Dr. Victor Oxley
Análisis Filosófico y Metodológico
Resumen
Este artículo examina, desde la filosofía de la ciencia, la
controversia surgida en Paraguay en torno a la exigencia de una auditoría a las
máquinas de votación y la respuesta del Tribunal Superior de Justicia Electoral
(TSJE), que ofrece una "verificación técnica" en lugar de reabrir el
proceso de auditoría. Se contrastan tres concepciones epistemológicas: el
verificacionismo del Círculo de Viena, el falsacionismo popperiano y el
confirmacionismo carnapiano. Mediante formalizaciones lógicas y un análisis de
los criterios de severidad y confirmación probabilística, se demuestra que la
"verificación técnica" resulta insuficiente según los estándares
científicos contemporáneos. Se concluye que la democracia no exige certeza
absoluta, sino transparencia y la posibilidad de someter las hipótesis a
intentos severos de falseamiento.
Palabras clave: verificabilidad, falsacionismo,
corroboración, auditoría electoral, filosofía de la ciencia, Karl Popper,
Rudolf Carnap.
1. Introducción: la pregunta por la verdad de las máquinas
Cuando los partidos políticos paraguayos exigen una
auditoría a las máquinas de votación, y el Tribunal Superior de Justicia
Electoral (TSJE) responde ofreciendo una "verificación técnica", no
están disputando meros plazos administrativos. Están, sin saberlo quizás,
enfrentando dos concepciones profundamente distintas sobre qué significa
validar una hipótesis. En el fondo, la pregunta es una sola: ¿bajo qué
condiciones podemos afirmar que el sistema de votación computarizado es íntegro?
Para responderla, la filosofía de la ciencia ha desarrollado
durante el siglo pasado un conjunto de criterios sutiles, a menudo
incompatibles entre sí, que delimitan el territorio de lo que cuenta como
evidencia suficiente. Recorrerlos no es un ejercicio académico ocioso: cada
criterio lleva implícita una respuesta diferente a la controversia que hoy
divide al Paraguay electoral.
2. El verificacionismo y su imposibilidad práctica
La escuela más antigua y, paradójicamente, la más exigente,
es el verificacionismo del Círculo de Viena. Este movimiento científico y
filosófico, fundado en 1921 por Moritz Schlick en Viena, se centró en la lógica
de la ciencia y consideraba a la filosofía como una disciplina encargada de
distinguir entre lo que es ciencia y lo que no. Sus miembros —Rudolf Carnap,
Moritz Schlick, Otto Neurath— sostenían que una proposición solo es
significativa si puede ser verificada empíricamente de manera completa y
definitiva. Publicaron en 1929 su manifiesto programático, La visión científica
del mundo, donde propusieron utilizar un lenguaje común basado en el lenguaje
de la física, defendiendo el empirismo de David Hume, John Locke y Ernst Mach,
el método de la inducción, la búsqueda de la unificación del lenguaje de la
ciencia y la abolición de la metafísica en el ámbito científico (Círculo de
Viena, 2024).
Aplicado a nuestro caso, esto equivaldría a exigir:
"Verifíquese que ninguna de las diez mil máquinas de
votación contiene mecanismos ocultos capaces de alterar el resultado."
El problema es que dicha verificación es físicamente
imposible. Para verificar completamente la integridad del sistema habría que
examinar cada transistor de cada máquina, probar todas las combinaciones
posibles de entradas —una tarea que requeriría tiempos mayores que la edad del
universo— y descartar la existencia de cualquier comando oculto, backdoor o
temporizador malicioso. Las hipótesis universales del tipo "ninguna
máquina tiene fraude" no son verificables; solo son falsables.
El Círculo de Viena se disolvió en 1936 debido a la presión
política y el ascenso del nazismo en Austria (Círculo de Viena, 2024). Pero su
fantasma persiste en el debate público: cuando alguien exige una
"verificación total", pide lo imposible. El TSJE podría escudarse en
esta imposibilidad para negar cualquier control. Sin embargo, nadie serio —ni
siquiera los partidos más críticos— demanda una verificación en este sentido
absoluto. Lo que piden es otra cosa: algo más cercano a lo que Karl Popper
denominó corroboración.
3. El falsacionismo popperiano: la severidad como virtud
epistémica
Karl Popper, filósofo austriaco de la ciencia, nació en
Viena en 1902 y se doctoró en filosofía por la universidad de su ciudad natal
en 1928 (Herrera de Reyes, 2025). Aunque no fue miembro de la llamada Escuela
de Viena, simpatizó con su actitud científica, pero criticó algunos de sus
postulados. Su contribución más significativa a la filosofía de la ciencia fue
su caracterización del método científico, publicada en su obra fundamental La
lógica de la investigación científica (1934) (Popper, 1934/1980).
Popper dio la vuelta al problema. Para él, la ciencia no
verifica hipótesis —no puede hacerlo— sino que intenta falsearlas. Propuso un
criterio de comprobación que denominó falsabilidad (o falsacionismo), para
determinar la validez científica, y subrayó el carácter hipotético-deductivo de
la ciencia (Herrera de Reyes, 2025). Una hipótesis es científica si especifica
las condiciones bajo las cuales sería refutada. Y una hipótesis es confiable
—o, en su vocabulario, está corroborada— si ha sobrevivido a intentos rigurosos
y severos de falseamiento.
Formalicemos esto lógicamente. Sean:
- H₁: "El sistema de votación computarizado es íntegro
(no contiene mecanismos ocultos que puedan alterar el resultado)".
- ¬H₁: "El sistema contiene mecanismos ocultos que
pueden alterar el resultado (hipótesis nula)".
Popper observó una asimetría fundamental:
Si existe al menos un contraejemplo (una máquina que
modifica un voto en una prueba controlada), entonces H₁ es falsa.
Si no existe ningún contraejemplo, esto no prueba que H₁ sea
verdadera; solo la corrobora provisionalmente.
Es decir: basta una sola máquina que modifique un voto en
una prueba controlada para falsear H₁. Pero ninguna cantidad de pruebas
exitosas puede verificar H₁; solo puede corroborarla, y el grado de
corroboración depende de cuán severas hayan sido esas pruebas. Si una hipótesis
supera los esfuerzos por demostrar su falsedad, puede ser aceptada, al menos
con carácter provisional.
La noción de severidad es aquí central. Una prueba es severa
si pone en riesgo real la hipótesis nula. Por el contrario, una prueba es
trivial si cualquier sistema —incluso uno fraudulento— la supera sin
dificultad. El racionalismo crítico de Popper consiste precisamente en hacer
una crítica a las teorías establecidas por la ciencia, y se opone expresamente
al positivismo lógico (Popper, 1997).
Definición de severidad de una prueba:
Dada una evidencia E obtenida al someter el sistema a una prueba,
definimos la severidad de la prueba como:
Severidad(E) = 1 - P(E | ¬H₁)
donde P(E | ¬H₁) es la probabilidad de que la evidencia E se
observe si la hipótesis nula ¬H₁ (el sistema es fraudulento) fuera verdadera.
Si P(E | ¬H₁) es alta —esto es, si incluso un sistema
fraudulento probablemente pasaría la prueba— entonces la severidad es baja. Y
si la severidad es baja, la corroboración obtenida es epistemológicamente
insignificante.
La ciencia, para Popper, comienza con teorías, prejuicios,
supersticiones y mitos; comienza realmente cuando el mito es objeto de desafío
(Herrera de Reyes, 2025). Un científico no parte de la observación directa del
problema, sino del problema inicialmente dado por una teoría, y los problemas
surgidos son producto de dificultades descubiertas por la refutación de dichas
teorías (Herrera de Reyes, 2025).
¿Qué tipo de prueba ha ofrecido el TSJE? La denominada
"verificación técnica" consiste en exhibir algunas máquinas, probar
su funcionamiento en mesa, mostrar que los botones responden y que los votos se
registran aparentemente bien. Desde la perspectiva popperiana, este es un
intento de falseamiento débil, de baja severidad. Un intento severo de
falseamiento incluiría, al menos: comparación hash por hash del código fuente
auditado con el binario instalado en cada máquina; pruebas de caja blanca con
acceso completo al código; inyección de comandos maliciosos conocidos para
verificar que el sistema los rechaza; y muestreo aleatorio de máquinas, no solo
aquellas que el tribunal elige exhibir.
La "verificación técnica" del TSJE no contiene
ninguno de estos elementos. Por eso, desde el falsacionismo, es insuficiente.
4. El confirmacionismo carnapiano: la probabilidad como guía
Rudolf Carnap, uno de los miembros más destacados del
Círculo de Viena, abandonó el verificacionismo absoluto en su etapa tardía y
adoptó un enfoque probabilístico. Para él, la evidencia no verifica ni falsea,
sino que confirma hipótesis en diversos grados. Carnap desarrolló esta posición
en obras fundamentales como Testability and Meaning (1936-1937), publicada en
Philosophy of Science, y Logical Foundations of Probability (1950) (Carnap,
1936-1937; Carnap, 1950).
Utilizando el teorema de Bayes:
P(H₁ | E) = [P(E | H₁) × P(H₁)] / P(E)
donde:
- P(H₁) es la probabilidad inicial (a priori) de que el
sistema sea íntegro.
- P(E | H₁) es la probabilidad de obtener la evidencia E si
el sistema es íntegro.
- P(E) es la probabilidad general de obtener la evidencia E.
- P(H₁ | E) es la probabilidad final (a posteriori)
actualizada tras la evidencia.
El problema de la "verificación técnica" se vuelve
aquí transparente. Si las pruebas E son triviales —como lo son las pruebas de
funcionamiento superficial— entonces P(E) es alta, porque cualquier sistema,
incluso uno fraudulento, las pasaría. Por lo tanto, el factor de actualización
P(E | H₁) / P(E) es cercano a 1, y la probabilidad final P(H₁ | E) apenas
difiere de la probabilidad inicial P(H₁).
Carnap habría dicho: "La verificación técnica no cambia
casi nada nuestra confianza. Para aumentar significativamente la probabilidad
de que el sistema sea íntegro, se necesitan pruebas con baja P(E) —es decir,
pruebas que un sistema fraudulento difícilmente podría pasar". El
requisito es idéntico al de Popper, aunque expresado en lenguaje
probabilístico: la evidencia debe ser *sorpresiva* a la luz de la hipótesis
nula.
5. Sobre el concepto de verificabilidad en la ciencia
contemporánea
Más allá de estas escuelas clásicas, la filosofía de la
ciencia actual ha refinado aún más la discusión. Un concepto clave es la
verificabilidad en principio frente a la verificabilidad en la práctica. Una
hipótesis puede ser teóricamente verificable —porque existe un procedimiento
finito que, de ejecutarse, la confirmaría— pero prácticamente inverificable por
limitaciones de tiempo, costo o tecnología. En nuestro caso, la hipótesis de
integridad total es verificable en principio (podríamos, en un tiempo infinito
y con recursos infinitos, examinar cada máquina) pero no en la práctica.
Es importante señalar que incluso dentro del propio Círculo
de Viena existían tensiones respecto al principio de verificación. Autores como
Sabine Knabenschuh de Porta han mostrado la incompatibilidad entre el principio
de verificación neopositivista y las ideas de Wittgenstein acerca del método de
verificación como criterio de significatividad (Knabenschuh de Porta, 2004).
Para Wittgenstein, entender el sentido de una proposición significa saber cómo
ha de encaminarse la decisión de si es verdadera o falsa. Sin embargo, su
concepto de verificación apuntaba a un "saber moverse en un espacio lógico"
que, en virtud de su multiplicidad, resulta pertinente para una proposición
dentro de un contexto determinado, no a una estrategia deductiva que garantice
un contacto decisivo con la realidad (Knabenschuh de Porta, 2004).
Otro concepto relevante es el de falsabilidad empírica. Una
hipótesis es empíricamente falsable si existe al menos un enunciado de
observación que la contradiga. La hipótesis "las máquinas son
íntegras" es claramente falsable: el enunciado "en la máquina X, al
votar por el candidato A, el registro interno mostró el candidato B" la
contradiría. El problema no es la falsabilidad en abstracto, sino la
accesibilidad de los potenciales falsadores. Si el diseño del sistema impide
que los partidos accedan a los registros internos, entonces la hipótesis es
falsable en teoría pero no en la práctica —un estado de cosas que Popper habría
considerado profundamente antisientífico.
6. Conclusión: ¿qué
estándar es el adecuado para una democracia?
Recorrido este camino, podemos responder la pregunta
inicial. El TSJE ofrece una "verificación técnica" que, a la luz de
cualquier estándar epistemológico serio —excepto el verificacionismo
imposible—, resulta insuficiente:
- Desde el falsacionismo popperiano: los intentos de
falseamiento no son severos, por lo que la corroboración obtenida es
insignificante. Popper propuso que las teorías científicas son hipótesis a
partir de las cuales se pueden deducir enunciados comprobables mediante la
observación; si las observaciones experimentales adecuadas revelan como falsos
esos enunciados, la hipótesis es refutada (Herrera de Reyes, 2025). El TSJE no
ha sometido su sistema a tales pruebas severas.
- Desde el confirmacionismo carnapiano: la evidencia es
trivial (alta P(E)), por lo que la actualización probabilística es marginal.
Carnap dedicó esfuerzos sustanciales a desarrollar una teoría de la
probabilidad lógica que permitiera medir grados de confirmación (Carnap, 1950);
su marco muestra por qué la "verificación técnica" no alcanza para aumentar
significativamente la confianza racional.
Lo que los partidos políticos están pidiendo —aunque no lo
expresen en este lenguaje— es un intento de falseamiento severo: acceso al
código fuente, comparación hash con los binarios instalados, pruebas de caja
blanca, muestreo aleatorio independiente. No piden la imposible verificación
completa. Piden exactamente lo que la filosofía de la ciencia post-popperiana
ha identificado como el único camino hacia la confianza racional: no la
certeza, que es inalcanzable, sino la corroboración mediante pruebas
arriesgadas.
El TSJE podría responder, legítimamente, que ninguna
auditoría puede ofrecer certeza absoluta. Y tendría razón. Pero la democracia
no exige certeza; exige transparencia y la posibilidad de que los desconfiados
intenten refutar las hipótesis oficiales. Al cerrar la puerta a una auditoría
completa y ofrecer en su lugar una mera "verificación técnica", el
tribunal no está cometiendo un error técnico. Está, acaso sin saberlo, tomando
partido en una de las disputas más profundas de la filosofía de la ciencia: la
disputa entre quienes creen que la verdad se demuestra y quienes saben que solo
se resiste a ser falseada.
Referencias
Carnap, R.
(1936-1937). Testability and Meaning. Philosophy of Science, vol. 3 y 4.
Carnap, R.
(1950). Logical Foundations of Probability. University of Chicago Press.
Círculo de
Viena. (2024). Esto es Historia (publicación de Facebook). Recuperado de
https://www.facebook.com/TodoEstoEsHistoria/posts/el-circulo-de-vienaesto-es-historiael-c%C3%ADrculo-de-viena-fue-un-importante-movimie/274218315405440/
Herrera de Reyes, E. (2025). El pensamiento de Karl Popper
en la Lógica de la investigación científica. Reflexio Et Ratio, 2(2), 20-35.
https://doi.org/10.69821/rer.v2i2.20
Knabenschuh de Porta, S. (2004). El mito de la "fase
verificacionista" de Wittgenstein. Revista de Filosofía, 22(48).
Recuperado de http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-11712004000300001
Popper, K. (1934/1980). La lógica de la investigación
científica. Madrid: Editorial Tecnos.
Popper, K. (1997). El racionalismo crítico. (Citado en
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo).








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