martes, 24 de febrero de 2026

Cuando las teorías electorales, ordenan y se anticipan a los hechos

                                                                                       Dr. Victor Oxley

En lo que pasaron los meses de octubre y noviembre de 2025, desarrollé una serie de escritos en los que intentaba aplicar herramientas de la teoría política y la elección social al problema concreto que la oposición paraguaya enfrentaba de cara a las elecciones municipales en Asunción. No se trataba de un ejercicio partidario ni de una intervención militante, sino de un intento por pensar con claridad un dilema que, a mi juicio, se repetía cíclicamente: la fragmentación opositora y la consiguiente victoria del oficialismo por división del voto.

El primer texto, publicado en octubre, “De la idea a los hechos”, partía de una premisa teórica sólida pero poco explorada en nuestro debate público: la idea de que ganar una elección no es solo cuestión de sumar voluntades, sino de resolver tres problemas secuenciales. Apoyándome en Mancur Olson, explicaba que la movilización no ocurre espontáneamente, porque el voto es un bien público y el ciudadano racional tiende a convertirse en "gorrón" si no percibe incentivos claros. Recurriendo a Kenneth Arrow, mostraba que la agregación de preferencias individuales puede producir paradojas intransitivas, lo que significa que no basta con sumar apoyos sectoriales para construir una mayoría coherente. Y finalizaba con Gary Cox, cuya teoría de la coordinación estratégica advertía que, en sistemas de mayoría simple, el voto opositor se dispersa naturalmente a menos que exista una señal clara de viabilidad que induzca el voto útil. En conjunto, estos tres autores dibujaban una hoja de ruta implícita: primero movilizar, luego unificar, finalmente coordinar.

Pocas semanas después, en un segundo escrito fechado el 17 de noviembre, “La paradoja de Condorcet y el dilema de conseguir un candidato para la oposición”, decidí bajar la teoría a un terreno más tangible. Tomé la paradoja de Condorcet, ese viejo hallazgo del marqués francés que muestra cómo las preferencias individuales pueden volverse cíclicas al agregarse, y la apliqué a un ejemplo con cuatro precandidatos hipotéticos: María, Carlos, Ana y Luis. En ese ejercicio, María representaba a la figura carismática, pero polarizante, la que ganaba en su sector, pero perdía contra todos los demás en enfrentamientos directos. Carlos, en cambio, era el moderado, el que sin encabezar la primera vuelta emergía como el verdadero candidato de consenso. La moraleja era clara: una primaria tradicional podía consagrar al candidato equivocado, aquel que, aunque mayoritario en su nicho, resultara derrotado por cualquier otro en un escenario de segunda vuelta. El texto no mencionaba nombres reales, pero cualquier lector atento podía proyectar sobre esos perfiles a las figuras que en ese momento sonaban como precandidatas. Similares en ideas, buscando aclarar puntos cruciales publiqué “La Paradoja de Condorcet y el Sistema Electoral Paraguayo (1993-2023)” y “La distorsión matemática de la voluntad popular: Un análisis de la paradoja Condorcet en sistemas electorales mayoritarios”.

En el escrito, publicado el 19 de noviembre, “Elecciones para intendente de la ciudad capital de Paraguay: Asunción”, fue el más ambicioso y, retrospectivamente, el más profético. Redacté una simulación académica con una advertencia explícita: los datos eran ficticios, los nombres meramente ilustrativos, el ejercicio puramente pedagógico. Pero los nombres que elegí eran los de las precandidatas reales: Soledad Núñez, Johanna Ortega y Arlene Aquino. Y los números que asigné, aunque hipotéticos, buscaban ser verosímiles con lo que se sabía del peso relativo de cada sector. A partir de esa base, apliqué cuatro métodos de votación —Condorcet, Copeland, Ranked Pairs y Schulze— y en todos ellos el resultado fue el mismo: Soledad Núñez era la candidata que vencía a todas las demás en enfrentamientos directos, la que capturaba las segundas preferencias de los votantes de Johanna y Arlene, la única que podía unificar al electorado opositor sin generar resistencias insalvables.

Lo que ocurrió es historia conocida ahora. La alianza "Unidos por Asunción" implementó una encuesta casa por casa, con una muestra aleatoria de la ciudadanía capitalina, y los resultados confirmaron punto por punto lo que la simulación había anticipado. Soledad Núñez obtuvo 442 preferencias frente a las 301 de Johanna Ortega, en una proporción muy similar a la del ejercicio académico. El 21.86% que respondió "Ninguna" fue interpretado, tal como ya había sugerido en los análisis posteriores, como el voto duro del Partido Colorado, ese núcleo de electores que ya tiene su candidato y que, por lo tanto, no está en disputa. La decisión de limitar la contienda a dos nombres, evitando una primaria abierta que podría haber fragmentado aún más a la oposición, también coincidía con las advertencias que había formulado semanas antes.

No es mi intención pretenciosa, afirmar que estos escritos causaron estas decisiones. La política tiene sus propios tiempos, sus propias lógicas y sus propios actores, y sería ingenuo atribuir a unos textos académicos lo que fue el resultado de negociaciones, cálculos y voluntades concretas. Pero sí puedo decir, con la tranquilidad que da el haber puesto las ideas por escrito antes de que los hechos las confirmaran, que aquellos análisis funcionaron como una suerte de hoja de ruta conceptual. Ofrecieron un marco para entender por qué ciertos caminos eran peligrosos, por qué ciertos métodos eran preferibles, por qué ciertos resultados eran previsibles. Y cuando la realidad finalmente se desplegó, quienes estaban tomando las decisiones pudieron hacerlo con la seguridad de que no estaban improvisando, sino aplicando, quizás sin saberlo, principios que la teoría ya había validado.

En última instancia, lo que estos escritos demostraron es que el pensamiento abstracto, cuando se aplica con rigor y se nutre de herramientas conceptuales sólidas, no es un ejercicio ocioso. Es una forma de anticipación, una manera de recorrer mentalmente el camino antes de transitarlo, un modo de identificar riesgos y oportunidades antes de que se materialicen. La teoría se adelantó a la práctica, y en ese adelantamiento encontró su más alta justificación: no la de predecir el futuro, sino la de iluminar el presente con la luz de lo que ya había sido pensado.

Referencias

Oxley, V. (2025a). De la idea a los hechos. Liberalismo Radical Paraguayo. http://liberalismoradicalparaguayo.blogspot.com/2025/08/de-la-idea-los-hechos.html

Oxley, V. (2025b). La paradoja de Condorcet y el dilema de conseguir un candidato para la oposición. Liberalismo Radical Paraguayo. http://liberalismoradicalparaguayo.blogspot.com/2025/11/la-paradoja-de-condorcet-y-el-dilema-de.html

Oxley, V. (2025c). La Paradoja de Condorcet y el Sistema Electoral Paraguayo (1993-2023). Liberalismo Radical Paraguayo. http://liberalismoradicalparaguayo.blogspot.com/2025/11/la-paradoja-de-condorcet-y-el-sistema.html

Oxley, V. (2025d). La distorsión matemática de la voluntad popular: Un análisis de la paradoja Condorcet en sistemas electorales mayoritarios. Liberalismo Radical Paraguayo. http://liberalismoradicalparaguayo.blogspot.com/2025/11/la-distorsion-matematica-de-la-voluntad.html

Oxley, V. (2025e). Elecciones para intendente de la ciudad capital de Paraguay: Asunciòn. Liberalismo Radical Paraguayo. http://liberalismoradicalparaguayo.blogspot.com/2025/11/elecciones-para-intendente-de-la-ciudad.html

 


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