domingo, 1 de marzo de 2026

Reinterpretación estructural de la disputa Popper–Kuhn

                                                                                     Dr. Victor Oxley

1. Introducción

La polémica entre Karl Popper y Thomas Kuhn ha sido históricamente interpretada como un enfrentamiento entre racionalismo crítico y relativismo histórico, entre progreso acumulativo y revolución paradigmática. Sin embargo, esta interpretación tradicional no reconoce la complejidad multinivel de las teorías científicas.

La tesis central de este escrito es: la controversia se explica por la falta de distinción de niveles constitutivos en las teorías científicas. Popper analizaba principalmente los aspectos sintáctico-semánticos y la contrastación empírica (niveles S y R), mientras que Kuhn describía la reorganización pragmática de la práctica científica (nivel D). Frank P. Ramsey ofrece una formalización que permite distinguir estos niveles de manera rigurosa y clarificar cuándo la inconmensurabilidad se vuelve ontológicamente significativa.

2. Supuestos ontológicos y semánticos

Adoptamos un realismo científico robusto:

Existe un mundo físico independiente de nuestras teorías.

Las teorías buscan representar estructuras reales de ese mundo.

La verdad científica consiste en adecuación estructural progresiva. Como señala Psillos (1999), el realismo científico defiende que las teorías rastrean la verdad porque representan estructuras reales del mundo, lo que refuerza la idea de que la referencia científica es estructural y no meramente nominal. Como señaló Worrall (1989), el realismo estructural ofrece “lo mejor de ambos mundos”: mantiene la idea de que la ciencia progresa captando la estructura matemática y relacional de la realidad, sin comprometerse con la existencia literal de las entidades teóricas. Esta posición respalda la idea de que la verdad científica consiste en una adecuación estructural progresiva.

Bajo este marco, las teorías son artefactos conceptuales construidos para representar sistemas reales, cuya validez ontológica depende de su realizabilidad estructural.

3. La formalización ramseyana y los niveles de la teoría

3.1 La oración de Ramsey

Siguiendo a Ramsey (1927/1990), cualquier teoría con términos teóricos (t1, …, tn) puede reescribirse en forma existencial como:

R(T) = x1, …, xn ; F(x1, …, xn)

donde:

  • (x1, …, xn) sustituyen a los términos teóricos.
  • F expresa la estructura relacional postulada.

Esta formulación, conocida como oración de Ramsey, tiene dos consecuencias fundamentales:

  1. Evita compromisos ontológicos fuertes, pues lo relevante no es la existencia concreta de entidades teóricas, sino la posibilidad de que haya instanciaciones que satisfagan la estructura F.
  2. Permite separar la referencia estructural de la creencia en entidades: aceptar una teoría no implica reificar sus términos, sino reconocer la utilidad de la estructura para organizar la experiencia y guiar la acción.

Extensión interpretativa: A partir de esta base ramseyana, podemos introducir un marco tripartito para comprender las teorías científicas:

T = S, R, D

  • S: sintaxis y coherencia formal.
  • R: realizabilidad estructural, representada por la oración de Ramsey.
  • D: disposiciones pragmáticas y normativas de los científicos.

Como subraya Ladyman (1998), el realismo estructural sostiene que lo que se preserva en las transiciones científicas es la estructura relacional, no la identidad de las entidades hipotéticas. Esta perspectiva respalda la extensión interpretativa aquí propuesta, donde el nivel R se centra en la realizabilidad estructural y permite distinguir continuidad de ruptura ontológica.

Esta tripartición no se encuentra explícitamente en Ramsey, sino que constituye una elaboración contemporánea inspirada en su formalización. Su utilidad radica en que permite reinterpretar la disputa Popper–Kuhn: Popper se sitúa en los niveles S y R, mientras que Kuhn se concentra en el nivel D.

3.2 Nivel sintáctico (S)

S = L, A, ⊢⟩

  • L (lenguaje formal): son los símbolos y signos que usamos para expresar la teoría. Por ejemplo, en física clásica, L incluye términos como “masa”, “fuerza” y “aceleración”.
  • A (axiomas y leyes): son las proposiciones básicas que la teoría da por válidas. En el caso de Newton, uno de los axiomas sería la segunda ley del movimiento: F = m·a.
  • (reglas de derivación): son las reglas lógicas que permiten deducir nuevas proposiciones a partir de los axiomas. Por ejemplo, a partir de la ley de gravitación universal y las leyes del movimiento, podemos deducir la órbita de un planeta.

Ejemplo ilustrativo: Si una teoría dice “todos los cuerpos caen con la misma aceleración en ausencia de resistencia”, el nivel sintáctico asegura que esa afirmación se puede expresar en símbolos, que se deduce de axiomas previos y que no contradice otras proposiciones de la teoría.

Popper se concentra en este nivel al evaluar si una hipótesis es falsable y si la teoría mantiene coherencia lógica.

3.3 Nivel realizacional (R)

R(T) = x1 … xn ; F(x1, …, xn)

La teoría es ontológicamente exitosa si existe al menos un modelo M tal que:

M F (es decir, “M satisface la estructura F”).

Aquí lo importante no es el nombre de los términos teóricos, sino que haya estructuras reales que instancien las relaciones postuladas.

Ejemplo ilustrativo: La teoría de Newton postula que existe una fuerza de atracción proporcional a las masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. El nivel realizacional pregunta: ¿existe en el mundo real una estructura que cumpla esa relación? La respuesta es sí: los movimientos planetarios observados satisfacen esa estructura.

En cambio, la teoría del flogisto postulaba una sustancia que se liberaba en la combustión. El nivel realizacional muestra que no existe ningún modelo real que satisfaga esa estructura, por lo que la teoría colapsa ontológicamente.

Este nivel permite diferenciar entre cambios que afectan la referencia ontológica (ruptura realizacional fuerte) y cambios que son meramente sintácticos o pragmáticos.

3.4 Nivel pragmático-disposicional (D)

D(T) = {δ1, …, δk}

Cada δi representa disposiciones metodológicas: criterios de evidencia, tolerancia a anomalías, estrategias heurísticas, estándares de explicación.

Ejemplo ilustrativo: En la ciencia normal descrita por Kuhn, los físicos pueden tolerar ciertas anomalías (como pequeñas desviaciones en las órbitas planetarias) mientras confían en que el paradigma vigente las resolverá. Esa tolerancia es una disposición pragmática. Otro ejemplo: los químicos modernos aceptan como criterio de evidencia la reproducibilidad experimental; esa es otra disposición metodológica.

Kuhn analiza principalmente este nivel al estudiar cómo los paradigmas organizan la práctica científica y cómo las revoluciones implican cambios en estas disposiciones.

4. Teorema General de Transición Científica

Sea la transición: T1 = S1, R1, D1 → T2 = S2, R2, D2

Esto significa que una teoría inicial (T1), con su sintaxis (S1), su realizabilidad (R1) y sus disposiciones pragmáticas (D1), pasa a convertirse en una nueva teoría (T2), con sus propios componentes (S2, R2, D2). El teorema describe cómo puede darse esa transición.

4.1 Continuidad realizacional

M (M R1 R2) o bien R1 R2

Esto quiere decir que existe al menos un modelo M que satisface tanto la teoría anterior como la nueva, o que la estructura de la primera está contenida en la segunda.

Ejemplo: La física de Newton y la de Einstein. Aunque Einstein reformula la gravitación, las ecuaciones de Newton siguen siendo válidas como caso límite cuando las velocidades son bajas y los campos gravitatorios no son extremos. Es decir, la teoría de Newton está contenida dentro de la de Einstein.

4.2 Ruptura realizacional fuerte

M (M R2 M R1)

Esto significa que todo modelo que satisface la nueva teoría contradice la anterior. No existe ninguna función que preserve la estructura de la teoría previa.

Ejemplo: La teoría del flogisto frente a la química moderna. Los modelos de la química actual (basados en oxígeno y conservación de masa) no pueden satisfacer la idea de “sustancia flogística” que se libera en la combustión. La teoría anterior colapsa porque no hay ninguna estructura real que la respalde.

4.3 Tipología de transiciones

  • Acumulativa: La teoría nueva amplía la anterior. Ejemplo: La geometría euclidiana extendida con geometría analítica: se conserva lo previo y se añade más.
  • Inclusiva: La teoría nueva cambia la sintaxis, pero mantiene parte de la estructura realizacional y reorganiza las prácticas. Ejemplo: La mecánica cuántica respecto a la clásica: cambia el lenguaje (funciones de onda, operadores), pero conserva ciertas estructuras (como la conservación de energía).
  • Ruptura pragmática: Cambian las disposiciones metodológicas, aunque la sintaxis y la realizabilidad siguen siendo compatibles. Ejemplo: En biología, el paso de clasificaciones basadas en morfología a clasificaciones basadas en genética. La estructura de los organismos es la misma, pero cambian los criterios de evidencia y explicación.
  • Ruptura realizacional fuerte: La teoría anterior se elimina porque su estructura no puede ser realizada en el mundo. Ejemplo: El flogisto, como vimos, o la teoría de los epiciclos ptolemaicos frente al modelo heliocéntrico.

En términos simples:

  • Continuidad realizacional: la teoría nueva incluye a la vieja como caso especial.
  • Ruptura realizacional fuerte: la teoría vieja se derrumba porque no hay nada en la realidad que la respalde.
  • Tipología de transiciones: nos ayuda a clasificar si el cambio es una ampliación, una reorganización parcial, un cambio de prácticas o una ruptura total.

5. Relectura sistemática de la disputa Popper–Kuhn

La disputa entre Popper y Kuhn puede entenderse mejor si se la sitúa dentro del marco tripartito de los niveles de teoría (S, R y D). Cada autor se movía en planos distintos, lo que explica gran parte de la aparente incompatibilidad de sus posiciones.

5.1 Popper: eje S–R

Popper se concentra en los niveles Sintáctico (S) y Realizacional (R).

  • En el nivel S, Popper exige que las teorías tengan coherencia formal y que sus hipótesis sean falsables. Para él, una teoría que no puede ser sometida a prueba empírica carece de valor científico.
  • En el nivel R, Popper entiende la racionalidad científica como un proceso de eliminación de teorías irrealizables: aquellas que no encuentran ningún modelo en la realidad que las satisfaga.

Ejemplo ilustrativo: Si una teoría afirma que “todos los cisnes son blancos”, Popper diría que es científica solo si puede ser refutada por la observación de un cisne negro. En términos de R, la teoría colapsa si la realidad muestra un modelo que contradice su estructura.

5.2 Kuhn: eje D

Kuhn, en cambio, se sitúa en el nivel Pragmático-disposicional (D).

  • Para él, la ciencia normal se desarrolla dentro de un paradigma que establece normas, criterios de evidencia, estándares de explicación y formas de resolver problemas.
  • Las revoluciones científicas ocurren cuando esos criterios cambian radicalmente, reorganizando la práctica científica.

Ejemplo: En la astronomía ptolemaica, los astrónomos aceptaban como práctica normal el uso de epiciclos para explicar los movimientos planetarios. Con Copérnico y luego Kepler, cambió el paradigma: se reorganizaron los problemas y se adoptaron nuevas normas de explicación (órbitas elípticas, heliocentrismo). Kuhn subraya que este cambio no es solo lógico, sino también práctico y cultural.

5.3 Fuente de la polémica

La raíz de la polémica está en que Popper y Kuhn hablaban desde planos distintos:

  • Popper interpretaba los cambios pragmáticos (nivel D) como una amenaza a la ontología (nivel R). Para él, si cambian las normas de práctica, podría estar en riesgo la referencia a estructuras reales.
  • Kuhn, por su parte, interpretaba la coherencia formal (nivel S) como reflejo de las prácticas (nivel D). Para él, las reglas lógicas y los lenguajes formales no son independientes, sino que se configuran dentro de un paradigma.

Formalmente, la mayoría de los casos muestran que:

D1 ≠ D2 no implica ¬M (M R1 R2)

Es decir, que un cambio en las disposiciones pragmáticas (D) no necesariamente implica una ruptura en la referencia ontológica (R). Solo los cambios en R afectan directamente la relación de la teoría con la realidad.

Ejemplo: El paso de Newton a Einstein. Cambiaron las disposiciones pragmáticas (D) y el lenguaje formal (S), pero hubo continuidad realizacional (RNewton REinstein). Popper veía la continuidad ontológica, mientras que Kuhn destacaba la reorganización de las prácticas. Ambos tenían razón, pero en niveles distintos.

  • Popper defendía que la ciencia progresa eliminando teorías que no pueden realizarse en la realidad (niveles S y R).
  • Kuhn mostraba que la ciencia progresa reorganizando normas, criterios y prácticas dentro de paradigmas (nivel D).
  • La polémica surge porque cada uno interpretaba los cambios desde su propio eje.

La clave está en reconocer que no todo cambio en las prácticas (D) implica una ruptura ontológica (R). Solo cuando el nivel realizacional colapsa, la inconmensurabilidad se vuelve real y la teoría anterior deja de tener referencia en el mundo.

6. Ejemplos históricos

Los ejemplos históricos permiten ilustrar cómo se aplican los niveles S, R y D en la práctica científica, mostrando cuándo hay continuidad y cuándo ruptura ontológica.

6.1 Newton → Einstein

En la transición de la física de Newton a la relatividad de Einstein:

  • Nivel S (Sintaxis): cambia el lenguaje formal. Newton describe el espacio y el tiempo como absolutos, mientras que Einstein introduce un nuevo marco matemático en el que espacio y tiempo forman una sola entidad: el espacio-tiempo.
  • Nivel D (Disposiciones pragmáticas): también cambia. Los científicos pasan de aceptar como “normal” la mecánica clásica a reorganizar sus prácticas bajo la relatividad, lo que implica nuevas formas de calcular, nuevas predicciones y nuevos estándares de evidencia.
  • Nivel R (Realización): aquí hay continuidad. Las ecuaciones de Newton siguen siendo válidas como caso límite dentro de la teoría de Einstein, cuando las velocidades son bajas y los campos gravitatorios no son extremos. Formalmente, esto se expresa como: RNewton REinstein Es decir, la estructura de Newton está contenida dentro de la de Einstein.

Ejemplo: Imagina que tienes un mapa antiguo de tu ciudad. Ese mapa funciona bien para moverte por las calles principales, pero no muestra detalles como túneles o nuevas avenidas. Luego aparece un mapa moderno, más completo, que incluye todo lo que el anterior tenía y además añade información nueva. El mapa viejo no era falso, solo incompleto. Así ocurre con Newton y Einstein: la teoría de Einstein amplía y corrige la de Newton, pero no la destruye.

Conclusión: No hay ruptura ontológica. Popper acierta al señalar la continuidad estructural, mientras que Kuhn acierta al destacar la reorganización pragmática de las prácticas científicas.

6.2 Flogisto → Química moderna

En la transición de la teoría del flogisto a la química moderna:

  • Nivel S (Sintaxis): la teoría del flogisto usaba un lenguaje que hablaba de una “sustancia” liberada en la combustión. La química moderna, en cambio, describe la combustión en términos de oxígeno y conservación de masa.
  • Nivel D (Disposiciones pragmáticas): cambian los criterios de evidencia. Los químicos dejan de aceptar la explicación flogística y adoptan nuevas prácticas experimentales basadas en mediciones precisas de masa y composición.
  • Nivel R (Realización): aquí ocurre una ruptura fuerte. No existe ningún modelo real que pueda satisfacer la estructura postulada por la teoría del flogisto. Formalmente: M (M Rchem M Rflog) Esto significa que cualquier modelo que satisface la química moderna contradice la teoría del flogisto.

Ejemplo: Imagina que alguien cree que el fuego funciona porque “libera una sustancia invisible llamada flogisto”. Luego, los experimentos muestran que lo que realmente ocurre es que el oxígeno se combina con los materiales y que la masa se conserva. La idea del flogisto no puede encajar en ningún experimento real: es como intentar usar un mapa que señala calles que nunca existieron.

Conclusión: Aquí sí hay ruptura ontológica. El artefacto conceptual del flogisto se elimina porque no corresponde a ninguna estructura real. Es un caso claro de ruptura realizacional fuerte.

Tenemos entonces:

  • Newton → Einstein: continuidad estructural (la teoría vieja sigue siendo válida como caso límite). No hay ruptura ontológica, pero sí reorganización de prácticas.
  • Flogisto → Química moderna: ruptura total (la teoría vieja no corresponde a ninguna estructura real). El artefacto conceptual se elimina.

7. Conclusión

La disputa entre Popper y Kuhn puede comprenderse mejor si se reconoce que cada uno operaba en planos distintos de análisis de las teorías científicas. La falta de distinción entre estos niveles constitutivos —Sintaxis (S), Realización (R) y Disposiciones pragmáticas (D)— es lo que generó la aparente incompatibilidad de sus posturas.

  • Popper se situaba en los niveles S y R. Para él, lo esencial era que las teorías fueran coherentes en su formulación lógica (S) y que pudieran ser contrastadas con la realidad, eliminando aquellas que no encontraran ningún modelo que las satisfaga (R). Su racionalidad científica se basaba en la falsabilidad y en la depuración progresiva de teorías irrealizables.
  • Kuhn, en cambio, se movía en el nivel D. Su interés estaba en cómo los paradigmas organizan la práctica científica: qué normas se aceptan, qué problemas se consideran relevantes, qué criterios de evidencia se aplican y cómo cambian estas disposiciones en las revoluciones científicas. Para él, la ciencia normal y las rupturas paradigmáticas eran fenómenos principalmente pragmáticos y sociales.

No todo cambio en las disposiciones pragmáticas (D) implica una ruptura ontológica (R). Formalmente, puede expresarse así:

D1 ≠ D2 no implica ¬M (M R1 R2)

Esto significa que, aunque cambien las normas, los criterios o las prácticas, puede seguir existiendo continuidad estructural en la referencia de las teorías al mundo. Solo cuando el nivel realizacional colapsa —cuando no existe ningún modelo real que satisfaga la estructura postulada— se produce la verdadera inconmensurabilidad ontológica.

  • En el paso de Newton a Einstein, cambian el lenguaje formal (S) y las disposiciones pragmáticas (D), pero hay continuidad realizacional (RNewton REinstein). La teoría de Newton sigue siendo válida como caso límite dentro de la relatividad. Aquí no hay ruptura ontológica.
  • En el paso del flogisto a la química moderna, la estructura postulada por el flogisto no encuentra ningún modelo real que la satisfaga. La teoría colapsa y se elimina. Aquí sí hay ruptura realizacional fuerte.

De este modo, la ciencia progresa mediante la construcción, ajuste y eliminación de artefactos estructurales. En este sentido, la reinterpretación aquí propuesta se alinea con la defensa de Psillos (1999) del realismo científico: las teorías progresan porque logran captar aspectos estructurales de la realidad, incluso cuando sus términos teóricos cambian o se abandonan. Esta reinterpretación se conecta con la propuesta de Worrall (1989), quien defendió que lo que se preserva en las transiciones científicas es la estructura, incluso cuando cambian los términos teóricos. Así, la continuidad ontológica se asegura en el nivel estructural, mientras que las rupturas afectan a las entidades hipotéticas que no encuentran realización en el mundo.

La aportación de Ramsey es decisiva porque su formalización hace explícita esta distinción: permite separar la sintaxis, la referencia estructural y las disposiciones pragmáticas. Gracias a ello, podemos analizar con rigor cuándo un cambio científico es simplemente pragmático, cuándo es acumulativo y cuándo constituye una ruptura ontológica.

La disputa Popper–Kuhn no es un enfrentamiento irreconciliable, sino un cruce de planos. Popper tenía razón en la importancia de la coherencia y la referencia estructural; Kuhn tenía razón en la relevancia de las normas y prácticas. La inconmensurabilidad ontológica solo aparece cuando hay ruptura realizacional.

En línea con Ladyman (1998), esta reinterpretación enfatiza que la ciencia progresa mediante la conservación y ajuste de estructuras, incluso cuando los términos teóricos cambian o se abandonan. Así, la continuidad se asegura en el nivel estructural, mientras que las rupturas afectan únicamente a las entidades que no encuentran realización en la realidad.

La ciencia, entonces, debe entenderse como un proceso dinámico de construcción y depuración de estructuras conceptuales que buscan representar la realidad con mayor fidelidad.

Referencias

Kuhn, T. S. (1962). The structure of scientific revolutions. University of Chicago Press.

Lavoisier, A. L. (1789). Traité élémentaire de chimie. Cuchet.

Popper, K. R. (1959). The logic of scientific discovery. Hutchinson.

Ramsey, F. P. (1990). Theories. En D. H. Mellor (Ed.), Philosophical papers (pp. 112–136). Cambridge University Press. (Trabajo original publicado en 1927).

Psillos, S. (1999). Scientific realism: How science tracks truth. Routledge.

Worrall, J. (1989). Structural realism: The best of both worlds? Dialectica, 43(1–2), 99–124.

Ladyman, J. (1998). What is structural realism? Studies in History and Philosophy of Science, 29(3), 409–424.