miércoles, 14 de enero de 2026

Caja de Jubilaciones en rojo: Sangre Fiscal para un Sistema Muerto

                                                                                                  Dr. Victor Oxley

El colapso de las jubilaciones en Paraguay no es una posibilidad, es la conclusión matemática de una ecuación rota. La lógica es impecable y cruel, un sistema de reparto exige una base amplia y constante de trabajadores formales que aporten. 

Sin embargo, la máquina económica paraguaya está diseñada para lo contrario, nuestro crecimiento, impulsado por campos mecanizados y un mar de comercio informal, produce commodities y supervivencia, no empleos formales masivos. NO GENERA EL INSUMO VITAL, EL APORTANTE. Peor aún, el Estado profundizó la falla. Mientras abandonaba a la inmensa mayoría a la informalidad sin políticas de inclusión, cultivó en su propio seno un régimen de privilegios jubilatorios absurdos, jubilaciones tempranas y millonarias financiadas por el Tesoro. 

El resultado es una lógica perversa, una base de aportantes cada vez más pequeña y esquiva debe sostener una promesa de beneficios cada vez más costosa. El déficit millonario no es un accidente, es el síntoma inevitable. 

Taparlo subiendo el IVA o retrasando la edad para los que recién empiezan es un acto de cinismo, es hacer pagar a la víctima por el crimen. 

La solución real no está en manipular la conclusión de la ecuación, sino en reescribir sus premisas. Requiere una transformación dolorosa, una guerra frontal contra la informalidad con incentivos reales, una revolución industrial que priorice la creación de empleo formal masivo sobre la mera exportación de materias primas, y la anulación sin miramientos de los regímenes privilegiados. 

Finalmente, exige la honestidad de admitir que el pacto intergeneracional está muerto y transitar hacia un sistema donde el ahorro individual sea la base, con una red solidaria mínima para que ningún anciano caiga en la indigencia. Todo lo demás es administrar la decadencia y condenar a generaciones enteras a una vejez sin dignidad. 

La lógica es clara. Ignorarla es una decisión política, y su precio será la pobreza masiva y la fractura social.



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