Filósofo artefactualista estructural. Investigador en educación matemática y analista político. Su n

sábado, 16 de febrero de 2013

TENDENCIAS EN LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL DE CARAS A LAS GENERALES DEL 2013 EN LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY



 Por Lic. Víctor M. Oxley Ynsfrán

El padrón partidario del PLRA registraba para las elecciones generales del 2008 en el Paraguay 820.851 afiliados, pero es trivial decir que todos votaron por la APC (Alianza Patriótica para el Cambio) pues si así hubiese sido, sería igual o mayor a su total de empadronados. En las internas de diciembre de 2007 solo votaron 287.297 individuos (35%), y en las elecciones del 2003, la candidatura presidencial obtuvo 370.348 votos.

Cabe preguntarse entonces, de los 766.502 votos obtenidos por la APC .¿cuántos son votos liberales?

Haciendo unos cálculos, tomando como auténticos votos que integran la estructura de la lista 6-APC, el total obtenido en la lista nacional de Senadores, es decir 507.413 votos, tenemos que del total de votos por la APC, quedarían 259.089 votos que integran el total no-liberal.

Ahora si tomamos en cuenta que solo el 26,2% de los votos castiglionistas votarían por la APC (Según una encuesta hecha por COIN en marzo, el 46% iría para Lino Oviedo), obtenemos la cifra de 95.027; entonces si esta cifra restamos de los votos que se sumaron (los no-liberales) obtenemos la cifra de 164.062; y esta franja es la de los no-colorados y no-liberales; así dentro del método que se practica en este cálculo tenemos por deducción simple la estructura de votos de la APC.

                    Gráfico 1:

ESTRUCTURA DE LOS VOTOS
SUB-TOTALES
PORCENTAJES
PLRA
507.413
66%
NO-PLRA NO ANR
164.062
22%
ANR
95.027
12%
TOTAL
766.502
100%


                          Gráfico 2:





El partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE) obtuvo en las elecciones generales del 2008, para su candidatura presidencial la suma de 411.034 votos (el 21,93% del total), y el apoyo a su lista de Senadores constituyó el 17,98% del total (336.763 votos). Así también, en las generales del 2003 el UNACE para su presidenciable obtuvo la cifra de 208.391 votantes (el 13,47% del total), y para su lista de Senadores, en la misma elección obtuvo 211.078 votos (el 13,67% del total). El éxito electoral (significando claro -por "éxito"- su crecimiento representacional parlamentario) apunta en gran medida a los votos "reconducidos" hacia ellos del partido colorado (ANR).

Según Roberto Paredes [Paredes, Roberto (2008). Operación 33 – La versión de los protagonistas, Servilibro, Asunción] "la estrategia central de la campaña del Partido Colorado -en las generales del 2008- tenía un claro objetivo: alzarse con todos los votos "duros" del partido, calculado en más de 750.000, tomando como parámetro la cantidad de electores de la última interna".

En cuanto a sondeos estadísticos hechos al margen del oficialismo (en ese entonces la ANR en el poder)- la empresa COIN proyectó a finales del mes de febrero del 2008, un cuadro de situación con variables de participación, destacándose en ella la tendencia a que el triunfador sería la candidatura de la APC. "Los resultados fueron muy llamativos y de acuerdo con la percepción de los observadores y la gente común se ajustaba con precisión a lo que se daba en la realidad" -comenta el autor citado-.

       Gráfico 3: 


40%
50%
60%
70%
80%
APC
34,3
36,1
37,9
39,6
40,5
UNACE
28,8
29,6
29,7
29,9
30
ANR
32,4
29,3
26,9
24,4
23
PPQ
2,1
2,1
2,4
2,5
2,6
                                
                                          Gráfico 4:






 Así, según Paredes -parafraseando la encuesta hecha por COIN-  "si la participación fuese baja, del 40% del total de los electores, los resultados serían los más ajustados a favor de los candidatos de la APC, pero a medida que el nivel de participación aumentaba, la diferencia se ampliaba hasta ubicarse en más de 15 puntos sobre Blanca Ovelar y más de 10 puntos sobre Lino César Oviedo.

En los resultados finales resultó que la ANR obtuvo el 30,63% del total escrutado, cifra que se referencia en los 573.995 votos obtenidos para su chapa presidencial.

El voto duro de la ANR constituyó el reflejado en el resultado alcanzado por su lista de Senadores, que constituyó el 27,23% del total para esas candidaturas y que referencian a la magra cifra de 509.907 votos (como se ve, Paredes fue muy optimista en su apreciación pues su cálculo del voto duro colorado esta errado en el orden de 240.093, tal vez porque no tuvo en cuenta que la tendencia en la ANR gira que votan más sus afiliados en las internas que en las generales).

Como se obtiene por deducción, sólo el 3,4% fue la capacidad de la ANR de captar votos no colorados para su chapa presidencial en las instancias electorales del 2008. Estos resultados cayeron dentro de la prospección científica-estadística hecha  por la empresa COIN según se corrobora hoy día.

El ultra conservadurismo derechoso del partido colorado (el grupo que apoya la candidatura de Horacio Cartes), constituye el 59,66% (497.250 votos) del total de participación de las internas coloradas, y el sector que apoyó a Javier Zacarías Irún terminó reflejado en la cifra de un 33,57% (279.745 votos).

En las elecciones generales del 2008, el partido colorado obtuvo una cifra participativa del orden del 30,63% para la candidatura de su presidenciable en el esquema total de participación electoral. En el 2003, ganando las elecciones generales su candidatura presidencial, alcanzó un 37,14% del total de participación. 

Conforme a los acontecimientos electorales sucedidos se tiene que el índice de participación en las internas coloradas del 2007 fue del 49,04% y con ello luego alcanzaron el 30,63% en las generales del país (un orden del 6,51% menos que en el 2003), ahora -nos referimos a las internas de diciembre del 2012- con una participación del orden del 45%, inferior a la anterior similar instancia. se estima que los resultados concretos que pudiera obtener la ANR en las elecciones generales del 2013 -en votos concretos- debe ser inferior al orden del 30% del total general de participantes (una deflación del orden menor o cercana al 6,51%), pues la tendencia histórica es un decrecimiento en su caudal electoral efectivo (que en el fondo es el voto duro o clientelar que lo han perdido con su desplazamiento de la estructura burocrática del Estado). 

Se puede agregar que en lo que respecta al Partido Liberal Radical Auténtico, en lo que atañe a Senadores, en las generales del 2008 obtuvo 2 senadores más con respecto a las generales del 2003 (es decir de 12 pasaron a 14); en lo que se refiere a Diputados, el PLRA ganó 7 más que en el 2003 (de 22 pasó a 29) y en lo que atañe a Gobernadores, el PLRA obtuvo 7 gobernaciones, es decir 2 más que en el 2003. Como se puede constatar, el constante retroceso en la ganancia de los cargos electivos por parte de la ANR partido colorado esta en involución, va cuesta abajo y en un orden cuasi causal.

En cuanto a lo que concierne a los juegos propios de la contienda electoral en estas generales del 2013-en cuanto declaraciones públicas difundidas en los diarios del país por Horacio Cartes presidenciable de la ANR-, y la manipulación psicológica de los electores, en cuanto la afirmación de que "la dupla presidencial de la ALIANZA PARAGUAY ALEGRE “estuvo en subasta, pero nadie la compró”, y a la par el comentario de que "el coloradismo está por recibir a miles de afiliados de otros partidos desilusionados de sus dirigentes", pidiendo a los colorados tenderles un “puente de oro” porque todos serán bienvenidos a su casa original; podemos decir, que jamás entro en subasta el cambio de integrantes de la chapa presidencial del proyecto Paraguay Alegre, pues fueron los oviedistas, a pedido de la mismísima viuda del malogrado Lino Oviedo, quien inicio las conversaciones de un pacto político con miras a franquear exitosamente las elecciones y así vencer al enemigo político en común la ANR; así, entendiendo bien las cosas, no hubo tal "subasta". En cuanto a que los oviedistas se integren a la propuesta colorada, está muy lejos de ser realidad por muchas razones que cualquiera intente enumerarlas, las encontrara a montones; además, se refleja en la expresión de Horacio Cartes un tanto desesperada en cuanto deseo profundo, la de evitar la fuga propia nuevamente de votos "duros" (no tan duros como se vio) de la ANR al UNACE y a la ALIANZA PARAGUAY ALEGRE (en base al electorado del PLRA) como ya sucedió en elecciones anteriores.

Que en la reflexión ciudadana no se excluyan los argumentos desarrollados líneas atrás, sino se pecaría de "irreal". Así el estado de cosas actual, estas elecciones generales de abril de 2013 en el Paraguay, podemos augurar, serán la de mayor participación en la historia, pues los intereses ciudadanos están en su mayor y peligroso juego; estas elecciones son las primeras en la historia de este país bipartidista, en la cual, los dos partidos más importantes competirán en paridad de fuerzas políticas, la ANR con su impresionante caudal electoral (en números magros por supuesto) y sus suficientes recursos económicos (de su principal accionista) pulseándose contra un PLRA, en alza política pujante, y lo que no es de menos, en la cúspide de su poder histórico, la Presidencia de la República del Paraguay.

viernes, 8 de febrero de 2013

ELIGIO AYALA EL MÁXIMO LIBERAL RADICAL DEL PARAGUAY

                                                                                      Por Lic. Víctor M. Oxley Ynsfrán



Existe un criterio unánime en valorar al Dr. Eligio Ayala (Mbuyapey 4 de diciembre de 1879 – Asunción 24 de octubre de 1930) como el más grande estadista que tuvo la República del Paraguay. Este hombre magro de carnes y bajo de estatura, pero de carácter recio y de pasiones fuertes, nervioso, impulsivo y batallador –como lo describía Arturo Bray- fue un hombre que sacrificó sus propios sueños por la patria. Si bien Eligio Ayala fue producto de la educación pública nacional, su desaprendizaje y nuevo aprendizaje lo hizo en los más grandes centros de la Cultura europea (entre los años de 1911-1920) como muy bien comenta Francisco Bazán; Ayala mismo declara “apenas diez años he vivido en Europa. No he sido feliz en ella, pero en ella se ha delineado el contorno de mi personalidad. Mucho he tenido que desaprender, mucho que olvidar. Tuve que olvidar los prejuicios políticos, las pasioncillas pequeñas que enturbian la serenidad de mi alma y empañaban la claridad de mi juicio, después aprendí. Pero aprendí poco de los libros: viví, trabajé, busqué, sufrí la tragedia de los espíritus sedientos, de las voluntades intrépidas que buscan un concepto del mundo y de la vida, que quieren definirse, traducirse, formarse, que buscan su propia y genuina savia. Inquieto, jamás satisfecho, buscaba, leía, observaba; me escuchaba a mí mismo para percibir las preferencias genuinamente mías, mis inclinaciones, mis gustos. No perseguí un fn práctico, quería formarme, dar expansión libre a mis facultades. Pretendí crecer espiritualmente, desarrollar mis aptitudes, definirlas, concretarlas, antes de aplicarlas a un fin externo, al yugo de la vida práctica”.

En los más altos cargos que le cupo ejercer al servicio del país, como político del partido Liberal partía desde su profundo sentir de que “amo la Libertad fuera de todo principio dogmático, de toda fantasmagoría sentimental. No me hago ilusión sobre sus inconvenientes y peligros, pero veo en ella la mejor garantía de las instituciones sociales”, en su tarea antepuso las aspiraciones nacionales de progreso y adelanto; y quiso que el imperio de la ley sea un hecho y que los poderes constituidos arreglen su conducta con ella y a la moral, encarnando así en su irrepetible mismísima persona, - los fines remarcados por Don Ignacio Ibarra de la finalidad institucional del partido liberal allá en 1887-.

Eligio Ayala se desenvolvió con probidad e idoneidad profesional, con la altura moral de aquellos con conciencia supra ética. Fue una férrea voluntad que a símil de una aurora que se levanta –como expresara Ignacio Ibarra sobre la fundación de su partido liberal- a disputar el camino del porvenir a las tinieblas; es la protesta viviente contra la injusticia; así Eligio Ayala sostenía que “para realizar una aspiración, una convicción, una reforma, es preciso además de los medios y del conocimiento de las mismas, una voluntad, es preciso querer, esforzarse, trabajar”, y así practicando lo que profesaba se convirtió en un auténtico “reformador” de la sociedad. “El pueblo no puede ser transformado a voluntad en cualquier época. Hay que tomarlo como se le encuentra, con las cualidades inherentes a todas las multitudes humanas. Pero sea cual fuere el estado de su civilización y cultura, es preciso que se gobierne: que tenga determinadas instituciones políticas, y se rija por leyes. Y es preciso que adquiera también esa práctica sagacidad necesaria para reconocer el valor de la permanencia y solidez de esas instituciones”, así pensaba sobre el ideal cívico de los ciudadanos, y además adoptaba la posición de que “la fuerza es impotente para organizar nada por sí sola. Donde se enseñorean la amenaza y el temor, se atrofia la vida pública, se forma la conciencia de la inferioridad y el hábito de la clandestinidad en los ciudadanos” pues. “no hay hombres providenciales en las democracias. Los pueblos libres no necesitan de los autócratas”.

Como adepto al Liberalismo que tuvo contacto con la cultura europea que creó y moldeó a su ideología y credo Liberal, y muy crítico desde lo más profundo de su conciencia con ella, remarca las limitaciones del “individualismo” egoísta de la doctrina Liberal clásica, en este sentido afirma que “al iniciarse el Liberalismo, el egoísmo fue la fuerza motriz del desenvolvimiento material de la civilización. El caos que engendró, fue corregido por la cooperación social, la solidaridad, el altruismo. En las sociedades actuales, los motivos altruistas deciden, también los actos económicos”, esta idea está muy en consonancia con el credo Radical suyo, pues recordemos que el “nuevo individualismo” que se desprende de sus palabras presupone construirlo sobre la naturaleza de un ser capaz de alcanzar su realización personal únicamente bajo unas condiciones adecuadas, un individualismo que es social en doble sentido, uno: la existencia de individualidad del sujeto está condicionada socialmente y, dos: su desarrollo depende de factores y condiciones sociales; pero a la vez critica las doctrinas vulgarizadas del Liberalismo social de Franz Oppenheimer recreadas desde principios económicos enseñados por Gumplowivz, Duhring, Flurschein y Hertzka; en este sentido dirá “el Liberalismo social adopta la vieja fórmula del egoísmo, de interés personal perteneciente al Liberalismo clásico y por consiguiente se ha dejado contagiar por todos sus errores”, pues “los intereses egoístas no son los únicos móviles de los actos económicos del hombre, y mucho menos de todos los actos humanos; no explican por sí solo ni el proceso económico ni el social”.[1] Como corolario de esto, encontramos que la sociedad reformulada desde esta nueva visión del “individuo” en un ”nuevo individualismo solidario”, en apoyo a esta idea afirmaba que “la Cultura en su lenta elaboración, durante siglos, ha remoldeado el primitivo egoísmo humano; ha infundido en él elemento éticos. El interés de la familia, el de la conservación de la unidad social, imprimen nueva dirección al egoísmo individual en las sociedades contemporáneas. El viejo Liberalismo individualista tuvo en parte razón. Efectivamente son nuestras propias necesidades las que nos imponen el esfuerzo por satisfacerlas. Aparentemente, el interés personal mueve todo el organismo social. En una gran ciudad, ese interés provee de alimentos a la población, mueve los trenes, las fábricas y alimenta las vanidades. El comercio provee a todos desde los medios más esenciales para conservar la vida hasta las bagatelas que complacen la fantasía. Esta apariencia ha inspirado la creencia de que el interés privado anima la actividad y es capaz de establecer la armonía social. Pero ella es una falsa abstracción. Muchas instituciones actuales han derivado del altruismo en el pasado. No todas las necesidades humanas podrían ser satisfechas sin la compasión, la amistad, el amor, el sentimiento del deber y del derecho”; Eligio Ayala ya no ve a la sociedad como un mero agregado de individuos egoístas, sino que como propiedad “emergente” producto del relacionamiento entre individuos racionales y autónomos pero igualmente interdependientes, cooperadores y capaces de ayuda o asistencia mutua, por ello también dirá que  el honor, la ambición, el espíritu de clase, la vanidad, el temor al castigo, la vergüenza, la reprobación social, la esperanza de la recompensa, la aprobación, de aplauso, de ansia de notoriedad, también determinan los actos económicos. Estos motivos se multiplican y vigorizan con el progreso de la Cultura”, el nuevo “individualismo solidario” que pregona Eligio Ayala tiene fuertes raíces en los exponentes del liberalismo francés, así como lo desarrollaron Alfred Fouillée, Celestin Bouglé y León Bourgeois.

El Estado Liberal con gobierno republicano, “al cual definía como gobierno de opinión y por ende de discusión”, […] gobierno (que) se ejerce por métodos persuasivos, en el respeto de las garantías constitucionales, y en la estricta observancia de los principios liberales”; desde su credo Radical debería de abocarse a la “producción y generación de políticas de ingeniería social intervencionista”.[2] En este sentido señaló fuertemente que “la libre concurrencia, pues, no es apta para armonizar el interés público con el privado, contrariamente a la enseñanza de la economía deductiva liberal. La libre concurrencia produce una selección funesta de valores sociales. En la libre concurrencia no triunfan los mejores. En ella se arruinan los escrupulosos, los prudentes, los animados por el sentimiento de la solidaridad y la compasión, los hombres rectos, justos, los desinteresados, y triunfan los audaces, los concupiscentes, insensibles, orgullosos

Eligio Ayala tenía ideas muy claras en lo que respecta al individuo en la sociedad moderna condicionada bajo la división del trabajo como su rasgo bien característico, por ello definía que  el sujeto de la actividad económica es la población. El agente creador de la riqueza, la fuerza dinámica de la producción es el trabajo, el trabajador, el obrero que emanan de la población. Una población numerosa, sana e inteligente, estimula, la actividad económica, anima los negocios, aumenta la riqueza, suscita las invenciones, las reformas progresivas, las iniciativas creadoras, asegura la autonomía nacional”, además pensaba que “una población harapienta, fanática e ignorante, no es capaz de consumir siquiera, estorba, en vez de estimular el desarrollo económico”.

El orden constitucional como premisa inviolable de la democracia Liberal era el nervio mismo de su voluntad de estadista. En este sentido era de la firme convicción de que “el respeto a la decisión de una mayoría dentro de las normas legales, es una necesidad y un deber. La obediencia a las leyes es una condición de la vida social, es la garantía de las libertades del ciudadano”, también que “pedir su desobediencia y consentir en su menosprecio es abrir cauces a la relajación de la vida civil, a la disolución social. Abolida la Ley, la suerte de la sociedad quedaría librada a los instintos, estaría sometida a la voluntad discrecional del más fuerte, o se desintegraría al sectarismo”.

Eligio Ayala era firme devoto de la pluralidad y de la tolerancia por ello expresaba que “no es un mal que haya diversidad de aspiraciones, que no se unimismen en un solo diapasón todos los sentimientos. La absoluta uniformidad de espíritus en los ciudadanos es desde luego imposible; y si no lo fuera, sería contraproducente, pues agotaría la prolífica y compensadora multiformidad de la voluntad humana”.

Eligio Ayala en el Paraguay como John Stuart Mill en Inglaterra distinguía claramente entre producción y distribución económica, y este último factor como dependiente y sujeto a la elección social, así ambos rompieron con la postura “pasiva” del Estado “no intervencionista”, de la doctrina Liberal ortodoxa; con estos desarrollos ambos acusan las influencias de los ideólogos franceses del liberalismo en esa vertiente, por ello se puede relacionar que la práctica Radical del Liberalismo de Eligio Ayala es congruente con la idea de Justicia distributiva y armonía social del Liberalismo inglés de Leonard Trelawny Hobhouse. Eligio Ayala supo lograr un equilibrio en la delicada ecuación entre la libertad individual y el orden Constitucional, supo llegar al ideal kantiano de la Reschtstaat,  es decir concilio el apego irrestricto a la legalidad que de esta emana y los intereses ciudadanos. 

Se puede afirmar, y sin temor a equivocarnos que las conquistas cívicas y las “reformas” legales en lo social llevadas adelante por los hombres del Partido Liberal identificados plenamente con la corriente “Radical” del Liberalismo son transcendentes en la historia del partido Liberal del Paraguay y del país; y por ello es que se puede afirmar también que los hombres “radicales” son los identificados como los hombres del partido Liberal mismo, por lo que se puede inferir, que estos hombres son los que referencian al Liberalismo paraguayo triunfante de una época dorada de su historia, pero para ser justos con nuestra valoración debemos agregar que el más grande estadista y ciudadano paraguayo es el Dr. Eligio Ayala, la mismísima encarnación del ideario y credo Liberal Radical en el Paraguay, por ello es él, el más significativo representante de la auténtica vena sensible social del Liberalismo paraguayo, de aquí que es él, el Liberal Radical por antonomasia, por ello es que hoy reafirmamos su figura como la de uno de los más grandes hombres que tuvo el hoy ya legendario Partido Liberal del Paraguay.



[1] “El Liberalismo social, pues, es una reconstrucción del Liberalismo clásico,-sostenía Ayala- se apoya en sus mismas columnas, de su vieja cantera extrae los medios para realizar los fines del socialismo”.“Es una doctrina de cartón. Decorada con pretensiosas máximas  principios con letras mayúsculas y etiquetas coloreadas. Basta golpearlo con los nudillos de los dedos para suene a hueco”.

[2] “La idolatría de la Ciencia ha cautivado muchos espíritus –escribía Eligio Ayala-. Ingenuamente se ha creido que basta saber para obrar, que basta saber lo que es preciso hacer para que él sea hecho. Y por esta razón se dice que la cuestión social es una cuestión científica, sociológica, educacional. Muchos no comprenden todavía que la acción, la realización, emana de la voluntad y que fuera de las realizaciones concretas, las proyectadas reformas sociales son quimeras”.