lunes, 17 de noviembre de 2025

La Paradoja de Condorcet y el Sistema Electoral Paraguayo (1993-2023)

 

                                                                                      Dr. Victor Oxley

Origen y concepto fundamental

En 1785, el matemático y filósofo francés Nicolas de Condorcet descubrió una falla fundamental en los sistemas de votación por mayoría. Su hallazgo demostró que las preferencias colectivas pueden volverse cíclicas e intransitivas, incluso cuando cada votante individual tiene preferencias perfectamente racionales y lógicas.

La esencia del problema

La paradoja surge cuando, al comparar opciones de dos en dos, no emerge un ganador claro que venza a todos los demás. En términos simples, el candidato A puede vencer al B, el B al C, pero el C puede vencer al A, creando un ciclo sin fin donde no hay una opción consistentemente preferida por la mayoría.

Ejemplo básico de la paradoja

Imaginemos tres votantes y tres candidatos:

Votante 1 prefiere: A > B > C

Votante 2 prefiere: B > C > A

Votante 3 prefiere: C > A > B

Al realizar elecciones por pares:

A vence a B (2 votos contra 1)

B vence a C (2 votos contra 1)

C vence a A (2 votos contra 1)

Resultado: A > B > C > A - ¡Un ciclo perfecto!

El Concepto del "Ganador de Condorcet"

Condorcet propuso que el verdadero ganador debería ser aquel candidato que, en enfrentamientos directos uno contra uno, pueda vencer a todos los demás. Este es el "Ganador de Condorcet". Cuando no existe tal candidato -como en el ejemplo anterior- nos encontramos frente a la paradoja.

Implicaciones para la democracia

Esta paradoja revela que:

La "voluntad mayoritaria" puede ser una ilusión matemática.

El resultado electoral puede depender del orden de votación.

Quien controla la agenda puede manipular el resultado.

Los sistemas de mayoría simple pueden producir ganadores rechazados por la mayoría.

La Conexión con el Sistema Paraguayo

El sistema electoral paraguayo, establecido en el Artículo 230 de la Constitución Nacional, utiliza precisamente el método que Condorcet identificó como problemático, mayoría simple en una sola vuelta. Esto significa que Paraguay ha institucionalizado un sistema matemáticamente propenso a producir lo que Condorcet llamaría "perdedores de consenso", candidatos que acceden al poder con apoyo minoritario mientras la mayoría prefiere otras alternativas.

Transición al caso paraguayo

Ahora que expusimos la teoría, podemos aplicar este marco conceptual para analizar sistemáticamente todas las elecciones presidenciales paraguayas desde 1993. Veremos cómo esta paradoja matemática ha operado consistentemente en nuestra realidad democrática, explicando patrones de inestabilidad política y crisis de legitimidad que han marcado nuestra historia reciente.

Fundamento legal del sistema actual

La Constitución Nacional de 1992 establece en su Artículo 230 que el Presidente y Vicepresidente se eligen "por mayoría simple de votos" en una sola vuelta. El Código Electoral en su Artículo 244 determina que se proclama ganador al candidato que "hubiera obtenido el mayor número de votos". Este sistema, aparentemente simple, contiene una falla matemática fundamental que ha distorsionado la voluntad popular durante tres décadas.

Análisis de las elecciones presidenciales

Elección 1993 - El primer presidente minoritario

- Juan Carlos Wasmosy (ANR): 39.9%

- Domingo Laíno (PLRA): 32.0%

- Guillermo Caballero Vargas (EN): 23.1%

- Otros: 5.0%

Análisis Condorcet:

Wasmosy gana con solo 39.9%, pero:

- El 60.1% prefirió otros candidatos

- En segunda vuelta probable: Laíno habría ganado con apoyo de los otros sectores

- Wasmosy fue un "perdedor de Condorcet" desde el inicio


Elección 1998 - La excepción que confirma la regla

- Raúl Cubas Grau (ANR): 55.4%

- Domingo Laíno (PLRA): 43.9%

- Otros: 0.7%

Análisis Condorcet:

Única elección con ganador mayoritario claro, pero en contexto de:

- División opositora mínima

- Sistema que funcionó por circunstancias excepcionales


Elección 2003 - El retorno del presidente minoritario

- Nicanor Duarte Frutos (ANR): 37.1%

- Julio César Franco (PLRA): 24.0%

- Pedro Fadul (PEN): 21.3%

- Otros: 17.6%

Análisis Condorcet:

Duarte gana con mínimo histórico de 37.1%:

- El 62.9% prefirió otros candidatos

- En enfrentamientos por pares: Franco probablemente vence a Duarte

- Fadul posiblemente vence a Duarte

- Claro caso de perdedor de Condorcet


Elección 2008 - El ciclo perfecto de Condorcet

- Fernando Lugo (APC): 40.8%

- Blanca Ovelar (ANR): 30.6%

- Lino Oviedo (UNACE): 21.9%

- Otros: 6.7%

Análisis Condorcet - La paradoja perfecta:

- Lugo vence a Ovelar (62.7% vs 37.3%)

- Ovelar vence a Oviedo (71.4% vs 28.6%)

- Oviedo vence a Lugo (52.5% vs 47.5%)

¡Ciclo completo de Condorcet! No existe ganador legítimo matemáticamente.


Elección 2013 - El perdedor de Condorcet confirmado

- Horacio Cartes (ANR): 45.8%

- Efraín Alegre (PLRA): 36.9%

- Mario Ferreiro (FG): 17.3%

Análisis Condorcet:

Cartes gana con 45.8%, pero:

- Alegre vence a Cartes (54.2% vs 45.8%)

- Cartes es claramente un perdedor de Condorcet

- El sistema elige al candidato rechazado por la mayoría


Elección 2018 - La mayoría ocultada

- Mario Abdo Benítez (ANR): 46.4%

- Efraín Alegre (PLRA): 42.7%

- Otros: 10.9%

Análisis Condorcet:

Abdo gana con 46.4%, pero:

- Si los "otros" preferían Alegre sobre Abdo: Alegre vence 53.6% vs 46.4%

- Probable perdedor de Condorcet

- Mayoría artificial creada por el sistema


Elección 2023 - La continuidad del defecto

- Santiago Peña (ANR): 43.9%

- Efraín Alegre (PC): 27.5%

- Paraguayo Cubas (CN): 22.7%

- Otros: 5.9%

Análisis Condorcet:

Peña gana con 43.9%, pero:

- Alegre + Cubas = 50.2% contra ANR

- En segunda vuelta probable: derrota del oficialismo

- Nuevo perdedor de Condorcet


El patrón demostrado: 30 Años de paradoja

Estadística Condorcet 1993-2023:

- Total elecciones: 7

- Presidentes electos por minoría (<50%): 6 (85.7%)

- Ciclos de Condorcet completos: 1 (2008)

- Perdedores de Condorcet claros: 5 (71.4%)

- Único ganador Condorcet: 1 (1998)

La violación constitucional permanente

El Artículo 3 de la Constitución garantiza que "el sistema electoral garantiza la libre expresión de la voluntad popular". Sin embargo, los datos demuestran que:

- En el 85.7% de las elecciones, el sistema distorsiona la voluntad popular

- En el 71.4% de los casos, elige específicamente al candidato rechazado por la mayoría

- Solo en 14.3% de los casos funciona correctamente

Consecuencias para la gobernabilidad paraguaya

1. Legitimidad debilitada:

Presidentes que inician mandatos sabiendo que la mayoría no los quiso

2. Inestabilidad predecible:

Gobiernos que no pueden implementar reformas profundas

3. Crisis recurrentes:

Protestas constantes, ingobernabilidad

4. Desarrollo estancado:

Imposibilidad de consensos para políticas de Estado

La solución matemáticamente necesaria

Opción 1: Segunda vuelta

Como en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Perú

Opción 2: Voto preferencial

Como en Australia, Irlanda, varios estados de EE.UU.

Opción 3: Métodos Condorcet modernos

Como el de pares ordenados o Schulze

Conclusión

La evidencia 1993-2023 demuestra matemáticamente que:

1. El sistema electoral paraguayo está defectuoso por diseño

2. Produce sistemáticamente presidentes minoritarios (85.7% de los casos)

3. Viola el espíritu del Artículo 3 constitucional

4. Explica 30 años de inestabilidad política

La paradoja de Condorcet dejó de ser teoría para convertirse en el diagnóstico exacto de la crisis democrática paraguaya. La reforma electoral no es una opción política entre otras, es una necesidad matemática para la supervivencia democrática del Paraguay. Los datos de 30 años hablan por sí solos, tenemos un sistema que garantiza el gobierno de las minorías sobre las mayorías. Es tiempo de cambiar esta realidad.

La democracia paraguaya como farsa matemáticamente garantizada

El sistema electoral paraguayo no tiene una falla, tiene un diseño perverso que convierte las elecciones en una farsa donde sistemáticamente triunfa el candidato que la mayoría rechaza. La Paradoja de Condorcet no es una teoría para nosotros, es la explicación matemática de por qué vivimos en una democracia de mentira desde el mismísimo inicio de nuestra transición democrática.

1989: La hipoteca autoritaria de nuestra transición

Los datos de la elección fundacional de 1989 revelan que nuestra transición democrática nació con una carga envenenada, la herencia institucional del régimen autoritario.

Andrés Rodríguez (ANR): 76.59% - una victoria presidencial legítima y contundente (claro, bajo esas condiciones heredadas de un padròn de la era dictatorial )

Domingo Laíno (PLRA): 20.98%

Fernando Vera (PRF): 0.95%

Pero aquí estaba la trampa estructural, bajo la reforma electoral de 1977 -diseñada específicamente para perpetuar el dominio del partido oficialista- el ganador presidencial recibía automáticamente dos tercios de las bancas legislativas, mientras las minorías debían repartirse el tercio restante.

Esta es la cruel ironía que explica los números:

- Con 76.59% del apoyo popular, la ANR obtuvo direccionadamente 48 de 72 diputados (66%)

- El PLRA obtuvo 21 diputados, el PRF 2 y el PLR 1 = 1/3 restante, equivalente al 33%

La distorsión no fue un error del sistema, fue el sistema funcionando exactamente como fue diseñado durante la dictadura. Un mecanismo creado para fabricar mayorías legislativas artificiales que garantizaran el control absoluto del partido en el poder.

Desde el primer día, nuestra democracia cargó con esta hipoteca autoritaria, un sistema electoral diseñado no para reflejar la voluntad popular, sino para distorsionarla en beneficio del ganador. No éramos dueños de nuestra democracia, solo éramos inquilinos de un sistema diseñado para el autoritarismo.

Esta no era la semilla de una democracia sana, sino el síntoma de que arrastrábamos las cadenas del pasado en nuestro primer paso hacia el futuro.

El engaño perfecto: Cómo nos estafan en las urnas

Cada cinco años, asistimos al mismo ritual, un candidato con el 40% de los votos se proclama "presidente de todos los paraguayos" cuando el 60% claramente prefirió a otros. Esto no es democracia, es una estafa matemáticamente perfecta. Wasmosy (39.9%), Duarte (37.1%), Lugo (40.8%), Cartes (45.8%), Abdo (46.4%), Peña (43.9%) - todos llegaron al poder sabiendo que la mayoría de sus gobernados nunca los quiso.

El costo en sangre y miseria de este sistema perverso

Gobernantes zombies: Presidentes que desde su primer día saben que gobiernan contra la mayoría. ¿Con qué autoridad moral pueden exigir sacrificios? ¿Con qué legitimidad pueden implementar reformas? Son fantasmas políticos que deambulan por Palacio de López sin respaldo real.

Ciudadanos esclavizados por el miedo: El sistema nos enseña a votar con pánico, no con esperanza. Nos obliga a traicionar nuestras convicciones, a elegir "al mal menor", a convertirnos en cómplices de esta farsa. Mataron al votante idealista y crearon al votante cínico, derrotado.

País en cuidados intensivos: La ingobernabilidad no es casualidad, es consecuencia matemática. Las crisis recurrentes, los golpes parlamentarios, un sistema que produce gobiernos ilegítimos por diseño. ¿Cómo construir un país con cimientos tan podridos?

El circo de los mercados internacionales: Los inversionistas no son tontos, ven nuestras matemáticas electorales y huyen. ¿Quién apostaría serio por un país donde el 85% de los gobiernos son minoritarios? Nuestro sistema electoral nos condena a la miseria económica perpetua.

La tragedia social: Generaciones enteras crecen creyendo que la democracia es esta farsa. Jóvenes que jamás conocerán lo que es tener un presidente elegido por genuina mayoría. Ciudadanos que internalizaron que su voto no vale, que su preferencia no importa, que el sistema siempre gana.

La bomba de tiempo autoritaria: Cada elección fraudulenta alimenta el monstruo del populismo. Cuando la gente se cansa de que le roben sus victorias electorales mediante trucos matemáticos, busca salvadores que prometan romper todo. Estamos cultivando nuestro propio funeral democrático.

La burla constitucional: El Artículo 3 que garantiza "la libre expresión de la voluntad popular" se convirtió en la broma más cruel de nuestra Carta Magna de 1992. Nuestro sistema no expresa la voluntad popular, la viola, la distorsiona, la anula sistemáticamente.

No somos una democracia: Somos una "minoríacracia"

Un sistema donde el 85% de los presidentes representan minorías no merece llamarse democracia. Es otra cosa, una minoríacracia, una dictadura matemática de las minorías sobre las mayorías, un engaño institucionalizado que nos tiene sometidos hace 30 años.

La solución no es política: Es de supervivencia nacional

Esto ya no es sobre izquierdas o derechas, sobre colorados o liberales. Esto es sobre si queremos seguir siendo un país ingobernable, pobre y eternamente en crisis, o si tenemos el coraje de cambiar el sistema que garantiza nuestra miseria.

La reforma electoral no es una opción, es la última esperanza para evitar el colapso total. Porque cuando un sistema matemáticamente garantiza presidentes débiles, crisis permanentes y ciudadanos desencantados, lo que está en juego no es una elección, es la existencia misma de Paraguay como nación viable.

Despertemos, nos están robando la democracia con fórmulas matemáticas. Y lo peor es que les estamos entregando las calculadoras.


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