Filósofo artefactualista estructural. Investigador en educación matemática y analista político. Su n

domingo, 24 de mayo de 2026

De la verificabilidad a la corroboración: una lección epistemológica para la controversia sobre las auditorías electorales en Paraguay

                                                                                 Dr. Victor Oxley

Análisis Filosófico y Metodológico

 

Resumen

Este artículo examina, desde la filosofía de la ciencia, la controversia surgida en Paraguay en torno a la exigencia de una auditoría a las máquinas de votación y la respuesta del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), que ofrece una "verificación técnica" en lugar de reabrir el proceso de auditoría. Se contrastan tres concepciones epistemológicas: el verificacionismo del Círculo de Viena, el falsacionismo popperiano y el confirmacionismo carnapiano. Mediante formalizaciones lógicas y un análisis de los criterios de severidad y confirmación probabilística, se demuestra que la "verificación técnica" resulta insuficiente según los estándares científicos contemporáneos. Se concluye que la democracia no exige certeza absoluta, sino transparencia y la posibilidad de someter las hipótesis a intentos severos de falseamiento.

Palabras clave: verificabilidad, falsacionismo, corroboración, auditoría electoral, filosofía de la ciencia, Karl Popper, Rudolf Carnap.

1. Introducción: la pregunta por la verdad de las máquinas

Cuando los partidos políticos paraguayos exigen una auditoría a las máquinas de votación, y el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) responde ofreciendo una "verificación técnica", no están disputando meros plazos administrativos. Están, sin saberlo quizás, enfrentando dos concepciones profundamente distintas sobre qué significa validar una hipótesis. En el fondo, la pregunta es una sola: ¿bajo qué condiciones podemos afirmar que el sistema de votación computarizado es íntegro?

Para responderla, la filosofía de la ciencia ha desarrollado durante el siglo pasado un conjunto de criterios sutiles, a menudo incompatibles entre sí, que delimitan el territorio de lo que cuenta como evidencia suficiente. Recorrerlos no es un ejercicio académico ocioso: cada criterio lleva implícita una respuesta diferente a la controversia que hoy divide al Paraguay electoral.

2. El verificacionismo y su imposibilidad práctica

La escuela más antigua y, paradójicamente, la más exigente, es el verificacionismo del Círculo de Viena. Este movimiento científico y filosófico, fundado en 1921 por Moritz Schlick en Viena, se centró en la lógica de la ciencia y consideraba a la filosofía como una disciplina encargada de distinguir entre lo que es ciencia y lo que no. Sus miembros —Rudolf Carnap, Moritz Schlick, Otto Neurath— sostenían que una proposición solo es significativa si puede ser verificada empíricamente de manera completa y definitiva. Publicaron en 1929 su manifiesto programático, La visión científica del mundo, donde propusieron utilizar un lenguaje común basado en el lenguaje de la física, defendiendo el empirismo de David Hume, John Locke y Ernst Mach, el método de la inducción, la búsqueda de la unificación del lenguaje de la ciencia y la abolición de la metafísica en el ámbito científico (Círculo de Viena, 2024).

Aplicado a nuestro caso, esto equivaldría a exigir:

"Verifíquese que ninguna de las diez mil máquinas de votación contiene mecanismos ocultos capaces de alterar el resultado."

El problema es que dicha verificación es físicamente imposible. Para verificar completamente la integridad del sistema habría que examinar cada transistor de cada máquina, probar todas las combinaciones posibles de entradas —una tarea que requeriría tiempos mayores que la edad del universo— y descartar la existencia de cualquier comando oculto, backdoor o temporizador malicioso. Las hipótesis universales del tipo "ninguna máquina tiene fraude" no son verificables; solo son falsables.

El Círculo de Viena se disolvió en 1936 debido a la presión política y el ascenso del nazismo en Austria (Círculo de Viena, 2024). Pero su fantasma persiste en el debate público: cuando alguien exige una "verificación total", pide lo imposible. El TSJE podría escudarse en esta imposibilidad para negar cualquier control. Sin embargo, nadie serio —ni siquiera los partidos más críticos— demanda una verificación en este sentido absoluto. Lo que piden es otra cosa: algo más cercano a lo que Karl Popper denominó corroboración.

3. El falsacionismo popperiano: la severidad como virtud epistémica

Karl Popper, filósofo austriaco de la ciencia, nació en Viena en 1902 y se doctoró en filosofía por la universidad de su ciudad natal en 1928 (Herrera de Reyes, 2025). Aunque no fue miembro de la llamada Escuela de Viena, simpatizó con su actitud científica, pero criticó algunos de sus postulados. Su contribución más significativa a la filosofía de la ciencia fue su caracterización del método científico, publicada en su obra fundamental La lógica de la investigación científica (1934) (Popper, 1934/1980).

Popper dio la vuelta al problema. Para él, la ciencia no verifica hipótesis —no puede hacerlo— sino que intenta falsearlas. Propuso un criterio de comprobación que denominó falsabilidad (o falsacionismo), para determinar la validez científica, y subrayó el carácter hipotético-deductivo de la ciencia (Herrera de Reyes, 2025). Una hipótesis es científica si especifica las condiciones bajo las cuales sería refutada. Y una hipótesis es confiable —o, en su vocabulario, está corroborada— si ha sobrevivido a intentos rigurosos y severos de falseamiento.

Formalicemos esto lógicamente. Sean:

- H₁: "El sistema de votación computarizado es íntegro (no contiene mecanismos ocultos que puedan alterar el resultado)".

- ¬H₁: "El sistema contiene mecanismos ocultos que pueden alterar el resultado (hipótesis nula)".

Popper observó una asimetría fundamental:

Si existe al menos un contraejemplo (una máquina que modifica un voto en una prueba controlada), entonces H₁ es falsa. 

Si no existe ningún contraejemplo, esto no prueba que H₁ sea verdadera; solo la corrobora provisionalmente.

Es decir: basta una sola máquina que modifique un voto en una prueba controlada para falsear H₁. Pero ninguna cantidad de pruebas exitosas puede verificar H₁; solo puede corroborarla, y el grado de corroboración depende de cuán severas hayan sido esas pruebas. Si una hipótesis supera los esfuerzos por demostrar su falsedad, puede ser aceptada, al menos con carácter provisional.

La noción de severidad es aquí central. Una prueba es severa si pone en riesgo real la hipótesis nula. Por el contrario, una prueba es trivial si cualquier sistema —incluso uno fraudulento— la supera sin dificultad. El racionalismo crítico de Popper consiste precisamente en hacer una crítica a las teorías establecidas por la ciencia, y se opone expresamente al positivismo lógico (Popper, 1997).

Definición de severidad de una prueba:

Dada una evidencia E obtenida al someter el sistema a una prueba, definimos la severidad de la prueba como:

Severidad(E) = 1 - P(E | ¬H₁)

donde P(E | ¬H₁) es la probabilidad de que la evidencia E se observe si la hipótesis nula ¬H₁ (el sistema es fraudulento) fuera verdadera.

Si P(E | ¬H₁) es alta —esto es, si incluso un sistema fraudulento probablemente pasaría la prueba— entonces la severidad es baja. Y si la severidad es baja, la corroboración obtenida es epistemológicamente insignificante.

La ciencia, para Popper, comienza con teorías, prejuicios, supersticiones y mitos; comienza realmente cuando el mito es objeto de desafío (Herrera de Reyes, 2025). Un científico no parte de la observación directa del problema, sino del problema inicialmente dado por una teoría, y los problemas surgidos son producto de dificultades descubiertas por la refutación de dichas teorías (Herrera de Reyes, 2025).

¿Qué tipo de prueba ha ofrecido el TSJE? La denominada "verificación técnica" consiste en exhibir algunas máquinas, probar su funcionamiento en mesa, mostrar que los botones responden y que los votos se registran aparentemente bien. Desde la perspectiva popperiana, este es un intento de falseamiento débil, de baja severidad. Un intento severo de falseamiento incluiría, al menos: comparación hash por hash del código fuente auditado con el binario instalado en cada máquina; pruebas de caja blanca con acceso completo al código; inyección de comandos maliciosos conocidos para verificar que el sistema los rechaza; y muestreo aleatorio de máquinas, no solo aquellas que el tribunal elige exhibir.

La "verificación técnica" del TSJE no contiene ninguno de estos elementos. Por eso, desde el falsacionismo, es insuficiente.

4. El confirmacionismo carnapiano: la probabilidad como guía

Rudolf Carnap, uno de los miembros más destacados del Círculo de Viena, abandonó el verificacionismo absoluto en su etapa tardía y adoptó un enfoque probabilístico. Para él, la evidencia no verifica ni falsea, sino que confirma hipótesis en diversos grados. Carnap desarrolló esta posición en obras fundamentales como Testability and Meaning (1936-1937), publicada en Philosophy of Science, y Logical Foundations of Probability (1950) (Carnap, 1936-1937; Carnap, 1950).

Utilizando el teorema de Bayes:

P(H₁ | E) = [P(E | H₁) × P(H₁)] / P(E)

donde:

- P(H₁) es la probabilidad inicial (a priori) de que el sistema sea íntegro.

- P(E | H₁) es la probabilidad de obtener la evidencia E si el sistema es íntegro.

- P(E) es la probabilidad general de obtener la evidencia E.

- P(H₁ | E) es la probabilidad final (a posteriori) actualizada tras la evidencia.

El problema de la "verificación técnica" se vuelve aquí transparente. Si las pruebas E son triviales —como lo son las pruebas de funcionamiento superficial— entonces P(E) es alta, porque cualquier sistema, incluso uno fraudulento, las pasaría. Por lo tanto, el factor de actualización P(E | H₁) / P(E) es cercano a 1, y la probabilidad final P(H₁ | E) apenas difiere de la probabilidad inicial P(H₁).

Carnap habría dicho: "La verificación técnica no cambia casi nada nuestra confianza. Para aumentar significativamente la probabilidad de que el sistema sea íntegro, se necesitan pruebas con baja P(E) —es decir, pruebas que un sistema fraudulento difícilmente podría pasar". El requisito es idéntico al de Popper, aunque expresado en lenguaje probabilístico: la evidencia debe ser *sorpresiva* a la luz de la hipótesis nula.

5. Sobre el concepto de verificabilidad en la ciencia contemporánea

Más allá de estas escuelas clásicas, la filosofía de la ciencia actual ha refinado aún más la discusión. Un concepto clave es la verificabilidad en principio frente a la verificabilidad en la práctica. Una hipótesis puede ser teóricamente verificable —porque existe un procedimiento finito que, de ejecutarse, la confirmaría— pero prácticamente inverificable por limitaciones de tiempo, costo o tecnología. En nuestro caso, la hipótesis de integridad total es verificable en principio (podríamos, en un tiempo infinito y con recursos infinitos, examinar cada máquina) pero no en la práctica.

Es importante señalar que incluso dentro del propio Círculo de Viena existían tensiones respecto al principio de verificación. Autores como Sabine Knabenschuh de Porta han mostrado la incompatibilidad entre el principio de verificación neopositivista y las ideas de Wittgenstein acerca del método de verificación como criterio de significatividad (Knabenschuh de Porta, 2004). Para Wittgenstein, entender el sentido de una proposición significa saber cómo ha de encaminarse la decisión de si es verdadera o falsa. Sin embargo, su concepto de verificación apuntaba a un "saber moverse en un espacio lógico" que, en virtud de su multiplicidad, resulta pertinente para una proposición dentro de un contexto determinado, no a una estrategia deductiva que garantice un contacto decisivo con la realidad (Knabenschuh de Porta, 2004).

Otro concepto relevante es el de falsabilidad empírica. Una hipótesis es empíricamente falsable si existe al menos un enunciado de observación que la contradiga. La hipótesis "las máquinas son íntegras" es claramente falsable: el enunciado "en la máquina X, al votar por el candidato A, el registro interno mostró el candidato B" la contradiría. El problema no es la falsabilidad en abstracto, sino la accesibilidad de los potenciales falsadores. Si el diseño del sistema impide que los partidos accedan a los registros internos, entonces la hipótesis es falsable en teoría pero no en la práctica —un estado de cosas que Popper habría considerado profundamente antisientífico.

 6. Conclusión: ¿qué estándar es el adecuado para una democracia?

Recorrido este camino, podemos responder la pregunta inicial. El TSJE ofrece una "verificación técnica" que, a la luz de cualquier estándar epistemológico serio —excepto el verificacionismo imposible—, resulta insuficiente:

- Desde el falsacionismo popperiano: los intentos de falseamiento no son severos, por lo que la corroboración obtenida es insignificante. Popper propuso que las teorías científicas son hipótesis a partir de las cuales se pueden deducir enunciados comprobables mediante la observación; si las observaciones experimentales adecuadas revelan como falsos esos enunciados, la hipótesis es refutada (Herrera de Reyes, 2025). El TSJE no ha sometido su sistema a tales pruebas severas.

- Desde el confirmacionismo carnapiano: la evidencia es trivial (alta P(E)), por lo que la actualización probabilística es marginal. Carnap dedicó esfuerzos sustanciales a desarrollar una teoría de la probabilidad lógica que permitiera medir grados de confirmación (Carnap, 1950); su marco muestra por qué la "verificación técnica" no alcanza para aumentar significativamente la confianza racional.

Lo que los partidos políticos están pidiendo —aunque no lo expresen en este lenguaje— es un intento de falseamiento severo: acceso al código fuente, comparación hash con los binarios instalados, pruebas de caja blanca, muestreo aleatorio independiente. No piden la imposible verificación completa. Piden exactamente lo que la filosofía de la ciencia post-popperiana ha identificado como el único camino hacia la confianza racional: no la certeza, que es inalcanzable, sino la corroboración mediante pruebas arriesgadas.

El TSJE podría responder, legítimamente, que ninguna auditoría puede ofrecer certeza absoluta. Y tendría razón. Pero la democracia no exige certeza; exige transparencia y la posibilidad de que los desconfiados intenten refutar las hipótesis oficiales. Al cerrar la puerta a una auditoría completa y ofrecer en su lugar una mera "verificación técnica", el tribunal no está cometiendo un error técnico. Está, acaso sin saberlo, tomando partido en una de las disputas más profundas de la filosofía de la ciencia: la disputa entre quienes creen que la verdad se demuestra y quienes saben que solo se resiste a ser falseada.

Referencias

Carnap, R. (1936-1937). Testability and Meaning. Philosophy of Science, vol. 3 y 4.

Carnap, R. (1950). Logical Foundations of Probability. University of Chicago Press.

Círculo de Viena. (2024). Esto es Historia (publicación de Facebook). Recuperado de https://www.facebook.com/TodoEstoEsHistoria/posts/el-circulo-de-vienaesto-es-historiael-c%C3%ADrculo-de-viena-fue-un-importante-movimie/274218315405440/

Herrera de Reyes, E. (2025). El pensamiento de Karl Popper en la Lógica de la investigación científica. Reflexio Et Ratio, 2(2), 20-35. https://doi.org/10.69821/rer.v2i2.20

Knabenschuh de Porta, S. (2004). El mito de la "fase verificacionista" de Wittgenstein. Revista de Filosofía, 22(48). Recuperado de http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-11712004000300001

Popper, K. (1934/1980). La lógica de la investigación científica. Madrid: Editorial Tecnos.

Popper, K. (1997). El racionalismo crítico. (Citado en Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo).
















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