Filósofo artefactualista estructural. Investigador en educación matemática y analista político. Su n

miércoles, 4 de noviembre de 2026

LO ADVERTIMOS EN MARZO: LA CRISIS DEL PODER COLORADO NO ES UNA SORPRESA

Un análisis que parecía anticiparse a los acontecimientos y que hoy permite comprender buena parte de lo que está sucediendo en la política paraguaya.

El 23 de marzo de 2026 publiqué el ensayo «La oposición que no se busca». Allí desarrollé una hipótesis sobre la estructura del poder político en Paraguay, sus mecanismos de reproducción, sus contradicciones internas y las posibilidades reales de transformación del sistema hegemónico.

Hoy, apenas unos meses después, los enfrentamientos entre los principales dirigentes del Partido Colorado, las tensiones entre el presidente de la República, Santiago Peña, el vicepresidente Pedro Alliana y el liderazgo de Horacio Cartes, las acusaciones cruzadas, la crisis financiera que involucra a ueno bank y las iniciativas parlamentarias para promover juicios políticos permiten reconocer varios de los mecanismos que había identificado.

Lo que entonces formulé como una posibilidad estructural comienza a manifestarse en acontecimientos políticos concretos.

Pero conviene explicar por qué.

1. El poder hegemónico nunca fue una unidad homogénea

Uno de los argumentos centrales de mi ensayo era que el Partido Colorado, pese a su extraordinaria capacidad de permanencia en el poder, no constituye una organización internamente homogénea.

Su aparente unidad descansa sobre una distribución desigual de beneficios, posiciones institucionales, oportunidades económicas, recursos políticos y expectativas de ascenso.

No todos sus integrantes poseen el mismo poder. Tampoco obtienen las mismas ventajas de su permanencia dentro de la estructura.

Mientras el sistema consigue distribuir beneficios suficientes entre sus facciones, las diferencias pueden mantenerse subordinadas a un interés común: conservar el poder.

Sin embargo, cuando esos beneficios comienzan a distribuirse de manera conflictiva, cuando algunos sectores consideran amenazadas sus posiciones o cuando los costos de pertenecer a determinada alianza aumentan, aparecen las condiciones para la ruptura.

Esto permite interpretar los actuales enfrentamientos entre dirigentes colorados sin reducirlos a diferencias personales, rivalidades temperamentales o simples disputas electorales.

Lo que estamos observando puede ser la expresión visible de contradicciones que ya estaban presentes en la estructura del poder.

2. Las acusaciones recíprocas tienen una explicación política más profunda

Resulta llamativo observar cómo dirigentes que compartieron responsabilidades gubernamentales y defendieron públicamente un mismo proyecto político comienzan a distanciarse cuando aparecen crisis que comprometen la credibilidad del gobierno.

Las acusaciones, los silencios, los intentos de deslindar responsabilidades y las exigencias públicas de rendición de cuentas no deben interpretarse únicamente como expresiones de indignación.

También pueden constituir estrategias de preservación política.

Cuando una administración enfrenta costos reputacionales elevados, sus antiguos aliados pueden descubrir que continuar identificándose con ella resulta menos conveniente que tomar distancia.

En ese contexto, cada facción procura diferenciar su propia responsabilidad de la responsabilidad colectiva.

Y aquí aparece una paradoja: quienes participaron de una misma estructura de poder pueden terminar presentándose como sus principales críticos, sin necesariamente cuestionar las condiciones institucionales que hicieron posible su funcionamiento.

Esta distinción es fundamental para comprender la coyuntura paraguaya.

3. La crisis de ueno bank introduce un factor que puede alterar los incentivos políticos

La situación de ueno bank ha trasladado el conflicto desde el terreno de las rivalidades partidarias hacia una controversia sobre la administración de recursos, la supervisión financiera, los intereses privados y las responsabilidades públicas.

Las acusaciones formuladas contra el presidente y el vicepresidente deberán ser examinadas por las instancias competentes. Pero, independientemente de su resultado jurídico, la crisis ya tiene consecuencias políticas.

¿Por qué?

Porque introduce costos que no pueden resolverse exclusivamente mediante negociaciones entre dirigentes.

Cuando una crisis afecta la confianza de los depositantes, compromete la credibilidad de las instituciones de supervisión y genera cuestionamientos sobre la utilización de recursos previsionales, el problema deja de ser exclusivamente partidario.

La población comienza a exigir respuestas y los sectores políticos deben calcular las consecuencias de continuar respaldando determinadas decisiones.

Es precisamente aquí donde mi hipótesis adquiere relevancia.

La estabilidad de una alianza política depende también de que sus integrantes consideren más conveniente permanecer dentro de ella que abandonarla.

Cuando esa relación comienza a invertirse, las lealtades pueden modificarse rápidamente.

4. La oposición puede encontrar aliados donde tradicionalmente solo veía adversarios

Otro argumento importante de mi ensayo era que la oposición paraguaya enfrenta una profunda asimetría frente al partido hegemónico.

Durante décadas, las organizaciones opositoras han intentado construir alternativas electorales enfrentándose a una estructura con enormes ventajas territoriales, institucionales y organizativas.

Mi planteamiento consistía en cuestionar si la transformación política debía depender exclusivamente de la capacidad de la oposición externa para derrotar a esa maquinaria.

La hipótesis era diferente: las contradicciones internas del propio bloque dominante podían generar oportunidades que la oposición, por sí sola, difícilmente conseguiría producir.

Los acontecimientos actuales ofrecen una manifestación especialmente interesante.

La presentación de pedidos de juicio político contra Santiago Peña y Pedro Alliana, acompañada por legisladores opositores y sectores disidentes del coloradismo, muestra que las fronteras partidarias pueden volverse políticamente permeables cuando cambian los incentivos.

Esto no significa que exista una nueva alianza democrática consolidada. Tampoco demuestra que los sectores colorados disidentes hayan abandonado sus intereses tradicionales.

Significa algo más preciso: en determinadas circunstancias, actores que normalmente sostienen estructuras políticas enfrentadas pueden encontrar objetivos coyunturales coincidentes.

Y esa posibilidad estaba contemplada en el razonamiento desarrollado en marzo.

5. La disputa por la sucesión presidencial también forma parte de la explicación

Las tensiones entre los principales referentes colorados no pueden separarse de la competencia por el control del partido y por la candidatura presidencial de 2028.

La sucesión introduce una variable particularmente conflictiva.

Mientras una estructura política concentra sus esfuerzos en conservar el gobierno, las diferencias internas pueden permanecer relativamente contenidas. Pero cuando comienza la disputa por determinar quién heredará el liderazgo, las expectativas de poder futuro pueden entrar en contradicción con las lealtades presentes.

El presidente, el vicepresidente, el liderazgo partidario y las distintas facciones no necesariamente comparten los mismos horizontes políticos.

Cada sector puede comenzar a calcular qué configuración le garantiza mayores posibilidades de supervivencia y crecimiento.

Por eso, una crisis gubernamental puede convertirse simultáneamente en una crisis de sucesión.

Y una crisis de sucesión puede acelerar contradicciones que anteriormente permanecían contenidas.

No hace falta suponer que todos los actores buscan destruir el sistema. Basta con reconocer que pueden competir intensamente por controlar su continuidad.

6. El llamado «abrazo republicano» puede ser una respuesta del propio sistema

Este es probablemente uno de los aspectos más importantes de mi ensayo.

La historia política paraguaya muestra que el Partido Colorado ha desarrollado una notable capacidad para absorber conflictos internos mediante mecanismos de reconciliación, redistribución de posiciones y recomposición de alianzas.

El denominado abrazo republicano representa mucho más que una ceremonia de reconciliación entre adversarios internos.

Puede funcionar como un mecanismo de estabilización de la hegemonía.

Las facciones se enfrentan, negocian, redefinen sus posiciones y finalmente encuentran una fórmula para preservar aquello que comparten: el control del poder político.

Por eso, los enfrentamientos actuales no permiten concluir automáticamente que estamos ante el final de la hegemonía colorada.

Podríamos estar ante una nueva crisis que termine resolviéndose mediante otra redistribución interna del poder.

Una cosa es que los dirigentes se enfrenten entre sí. Otra, muy distinta, es que estén dispuestos a transformar las reglas que les permiten conservar sus privilegios.

La primera situación puede terminar fortaleciendo al sistema. La segunda podría comenzar a modificarlo.

7. La reorganización opositora puede alterar el comportamiento del oficialismo

Hay otro fenómeno que merece especial atención.

Los recientes esfuerzos de articulación entre organizaciones opositoras, particularmente los impulsados desde el PLRA, pueden adquirir una importancia que trasciende la simple búsqueda de una candidatura presidencial común.

Una oposición fragmentada ofrece pocos incentivos para que las facciones del partido dominante abandonen sus posiciones.

¿Por qué arriesgar los beneficios de pertenecer al bloque gobernante si no existe una alternativa política suficientemente competitiva?

Pero la situación cambia cuando comienza a configurarse una oposición con capacidad real de disputar el poder.

La existencia de una alternativa creíble puede modificar los cálculos de quienes ocupan posiciones subordinadas dentro del oficialismo.

Así, la reorganización opositora y las contradicciones internas del coloradismo pueden reforzarse mutuamente.

La oposición no necesita esperar pasivamente que el oficialismo se divida. Debe construir una alternativa institucional y programática capaz de aprovechar democráticamente las oportunidades que esas contradicciones produzcan.

Esto también permite comprender por qué la unidad opositora no puede reducirse a una fotografía de dirigentes ni a un acuerdo circunstancial de candidaturas.

Necesita reglas legítimas de selección, un programa compartido y garantías institucionales que hagan creíble su propuesta de gobierno.

8. La verdadera cuestión no es quién reemplaza a quién, sino qué sistema permanecerá después

Esta es la conclusión filosófica y política más importante de mi planteamiento.

La caída de un presidente, el desplazamiento de un dirigente, la sustitución de una facción por otra o incluso una derrota electoral del partido gobernante no garantizan por sí mismos una transformación del sistema político.

Puede cambiar el ocupante del poder sin que cambien los mecanismos que permiten concentrarlo.

Puede modificarse el liderazgo sin alterar la dependencia de las instituciones.

Puede producirse una alternancia electoral y conservarse intacta la lógica de distribución de beneficios que sostenía al sistema anterior.

Por eso, una verdadera transformación exige examinar las reglas de funcionamiento del poder, sus mecanismos de control, las condiciones de competencia electoral, la independencia de las instituciones y las posibilidades efectivas de participación ciudadana.

La transformación política no consiste simplemente en sustituir a quienes gobiernan, sino en modificar las condiciones que permiten reproducir indefinidamente las mismas relaciones de dominación.

9. ¿Qué anticipaba realmente mi ensayo?

No anticipaba nombres, fechas ni acontecimientos particulares.

Tampoco pretendía predecir una crisis bancaria, un enfrentamiento determinado o una iniciativa específica de juicio político.

Lo que formulé fue una explicación estructural.

Sostuve que la hegemonía colorada contiene contradicciones internas; que su estabilidad depende de una distribución de beneficios e incentivos; que esas condiciones pueden modificarse; que las facciones pueden reconsiderar sus lealtades y que la oposición debe comprender esos mecanismos si pretende construir una estrategia efectiva de transformación.

Los acontecimientos actuales permiten reconocer varias de esas condiciones.

La crisis del gobierno, las tensiones entre sus principales referentes, las acusaciones cruzadas, los intentos de diferenciación política, la participación de sectores colorados en iniciativas opositoras y la disputa por el liderazgo futuro son fenómenos que pueden examinarse conjuntamente desde aquel modelo.

Por supuesto, todavía no sabemos si estas contradicciones conducirán a una ruptura duradera o a una nueva recomposición del poder.

Pero precisamente esa alternativa también estaba contemplada en el análisis.

UNA REFLEXIÓN FINAL

Lo verdaderamente premonitorio de aquel ensayo no fue haber anunciado una pelea entre colorados, sino haber identificado las condiciones bajo las cuales la propia estructura hegemónica podía comenzar a producir conflictos capaces de amenazar su estabilidad.

Hoy vemos a sus principales actores enfrentarse, acusarse, diferenciar responsabilidades y reconsiderar alianzas.

Vemos también a una oposición que comienza a encontrar oportunidades de articulación en medio de esas contradicciones.

Pero todavía falta responder la pregunta decisiva:

¿Estamos asistiendo al comienzo de una transformación del sistema político paraguayo o simplemente a una nueva disputa entre quienes pretenden administrarlo?

En marzo propuse un modelo para comprender esa posibilidad.

En noviembre, la realidad política nos ofrece un escenario extraordinariamente significativo para contrastarlo.

Porque una hegemonía no necesariamente comienza a debilitarse cuando sus adversarios se fortalecen. A veces, sus contradicciones más peligrosas nacen de las mismas relaciones de poder que durante décadas garantizaron su supervivencia.

Los invito a leer el ensayo original, publicado el 23 de marzo de 2026, y a juzgar su pertinencia frente a los acontecimientos que hoy vive nuestro país.

«La oposición que no se busca»

https://liberalismoradicalparaguayo.blogspot.com/2026/03/la-oposicion-que-no-se-busca-por-que.html?m=0



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