por Dr. Victor Oxley
La paradoja de Condorcet, llamada así por el matemático y filósofo francés Nicolas de Condorcet, demuestra una falla fundamental en los sistemas de votación por mayoría. La paradoja surge cuando las preferencias de un grupo de votantes son cíclicas (o intransitivas), a pesar de que las preferencias de cada individuo son racionales (transitivas). Esto significa que, al comparar opciones de dos en dos (votaciones por pares), no hay un ganador claro que venza a todos los demás.
Partamos de tres votantes (1, 2, 3) y tres candidatos (A, B,
C). Sus preferencias son:
Votante 1: A > B > C
Votante 2: B > C > A
Votante 3: C > A > B
Ahora, si realizamos elecciones por pares:
A vs. B:
Votante 1 y 3
prefieren A sobre B.
Votante 2 prefiere
B sobre A.
Resultado: A gana
(2-1).
B vs. C:
Votante 1 y 2
prefieren B sobre C.
Votante 3 prefiere
C sobre B.
Resultado: B gana
(2-1).
C vs. A:
Votante 2 y 3
prefieren C sobre A.
Votante 1 prefiere
A sobre C.
Resultado: C gana
(2-1).
El ciclo resultante es: A vence a B, B vence a C, pero C
vence a A. No hay un ganador claro o "mejor" opción para el grupo, ya
que cada candidato es derrotado por otro.
La importancia de esta paradoja es profunda, muestra que el
concepto de "voluntad mayoritaria" puede no existir, incluso cuando
todos los votantes son perfectamente racionales. En una situación así, el
resultado de una elección puede depender enteramente del orden de la votación
(la agenda), no de las preferencias subyacentes. Quien controle el orden de las
votaciones puede manipular el resultado final. Expone una limitación
fundamental de cualquier sistema de elección que se base en comparaciones por pares,
sentando las bases para teoremas de imposibilidad como el famoso Teorema de
Arrow. La paradoja de Condorcet revela que la toma de decisiones colectivas
puede ser inherentemente inconsistente, incluso en escenarios muy simples.
Si bien Condorcet no propuso una solución definitiva y única a su paradoja, sino que fue el primero en identificar el problema y, en sus escritos, esbozó un método para buscar un ganador cuando existe uno, que luego se convertiría en la base de métodos más desarrollados por otros.
La solución conceptual de Condorcet se centra en la idea de
un "Ganador de Condorcet". Condorcet razonó que, si existe un
candidato que puede derrotar a todos los demás en elecciones cara a cara, ese
candidato es el legítimo ganador y debe ser elegido. Este candidato se conoce
como el Ganador de Condorcet. En el ejemplo de la paradoja: No existe un
Ganador de Condorcet porque se forma un ciclo (A vence a B, B vence a C, C
vence a A). En un escenario sin paradoja: Si un candidato, por ejemplo, A,
vence a B y también vence a C, entonces A es el Ganador de Condorcet y la
elección es estable. El verdadero desafío, y donde entra la
"solución", es: ¿Qué hacer cuando no existe un Ganador de Condorcet
(cuando hay un ciclo)?
Condorcet propuso un procedimiento para encontrar al ganador
más justo incluso en casos complejos. Su método, en esencia, es:
Realizar todas las comparaciones por pares entre los
candidatos.
Identificar si existe un Ganador de Condorcet. Si lo hay,
ese es el ganador.
Si no lo hay (aparece una paradoja), se debe buscar al
candidato que sea "el más cercano" a ser un Ganador de Condorcet.
La dificultad está en que Condorcet no desarrolló un
algoritmo matemático completo para esto, pero la idea general que sugirió y que
otros han formalizado es la siguiente: > En caso de ciclo, se debe seleccionar
al candidato cuya derrota más fuerte sea la menos dolorosa; es decir, el
candidato que para ser derrotado requiera que un menor número de votantes
cambie su preferencia.
Pongamos como ejemplo que la oposición se enfrenta al
desafío de unificar una lista electoral para competir contra el partido en el
gobierno. Se cuenta con cuatro precandidatos, cada uno con sus fortalezas y
debilidades: María, carismática pero percibida como muy radical; Carlos,
moderado pero poco conocido; Ana, experimentada aunque con enemigos internos; y
Luis, un joven renovador cuya inexperiencia genera dudas.
El método tradicional de elecciones primarias llevaría
probablemente a que María, con el apoyo de su sector radical que representa
alrededor del 35%, se alzara con la victoria. Sin embargo, este resultado
oculta una realidad peligrosa: el 65% restante de la oposición prefiere a
cualquier otro candidato antes que a María. Esta polarización interna sería
aprovechada hábilmente por el gobierno, que podría presentar a la oposición
como radical y fácilmente derrotable en las elecciones generales.
Frente a este escenario, implementamos un mecanismo de consulta
basado en el método de pares ordenados. En lugar de preguntar simplemente
"¿A qué precandidato prefiere?", se solicita a una muestra
representativa de simpatizantes que ordene a los cuatro precandidatos del uno
al cuatro según su preferencia. Los resultados de estas preferencias,
analizados mediante comparaciones por pares, revelan datos cruciales: mientras
María pierde contra todos los demás candidatos en enfrentamientos directos,
Carlos muestra una consistencia notable, venciendo a María por 55%-45%, a Luis
por 54%-46% y a Ana por un ajustado 52%-48%.
Al procesar estas preferencias mediante el método de pares ordenados,
se construye un ranking final donde Carlos emerge como el candidato de
consenso, seguido por Ana, Luis y finalmente María. Lo más significativo de
este resultado es que Carlos resulta ser el menos rechazado por todos los
sectores de la oposición, transformando lo que parecía una debilidad—su perfil
moderado—en su mayor fortaleza.
Las ventajas de este enfoque son múltiples. Frente al
gobierno, la oposición puede presentar un candidato que une en lugar de
dividir, dificultando los ataques basados en radicalismo y atrayendo a votantes
indecisos que buscan opciones de consenso. Internamente, el proceso
transparente y matemáticamente sólido facilita que todos los sectores acepten
el resultado, incluso María, cuya derrota no se debe a maniobras políticas sino
a la evidencia de las preferencias colectivas.
La implementación práctica comienza con un anuncio claro, se
utilizará el método de consenso para elegir al candidato que mejor represente
los intereses de toda la coalición. El proceso incluye una encuesta
representativa, cálculos transparentes con observadores de todos los sectores,
el compromiso previo de todos los precandidatos de aceptar el resultado y la
unificación detrás del candidato seleccionado.
El resultado electoral confirma la sabiduría de este
enfoque. Donde el gobierno esperaba enfrentar a un candidato fácilmente
caricaturizable como radical, se encuentra sorpresivamente con un moderado que
representa el consenso opositor. En las elecciones, la oposición unida alcanza
la victoria, demostrando que la inteligencia colectiva,
adecuadamente medida, puede convertir la diversidad de tendencias en una
fortaleza electoral y producir resultados muy superiores a los de las primarias
tradicionales.

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