho del mundo, se incurre en una reificación de segundo orden: se hipostatiza el puente explicativo mismo.

Conviene precisar: llamar a Ref “operador semántico” significa que funciona como un recurso dentro de nuestro sistema de interpretación, no como una entidad ontológica. El riesgo es que el realismo crítico convierta esta relación en un hecho independiente, cuando en rigor es parte de la red conceptual que usamos para describir la relación entre modelos y mundo.

Formalmente, podemos expresar esta tensión así:

RC:  R Ref(M, R) Advertencia(Reificacion(Ref))

Es decir, el intento de salvar la referencia puede acabar por convertir la relación misma en objeto. No se afirma que el realismo crítico necesariamente incurra en esta reificación, sino que debe demostrar que su noción de referencia no la presupone.

2. La teoría de la verdad como correspondencia en cuestión

Lo que subyace a ambas formas de realismo es la teoría de la verdad como correspondencia. Según esta teoría, una proposición es verdadera si se corresponde con los hechos:

(3)  TC:  V(p) ↔ f (F(f) Corresp(p, f))

Donde:

V(p): p es verdadera

F(f): f es un hecho

Corresp(p, f): p se corresponde con f

Problemas principales

1. Problema del acceso Para verificar Corresp(p, f), necesitaríamos acceso independiente a p y a f. Sin embargo, el hecho f ya está mediado por categorías conceptuales y lingüísticas. Formalmente:

¬Acc(p, f) ¬Verificable(Corresp(p, f))

Esto significa que la verificación de la correspondencia es imposible sin un punto de vista externo, el cual no poseemos.

2. Reificación del hecho El hecho f no es un objeto bruto, sino la realidad ya organizada proposicionalmente. Así, F(f) implica que f es ya un sentido. Comparar p con f es comparar dos sentidos, no un sentido con el ser.

Comparacion(p, f): = (Sentido(p) Sentido(f))

3. Indeterminación de la correspondencia La crítica de Quine y Putnam señala que siempre es posible múltiples mapeos entre lenguaje y mundo. Para reflejarlo con mayor precisión, debemos reconocer que la relación de correspondencia puede ser muchos-a-muchos:

f p i Correspi(p, f)

Esto implica que la correspondencia no es única ni determinable, lo que debilita la pretensión de objetividad de la teoría. Además, la formalización debería distinguir entre hechos atómicos y moleculares, pues un mismo hecho puede hacer verdaderas múltiples proposiciones, y múltiples hechos pueden sostener una sola proposición.

Defensas contemporáneas y sus límites

Conviene reconocer que la teoría de la correspondencia no ha sido abandonada y sigue siendo defendida en versiones naturalizadas o causalmente orientadas:

Teoría causal de la referencia (Devitt, 1991): sostiene que los términos refieren porque están causalmente conectados con los objetos. Sin embargo, esta defensa no elimina la mediación conceptual: la conexión causal siempre se interpreta dentro de un marco lingüístico y teórico.

Semánticas veritativo-funcionales: intentan definir la verdad en términos de condiciones de verdad para proposiciones. Aunque más rigurosas, estas semánticas siguen presuponiendo la existencia de hechos como “lo que hace verdadera” una proposición, lo que reincide en la circularidad.

Correspondencia estructural: algunos autores proponen que lo que corresponde no son proposiciones con hechos aislados, sino estructuras con estructuras. Esta defensa se acerca al realismo estructural, pero enfrenta el problema de Newman: sin restricciones sobre los dominios, la afirmación se vuelve trivial.

La teoría de la correspondencia enfrenta dificultades persistentes: acceso imposible, reificación del hecho y la indeterminación de los mapeos. Las defensas contemporáneas —causales, semánticas o estructurales— intentan salvarla, pero no logran resolver el núcleo del problema: la tendencia a hipostasiar hechos y relaciones como si fueran entidades independientes.

En consecuencia, la verdad debe entenderse no como correspondencia ontológica, sino como un operador lógico dentro del sistema de sentidos, o como una relación pragmática de uso y eficacia.

3. El método de Ramsey: suplantación de términos teóricos y teoría redundante

Frank Plumpton Ramsey (1903–1930) proporciona herramientas decisivas para abordar los problemas de la correspondencia desde dos frentes complementarios: un método lógico para eliminar términos teóricos y una teoría deflacionaria de la verdad.

3.1 El método de suplantación mediante cuantificadores

Una teoría científica puede expresarse como un conjunto de enunciados que contienen términos observacionales (O) y términos teóricos (T):

(4)  T[τ1, τ2, ..., τn]

El método de Ramsey consiste en reemplazar los términos teóricos por variables cuantificadas existencialmente:

(5)  R(T): x1 x2 ... xn T[x1, x2, ..., xn]

La oración de Ramsey conserva el mismo poder deductivo respecto a enunciados observacionales, pero no captura el significado intuitivo de los términos teóricos, sino únicamente su papel inferencial. Formalmente:

Ded(O) T Ded(O) R(T)

donde Ded(O) representa las deducciones observacionales.

Consecuencias principales:

Eliminación parcial del compromiso ontológico fuerte: ya no se afirma “existe el electrón” como entidad concreta, sino “existe algo que satisface las relaciones”. Sin embargo, este “algo” sigue siendo un compromiso ontológico, aunque indeterminado.

Primacía de la estructura: lo que permanece son las relaciones lógicas y matemáticas entre variables, no la identidad de las entidades.

Disolución del problema de la referencia: sin términos teóricos designadores, la cuestión de si “electrón” refiere queda reemplazada por la satisfacibilidad de la estructura.

Es importante subrayar que la oración de Ramsey no elimina la ontología, sino que la generaliza: el compromiso pasa de entidades específicas a la existencia de “algo” que cumple las relaciones. Esto conecta directamente con el problema de Newman, pues sin restricciones sobre los dominios, la afirmación puede volverse trivial.

3.2 Conexión con la teoría redundante de la verdad

Ramsey sostiene que el predicado “es verdadero” es redundante:

(6)  TR:  V(′p′) ↔ p

La verdad no añade contenido; afirmar que R(T) es verdadero equivale a afirmar R(T). La conexión entre ambos aspectos puede representarse así:

(7)  T[τ1, ..., τn] R(T) V(R(T)) ↔ R(T)

De este modo, la verdad de la teoría no es una propiedad misteriosa de correspondencia, sino simplemente la afirmación de que existe una estructura que satisface las relaciones postuladas.

Matiz necesario: la equivalencia V(′p′) ↔ p no define la verdad, sino que muestra su carácter redundante en el uso ordinario del lenguaje. Como señaló Tarski, la noción de verdad requiere una definición semántica rigurosa para evitar paradojas. La teoría redundante de Ramsey debe entenderse como un operador de ascenso/descenso en el discurso (decir “es verdadero que p” equivale a decir “p”), no como una teoría semántica completa.

4. Crítica al compromiso ontológico mínimo

Aunque la ramseyficación elimina términos teóricos, introduce cuantificadores existenciales sobre “algo”:

(8)  x1 ... xn T[x1, ..., xn]

Ese “algo” constituye un compromiso ontológico mínimo. La cuestión es cómo interpretarlo y si puede evitar la reificación. En lugar de una dicotomía rígida, conviene considerar varias interpretaciones y evaluarlas:

4.1 Formalismo lógico

El cuantificador existencial no implica entidad concreta, sino únicamente la satisfacibilidad de la estructura. Mérito: reduce el compromiso ontológico a pura lógica. Límite: corre el riesgo de trivialidad (problema de Newman), pues cualquier dominio suficientemente grande puede satisfacer una estructura.

4.2 Condición trascendental

El “algo” es condición de posibilidad de la experiencia organizada, análogo a categorías kantianas. Mérito: da sentido fuerte al compromiso mínimo, vinculándolo con la inteligibilidad del mundo. Límite: reintroduce una forma de hipóstasis, pues convierte el cuantificador en fundamento ontológico.

4.3 Interpretación pragmática

El cuantificador indica que la teoría es aplicable, no que algo exista en sentido fuerte. Mérito: evita la reificación, pues el compromiso es con la eficacia operatoria. Límite: puede diluir el realismo, acercándose a un instrumentalismo.

4.4 Interpretación estructuralista/inferencialista

El compromiso es con la estructura misma o con las reglas de inferencia, no con objetos particulares. Mérito: conecta con el realismo estructural y preserva la objetividad en términos de relaciones. Límite: debe especificar cómo las estructuras adquieren contenido empírico para evitar trivialidad.

4.5 La tensión conceptual

La pregunta decisiva es si este compromiso mínimo puede interpretarse de manera no reificadora. La formulación inicial sugería una paradoja:

Ramsey(T) OntoMin (OntoMin Reificacion?)

Pero más que una paradoja, se trata de un problema abierto: no está demostrado que el compromiso mínimo implique necesariamente reificación. Lo que sí se muestra es que la ramseyficación no elimina por completo la ontología, sino que la desplaza hacia un nivel más abstracto.

El desafío filosófico consiste en evaluar cuál de las interpretaciones es más consistente:

El formalismo lógico y el estructuralismo evitan hipóstasis, pero enfrentan el riesgo de trivialidad.

La condición trascendental preserva la inteligibilidad, pero reintroduce ontología fuerte.

La interpretación pragmática evita la reificación, pero debilita el realismo.

La tensión es genuina: el compromiso mínimo es inevitable, pero su estatuto ontológico sigue siendo objeto de debate.

5. Cuestiones abiertas

El recorrido realizado —desde Ferrater Mora hasta el estructuralismo metamatemático— deja abiertas varias cuestiones que merecen ulterior desarrollo:

1. El estatuto de las estructuras. Si las estructuras son lo que se conserva y lo que es objetivo, ¿qué tipo de ser tienen? La advertencia de Ferrater Mora sigue vigente: también la estructura es un sentido, y pretender que ella capture el ser en sí podría ser una nueva forma de hipóstasis.

Estructura(S) Sentido(S) PosibleReificacion(S)

2. El realismo estructural y el problema de Newman. Como señaló M.H.A. Newman (1928), si solo se afirma la existencia de una estructura sin restricciones sobre los dominios, la afirmación se vuelve trivial: cualquier conjunto de elementos puede organizarse según cualquier estructura.

D S (Aplicable(S, D))

Esto afecta directamente a la oración de Ramsey: sin restricciones, la afirmación de existencia estructural puede ser vacía. El realismo estructural debe especificar cómo las estructuras adquieren contenido empírico para evitar trivialidad.

3. La relación entre Ramsey y Sneed. La oración de Ramsey elimina términos teóricos, pero introduce cuantificadores existenciales sobre “algo”. Ese “algo” sigue siendo un compromiso ontológico mínimo. La cuestión es si este compromiso es inevitable y, si lo es, cómo interpretarlo sin caer en reificación.

Ramsey(T) ⇒ ∃x S(x) OntoMin

4. La dimensión pragmática. El método de Ramsey y el estructuralismo muestran que las teorías pueden entenderse como herramientas para organizar la experiencia. Esto abre la puerta a concepciones pragmatistas que evalúan las teorías por su eficacia operatoria, más que por su verdad como correspondencia.

Valor(T): = Eficacia(T)  más que  Correspondencia(T)

5. El realismo científico después de Ramsey. El realista científico no necesita ser refutado, sino confrontado con los problemas que su propia posición plantea. El realismo estructural ofrece una respuesta: mantener el compromiso realista con la estructura, abandonando el compromiso con entidades particulares. Queda por ver si esta respuesta es suficiente y si puede articularse sin caer en nuevas formas de reificación.

Conclusión

La tesis de Ferrater Mora —“el ser tiene sentido, pero el sentido no tiene ser”—, conectada con la crítica de Carnap a la metafísica reificadora y con el método ramseyano de eliminación de términos teóricos, proporciona un marco poderoso para analizar las pretensiones del realismo científico. La teoría redundante de la verdad y la técnica de cuantificación existencial muestran que el contenido cognitivo de las teorías puede preservarse sin compromisos ontológicos fuertes.

El realismo estructural, iniciado por Sneed y Stegmüller y desarrollado por autores contemporáneos, recoge estas lecciones y ofrece una vía para mantener un realismo mínimo centrado en estructuras, no en entidades. Esta posición no es un ataque al realismo, sino una respuesta a las dificultades que este enfrenta. El ser permanece como condición de posibilidad de todo sentido; las estructuras son sentidos que organizan nuestra experiencia de él. Confundir unos con otro es la reificación que Ferrater Mora nos enseñó a detectar y que Ramsey nos proporcionó herramientas para disolver.

Incluso las soluciones más sofisticadas —Ramsey, Sneed, Stegmüller— no están exentas de tensiones: el compromiso ontológico mínimo, el problema de Newman y la dimensión pragmática siguen abiertos. La tarea filosófica consiste en mantener la vigilancia contra la reificación, incluso cuando se adopta el lenguaje de la estructura y la lógica formal. Más que conclusiones definitivas, lo que se obtiene es un mapa de problemas que deben seguir siendo explorados con rigor y matices.

Referencias

Carnap, R. (1932). Überwindung der Metaphysik durch logische Analyse der Sprache. Erkenntnis, 2(1), 219–241.

Cao, T. Y. (2003). Structural realism and the interpretation of quantum field theory. Synthese, 136(1), 3–24. https://doi.org/10.1023/A:1024066813351

Ferrater Mora, J. (1967). El ser y el sentido. Revista de Occidente.

Ferrater Mora, J. (1985). De la materia a la razón. Alianza Editorial.

Newman, M. H. A. (1928). Mr. Russell's causal theory of perception. Mind, 37(146), 137–148. https://doi.org/10.1093/mind/XXXVII.146.137

Nieto, J. (1985). La filosofía integracionista de José Ferrater Mora. Anthropos Editorial.

Ramsey, F. P. (1927). Facts and propositions. Proceedings of the Aristotelian Society, Supplementary Volume, 7(1), 153–170.

Ramsey, F. P. (1929). Theories. En D. H. Mellor (Ed.), Philosophical papers (pp. 212–236). Cambridge University Press.

Sneed, J. D. (1971). The logical structure of mathematical physics. Reidel.

Sneed, J. D. (1983). Structuralism and scientific realism. Erkenntnis, 19(1), 345–370. https://doi.org/10.1007/BF00213048

Stegmüller, W. (1979). The structuralist view of theories. Springer.

Terricabras, J. M. (1993). José Ferrater Mora: Filósofo integracionista. Anthropos Editorial.

Worrall, J. (1989). Structural realism: The best of both worlds? Dialectica, 43(1–2), 99–124. https://doi.org/10.1111/j.1746-8361.1989.tb00933.x



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