Dr. Victor Oxley
Origen y concepto fundamental
En 1785, el matemático y filósofo francés Nicolas de
Condorcet descubrió una falla fundamental en los sistemas de votación por
mayoría. Su hallazgo demostró que las preferencias colectivas pueden volverse
cíclicas e intransitivas, incluso cuando cada votante individual tiene
preferencias perfectamente racionales y lógicas.
La esencia del problema
La paradoja surge cuando, al comparar opciones de dos en
dos, no emerge un ganador claro que venza a todos los demás. En términos
simples, el candidato A puede vencer al B, el B al C, pero el C puede vencer al
A, creando un ciclo sin fin donde no hay una opción consistentemente preferida
por la mayoría.
Ejemplo básico de la paradoja
Imaginemos tres votantes y tres candidatos:
Votante 1 prefiere: A > B > C
Votante 2 prefiere: B > C > A
Votante 3 prefiere: C > A > B
Al realizar elecciones por pares:
A vence a B (2 votos contra 1)
B vence a C (2 votos contra 1)
C vence a A (2 votos contra 1)
Resultado: A > B > C > A - ¡Un ciclo perfecto!
El Concepto del "Ganador de Condorcet"
Condorcet propuso que el verdadero ganador debería ser aquel
candidato que, en enfrentamientos directos uno contra uno, pueda vencer a todos
los demás. Este es el "Ganador de Condorcet". Cuando no existe tal
candidato -como en el ejemplo anterior- nos encontramos frente a la paradoja.
Implicaciones para la democracia
Esta paradoja revela que:
La "voluntad mayoritaria" puede ser una ilusión matemática.
El resultado electoral puede depender del orden de votación.
Quien controla la agenda puede manipular el resultado.
Los sistemas de mayoría simple pueden producir ganadores
rechazados por la mayoría.
La Conexión con el Sistema Paraguayo
El sistema electoral paraguayo, establecido en el Artículo
230 de la Constitución Nacional, utiliza precisamente el método que Condorcet
identificó como problemático, mayoría simple en una sola vuelta. Esto significa
que Paraguay ha institucionalizado un sistema matemáticamente propenso a
producir lo que Condorcet llamaría "perdedores de consenso",
candidatos que acceden al poder con apoyo minoritario mientras la mayoría
prefiere otras alternativas.
Transición al caso paraguayo
Ahora que expusimos la teoría, podemos aplicar este marco
conceptual para analizar sistemáticamente todas las elecciones presidenciales
paraguayas desde 1993. Veremos cómo esta paradoja matemática ha operado
consistentemente en nuestra realidad democrática, explicando patrones de
inestabilidad política y crisis de legitimidad que han marcado nuestra historia
reciente.
Fundamento legal del sistema actual
La Constitución Nacional de 1992 establece en su Artículo
230 que el Presidente y Vicepresidente se eligen "por mayoría simple de
votos" en una sola vuelta. El Código Electoral en su Artículo 244 determina
que se proclama ganador al candidato que "hubiera obtenido el mayor número
de votos". Este sistema, aparentemente simple, contiene una falla
matemática fundamental que ha distorsionado la voluntad popular durante tres
décadas.
Análisis de las elecciones presidenciales
Elección 1993 - El primer presidente minoritario
- Juan Carlos Wasmosy (ANR): 39.9%
- Domingo Laíno (PLRA): 32.0%
- Guillermo Caballero Vargas (EN): 23.1%
- Otros: 5.0%
Análisis Condorcet:
Wasmosy gana con solo 39.9%, pero:
- El 60.1% prefirió otros candidatos
- En segunda vuelta probable: Laíno habría ganado con apoyo
de los otros sectores
- Wasmosy fue un "perdedor de Condorcet" desde el
inicio
Elección 1998 - La excepción que confirma la regla
- Raúl Cubas Grau (ANR): 55.4%
- Domingo Laíno (PLRA): 43.9%
- Otros: 0.7%
Análisis Condorcet:
Única elección con ganador mayoritario claro, pero en
contexto de:
- División opositora mínima
- Sistema que funcionó por circunstancias excepcionales
Elección 2003 - El retorno del presidente minoritario
- Nicanor Duarte Frutos (ANR): 37.1%
- Julio César Franco (PLRA): 24.0%
- Pedro Fadul (PEN): 21.3%
- Otros: 17.6%
Análisis Condorcet:
Duarte gana con mínimo histórico de 37.1%:
- El 62.9% prefirió otros candidatos
- En enfrentamientos por pares: Franco probablemente vence a
Duarte
- Fadul posiblemente vence a Duarte
- Claro caso de perdedor de Condorcet
Elección 2008 - El ciclo perfecto de Condorcet
- Fernando Lugo (APC): 40.8%
- Blanca Ovelar (ANR): 30.6%
- Lino Oviedo (UNACE): 21.9%
- Otros: 6.7%
Análisis Condorcet - La paradoja perfecta:
- Lugo vence a Ovelar (62.7% vs 37.3%)
- Ovelar vence a Oviedo (71.4% vs 28.6%)
- Oviedo vence a Lugo (52.5% vs 47.5%)
¡Ciclo completo de Condorcet! No existe ganador legítimo
matemáticamente.
Elección 2013 - El perdedor de Condorcet confirmado
- Horacio Cartes (ANR): 45.8%
- Efraín Alegre (PLRA): 36.9%
- Mario Ferreiro (FG): 17.3%
Análisis Condorcet:
Cartes gana con 45.8%, pero:
- Alegre vence a Cartes (54.2% vs 45.8%)
- Cartes es claramente un perdedor de Condorcet
- El sistema elige al candidato rechazado por la mayoría
Elección 2018 - La mayoría ocultada
- Mario Abdo Benítez (ANR): 46.4%
- Efraín Alegre (PLRA): 42.7%
- Otros: 10.9%
Análisis Condorcet:
Abdo gana con 46.4%, pero:
- Si los "otros" preferían Alegre sobre Abdo:
Alegre vence 53.6% vs 46.4%
- Probable perdedor de Condorcet
- Mayoría artificial creada por el sistema
Elección 2023 - La continuidad del defecto
- Santiago Peña (ANR): 43.9%
- Efraín Alegre (PC): 27.5%
- Paraguayo Cubas (CN): 22.7%
- Otros: 5.9%
Análisis Condorcet:
Peña gana con 43.9%, pero:
- Alegre + Cubas = 50.2% contra ANR
- En segunda vuelta probable: derrota del oficialismo
- Nuevo perdedor de Condorcet
El patrón demostrado: 30 Años de paradoja
Estadística Condorcet 1993-2023:
- Total elecciones: 7
- Presidentes electos por minoría (<50%): 6 (85.7%)
- Ciclos de Condorcet completos: 1 (2008)
- Perdedores de Condorcet claros: 5 (71.4%)
- Único ganador Condorcet: 1 (1998)
La violación constitucional permanente
El Artículo 3 de la Constitución garantiza que "el
sistema electoral garantiza la libre expresión de la voluntad popular".
Sin embargo, los datos demuestran que:
- En el 85.7% de las elecciones, el sistema distorsiona la
voluntad popular
- En el 71.4% de los casos, elige específicamente al
candidato rechazado por la mayoría
- Solo en 14.3% de los casos funciona correctamente
Consecuencias para la gobernabilidad paraguaya
1. Legitimidad debilitada:
Presidentes que inician mandatos sabiendo que la mayoría no
los quiso
2. Inestabilidad predecible:
Gobiernos que no pueden implementar reformas profundas
3. Crisis recurrentes:
Protestas constantes, ingobernabilidad
4. Desarrollo estancado:
Imposibilidad de consensos para políticas de Estado
La solución matemáticamente necesaria
Opción 1: Segunda vuelta
Como en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Perú
Opción 2: Voto preferencial
Como en Australia, Irlanda, varios estados de EE.UU.
Opción 3: Métodos Condorcet modernos
Como el de pares ordenados o Schulze
Conclusión
La evidencia 1993-2023 demuestra matemáticamente que:
1. El sistema electoral paraguayo está defectuoso por diseño
2. Produce sistemáticamente presidentes minoritarios (85.7%
de los casos)
3. Viola el espíritu del Artículo 3 constitucional
4. Explica 30 años de inestabilidad política
La paradoja de Condorcet dejó de ser teoría para convertirse
en el diagnóstico exacto de la crisis democrática paraguaya. La reforma
electoral no es una opción política entre otras, es una necesidad matemática
para la supervivencia democrática del Paraguay. Los datos de 30 años hablan por
sí solos, tenemos un sistema que garantiza el gobierno de las minorías sobre
las mayorías. Es tiempo de cambiar esta realidad.
La democracia paraguaya como farsa matemáticamente garantizada
El sistema electoral paraguayo no tiene una falla, tiene un
diseño perverso que convierte las elecciones en una farsa donde
sistemáticamente triunfa el candidato que la mayoría rechaza. La Paradoja de
Condorcet no es una teoría para nosotros, es la explicación matemática de por
qué vivimos en una democracia de mentira desde el mismísimo inicio de
nuestra transición democrática.
1989: La hipoteca autoritaria de nuestra transición
Los datos de la elección fundacional de 1989 revelan que nuestra transición democrática nació con una carga envenenada, la herencia institucional del régimen autoritario.
Andrés Rodríguez (ANR): 76.59% - una victoria presidencial legítima y contundente (claro, bajo esas condiciones heredadas de un padròn de la era dictatorial )
Domingo Laíno (PLRA): 20.98%
Fernando Vera (PRF): 0.95%
Pero aquí estaba la trampa estructural, bajo la reforma electoral de 1977 -diseñada específicamente para perpetuar el dominio del partido oficialista- el ganador presidencial recibía automáticamente dos tercios de las bancas legislativas, mientras las minorías debían repartirse el tercio restante.
Esta es la cruel ironía que explica los números:
- Con 76.59% del apoyo popular, la ANR obtuvo direccionadamente 48 de 72 diputados (66%)
- El PLRA obtuvo 21 diputados, el PRF 2 y el PLR 1 = 1/3 restante, equivalente al 33%
La distorsión no fue un error del sistema, fue el sistema funcionando exactamente como fue diseñado durante la dictadura. Un mecanismo creado para fabricar mayorías legislativas artificiales que garantizaran el control absoluto del partido en el poder.
Desde el primer día, nuestra democracia cargó con esta hipoteca autoritaria, un sistema electoral diseñado no para reflejar la voluntad popular, sino para distorsionarla en beneficio del ganador. No éramos dueños de nuestra democracia, solo éramos inquilinos de un sistema diseñado para el autoritarismo.
Esta no era la semilla de una democracia sana, sino el síntoma de que arrastrábamos las cadenas del pasado en nuestro primer paso hacia el futuro.
El engaño perfecto: Cómo nos estafan en las urnas
Cada cinco años, asistimos al mismo ritual, un candidato con
el 40% de los votos se proclama "presidente de todos los paraguayos"
cuando el 60% claramente prefirió a otros. Esto no es democracia, es una estafa
matemáticamente perfecta. Wasmosy (39.9%), Duarte (37.1%), Lugo (40.8%), Cartes
(45.8%), Abdo (46.4%), Peña (43.9%) - todos llegaron al poder sabiendo que la
mayoría de sus gobernados nunca los quiso.
El costo en sangre y miseria de este sistema perverso
Gobernantes zombies: Presidentes que desde su primer día
saben que gobiernan contra la mayoría. ¿Con qué autoridad moral pueden exigir
sacrificios? ¿Con qué legitimidad pueden implementar reformas? Son fantasmas
políticos que deambulan por Palacio de López sin respaldo real.
Ciudadanos esclavizados por el miedo: El sistema nos enseña
a votar con pánico, no con esperanza. Nos obliga a traicionar nuestras
convicciones, a elegir "al mal menor", a convertirnos en cómplices de
esta farsa. Mataron al votante idealista y crearon al votante cínico, derrotado.
País en cuidados intensivos: La ingobernabilidad no es
casualidad, es consecuencia matemática. Las crisis recurrentes, los golpes
parlamentarios, un sistema
que produce gobiernos ilegítimos por diseño. ¿Cómo construir un país con
cimientos tan podridos?
El circo de los mercados internacionales: Los inversionistas
no son tontos, ven nuestras matemáticas electorales y huyen. ¿Quién apostaría
serio por un país donde el 85% de los gobiernos son minoritarios? Nuestro
sistema electoral nos condena a la miseria económica perpetua.
La tragedia social: Generaciones enteras crecen creyendo que
la democracia es esta farsa. Jóvenes que jamás conocerán lo que es tener un
presidente elegido por genuina mayoría. Ciudadanos que internalizaron que su
voto no vale, que su preferencia no importa, que el sistema siempre gana.
La bomba de tiempo autoritaria: Cada elección fraudulenta
alimenta el monstruo del populismo. Cuando la gente se cansa de que le roben
sus victorias electorales mediante trucos matemáticos, busca salvadores que
prometan romper todo. Estamos cultivando nuestro propio funeral democrático.
La burla constitucional: El Artículo 3 que garantiza
"la libre expresión de la voluntad popular" se convirtió en la broma
más cruel de nuestra Carta Magna de 1992. Nuestro sistema no expresa la voluntad
popular, la viola, la distorsiona, la anula sistemáticamente.
No somos una democracia: Somos una "minoríacracia"
Un sistema donde el 85% de los presidentes representan
minorías no merece llamarse democracia. Es otra cosa, una minoríacracia, una
dictadura matemática de las minorías sobre las mayorías, un engaño
institucionalizado que nos tiene sometidos hace 30 años.
La solución no es política: Es de supervivencia nacional
Esto ya no es sobre izquierdas o derechas, sobre colorados o
liberales. Esto es sobre si queremos seguir siendo un país ingobernable, pobre
y eternamente en crisis, o si tenemos el coraje de cambiar el sistema que
garantiza nuestra miseria.
La reforma electoral no es una opción, es la última
esperanza para evitar el colapso total. Porque cuando un sistema
matemáticamente garantiza presidentes débiles, crisis permanentes y ciudadanos
desencantados, lo que está en juego no es una elección, es la existencia misma
de Paraguay como nación viable.
Despertemos, nos están robando la democracia con fórmulas matemáticas. Y lo peor es que les estamos entregando las calculadoras.









No hay comentarios:
Publicar un comentario